Portadas y espacios de medios de comunicación en el mundo y distintas personalidades han condenado al gobierno de Guatemala por haber ordenado a sus militares y policías represión salvaje contra más de 9,000 civiles hondureños que en caravana avanzan hacia Estados Unidos.
Extraña en este contexto el silencio que en Honduras guarda la ONU a través de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) y del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados en Honduras (ACNUR). EL LIBERTADOR buscó la reacción de ambos y la negativa se diluyó entre colgar llamadas y lenta burocracia.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. Cuando el pueblo hondureño aprenda a hablar, ningún organismo extranjero y nacional indiferente tendrá autoridad moral para corregirle el lenguaje rebelde. – Este día, Periódico EL LIBERTADOR buscó, sin éxito, la reacción de organismos internacionales de derechos humanos; queríase opinaran acerca del ataque criminal de policías y militares de Guatemala contra miles de hondureños civiles que en caravana iban por ese territorio de paso hacia Estados Unidos.
Medios de comunicación y diversas personalidades han condenado la ventaja delictiva del gobierno guatemalteco para agredir física y psicológicamente con toletes, escudos y gases lacrimógenos a un éxodo de más de 9,000 personas donde destacan niños, jóvenes, mujeres, ancianos, hombres, incluso lisiados en muletas y sillas de rueda.
Ante esa evidente violación masiva de derechos humanos, consignados en convenciones internacionales y suscritos por la mayoría de países del mundo, causa asombro y extraña que en Honduras guarda silencio la ONU a través de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) y del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados en Honduras (ACNUR).
Este periódico se comunicó por mensajes y varias llamadas afín de dialogar con estas instituciones creadas y financiadas para velar por la integridad de las personas y promocionar sus derechos escritos en la Declaración Universal de Derechos Humanos: Migrar y movilizarse constan en esa normativa, nadie migra porque está feliz en su tierra, se huye por guerra, por violencia, por hambre, por proteger la vida, etcétera. Los activistas sociales saben eso de memoria, están cansados de dar esos seminarios en hoteles y en viajes por el globo terráqueo.
Pues bien, la encargada de la Unidad de Comunicación de OACNUDH informó que durante estos días han estado haciendo investigaciones, que están examinando los hechos para anunciar un posicionamiento del Alto Comisionado vinculado con otras oficinas del ámbito estatal (con el gobierno de Juan Hernández) para abordar la problemática.
Igualmente, exteriorizó que esta reacción toma tiempo, y que cuando se lleve a cabo, el público podrá estar al tanto y conocer la postura que tiene el Alto Comisionado ante esta situación. “Estamos atentos de hacer este posicionamiento y eso la verdad toma días. Saldría en el transcurso de esta semana, una vez que esté el posicionamiento público ya podrán conocerlo”, explicó.
Además, ha dicho que ellos como organismo encargado de cuidar los derechos humanos “han estado monitoreando todo el acontecimiento con la caravana de migrantes para así poder brindar ayuda y apoyos”.
Algo similar pasó con el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados en Honduras (ACNUR), cuando por fin se logró que contestaran el teléfono, la Jefa de Comunicaciones, Wanda Villeda, dijo que ella no podría ofrecer ningún dato o informar sobre la temática abordada, “puesto que se requiere de un protocolo para poder hacerlo”.
Así mismo, en la breve conversación informó que el comisionado, Andrés Celis, se encuentra de viaje por los momentos, realizando otras gestiones y, que, por esa razón, no podía atender a la entrevista de Periódico EL LIBERTADOR.
Honduras, México y Guatemala firmaron un acuerdo con Estados Unidos denominado “Países Seguros” que consiste en no dejar pasar las migraciones de sus ciudadanos que huyen de la miseria y violencia, en función que rechazar y odiar a los inmigrantes fue siempre una de las estrategias de la reelección fracasada de Donald Trump. Esos convenios suelen ser protegidos por organismos como la OEA y ONU por temor a reclamos y perder financiamiento de Washington.

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