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“TONY” MORIRÁ ATRÁS DE BARROTES, JUEZ CASTEL CUMPLIÓ PETICIÓN DE HONDUREÑOS

“TONY” MORIRÁ ATRÁS DE BARROTES, JUEZ CASTEL CUMPLIÓ PETICIÓN DE HONDUREÑOS

Se terminó la espera, Juan Antonio “Tony” Hernández, de 42 años de edad, ha sido sentenciado a cárcel de por vida, más 30 años, así el juez Kevin Castel truncó el sueño del exdiputado que, a través de cartas, cursos bíblicos y “buena conducta” rogó clemencia para una pena mínima de 40 años, con esperanza de salir como un anciano «reformado».

 

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR.

 

Tegucigalpa. El 17 de octubre de 2016 fue el principio del fin para la vida de lujos de Juan Antonio “Tony” Hernández, que hoy ha sido sentenciado a cadena perpetua, más otros 30 años de prisión por los cuatro “narco delitos” que un jurado lo halló culpable en 2019 en la Corte del Distrito Sur de New York.

 

Aquel lunes de octubre, el portal especializado InSight Crime publicó un artículo donde se le menciona como un personaje “de interés” para Estados Unidos, había una investigación en proceso y para el abogado oriundo de Gracias, Lempira, lo peor estaba por venir.  

 

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“Tony” era poco conocido hasta ese entonces, todo el clan Hernández lo era, de su hermano el actual jefe de Estado, se sabe que de no ser por el golpe de Estado de 2009, hubiera sido un diputado más sin pena ni gloria.

 

Tras el artículo de InSight Crime, la nación conoció al entonces diputado, porque la acusación directa de Estados Unidos era que el hermano del presidente había traficado con droga, pues por ese entonces, el país vivió una insólita temporada del “Honduras Canta”, excapos de la droga entregaron a políticos, empresarios y policías.

 

“Tony” hizo un viaje “relámpago” a Estados Unidos, usó el cuestionado jet presidencial que para los Hernández ha sido el avión familiar, voló temprano para reunirse con los fiscales que lo señalaban y volvió como “avenger” entre los periodistas se abrió pasó, su rostro enrojecido y fatigado, con aliento extraño –por alguna bebida tóxica quizás–, declaró: “Soy un hombre respetuoso de la ley”.

 

En su viaje, la Policía Nacional y el Ejército exigían primeras planas por la detención de “peligrosos traficantes” de marihuana o por el “aseguramiento” de los restos incinerados de “narcoavionetas” ya saqueadas y sin rastro de tripulantes; después, no se supo nada de “Tony”, ni siquiera se le vio en la “victoria” de la ilegal reelección de su hermano, apareció sólo cuando se reportó el deceso de Hilda Hernández, pilar del gobierno.

 

Pero aunque él desapareció de la vida pública y política, su nombre resonó cuando un honorable militar –de los pocos que hay en esta nación– denunció un intento de soborno e intimidación luego de incautar un helicóptero con droga que estaba a nombre de Hernández, se trata del valeroso capitán de la Fuerza Aérea, Santos Rodríguez Orellana, deshonrado por el Ejército por decir la verdad, hoy glorificado por el pueblo hondureño.

 

Tras la conquista de Juan Hernández para un segundo periodo en Casa Presidencial, “Tony” se habría ido al exilio, viajó a Miami donde fue arrestado en noviembre de 2018, Devis Leonel Rivera, exlíder Cachiro, ya lo había “quemado” cuando grabó su “narco conversación” en 2014 y el juicio inició en octubre de 2019.  

 

Días más tarde se liberó el video del primer interrogatorio de “Tony”, de cuando viajó para dar la cara y aclarar las cosas, donde ya no se le ve con la misma seguridad que plantó a la prensa nacional, sino más bien con un semblante de una bestia salvaje ya domada, se le ve humillado y con dificultad para hablar.

 

Lo que terminó por hundir a “Tony” fueron las pruebas de la Fiscalía de New York, que lo calificó como un “narcotraficante a gran escala”, haciendo mención que con su actividad criminal secuestraron el Gobierno de Honduras, recibieron sobornos para patrocinar campaña electoral y, por si fuera poco, masacraron a sangre fría la democracia.

 

Durante el juicio, se dijo además que “Tony” y compañía, traficaron con ayuda de militares, además de valerse de helicópteros y hasta submarinos para el transporte de droga, y también hubo contrabando de armas con fuerte poder destructivo.

 

Hernández fue declarado culpable y se evidenció que la República de Honduras, había sido secuestrada por una estructura criminal. Hoy, después de 17 meses, el juez Kevin Castel llamó al exdiputado para dar su sentencia definitiva, al final de la jornada, a eso de 1:30 de la tarde –hora hondureña–, se conoció el periodo de condena, “Tony” morirá entre barrotes, el overol naranja será de por vida.

 

La defensa pidió una condena mínima de 40 años, afirmando que hoy Hernández es un “hombre de bien”, con buenos estudios bíblicos y capaz de controlar ataques de ira, varios de sus familiares pidieron clemencia, nada convenció al juez Castel que afuera escuchó el grito de toda una nación desamparada por la justicia: “Sin piedad”.

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