Un paro nacional acompañado con toma de edificios públicos e instalaciones de empresas privadas y toma carreteras, debe realizarse en el país para terminar de arrebatarle el poder a JOH, recomienda el ex Fiscal General de la República, Edmundo Orellana.
El reconocido jurista también agrega que la MACCIH fue expulsada del país, porque era el único ente que aquí pudo haber encarcelado a Hernández.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. Hace once años el golpe de Estado terminó con la institucionalidad del país que, en la actualidad, es el primer blindaje del jefe de Estado, Juan Hernández, a quien la oposición no puede aplicarle un juicio político para destituirlo.
En ese contexto, el abogado y ex Fiscal General, Edmundo Orellana, declaró ante EL LIBERTADOR, que los hondureños deben reivindicarse con la memoria del General Francisco Morazán, héroe centroamericano que murió por el sueño de ver una política libertadora.
A criterio del abogado viendo la acentuada tragedia nacional, la expulsión de JOH, sólo se puede lograr con la inyección del espíritu heroico de Morazán que contagie a la gente para que realice “un paro nacional, que los obreros se tomen las fábricas, los empleados que se tomen las oficinas públicas y que la gente se tome la calles indefinidamente y las carreteras, aquí el único recurso es el pueblo decidido a través de la insurrección, un derecho humano y en la Constitución”.
Orellana ratifica que la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH) pudo haber encarcelado a Hernández, pero ésta fue expulsada del país, determinación que apoyaron Estados unidos, la Cooperación Internacional y el Secretario General de la Organización de los Estados Americanos ( OEA), Luis Almagro; además, a esa exclusión se sumó una parte de la oposición política.
Con esas acciones, cita el analista, los hondureños estarían logrando la destitución de un gobernante nacionalista, que desde el golpe de Estado generó consecuencias para que los ciudadanos integren las caravanas que con pasión y ferocidad los hace soñar con llegar a los Estados Unidos, afín de evitar la pobreza, inseguridad y falta de empleo en territorio nacional.
Orellana señala que la situación de los hondureños que buscan transitar por Guatemala no es halagadora y entre mas transiten por ese país “habrá mayor represión y, desde luego, si algún grupo pasa a la frontera con México, allí será peor, porque en el pasado han sido muy groseros y lo volverán hacer. Recuerde que estos dos países cayeron de rodillas frente a Trump con ese mecanismo del tercer país seguro y se han convertido ahora en verdugos de los hermanos centroamericanos, así lo que veo, es que los van a reprimir con mayor violencia”.
Orellana advierte que el drama de los migrantes hondureños cada vez se convierte en tragedia, muchos de ellos serán retornados y su condición económica será peor por la cantidad de deudas que adquirieron para viajar o porque invirtieron lo poco que tenían.

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