La destacada empresaria, expresidenta del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP) y exsecretaria de Economía, Juliette Handal, ha hecho suyo el reclamo que el pasado domingo expresó en misa el cardenal Óscar Andrés Rodríguez: “Hay muchos demonios de odio, de ataque, en nuestro país, basta con oír algunos discursos por la televisión”, dijo refiriéndose a la agresividad desatada en la actual campaña electoral.
Handal, destacada por su sensibilidad social y solidaridad con el pueblo hondureño –también fue titular de Industria y Comercio en el Gobierno de Ricardo Maduro— se declara católica, no fanática, y llama a pensar al sector privado: “los invito a reflexionar y a querer nuestro país ¡Aunque sea un poquito! A mis colegas empresarios les pregunto: ¿Acaso no les dejan trabajar en este gobierno, les están quitando sus empresas, están en quiebra, no están invirtiendo? Solo falta recorrer las carretera, ciudades y negocios para que saquen sus propias conclusiones…”
El papa Francisco criticó fuertemente a los empresarios que colocan primero las ganancias y no les importa el bienestar de los pobres y la justicia social. Y aconsejó a los acumuladores de dinero que funden una «economía nueva», que no explote ni descarte a los empobrecidos, sino que los incluyan y promuevan desarrollo integral que beneficie a todos. Pidió a los ricos que compartan sus bienes de manera fraternal, no como limosna, sino como forma de construir un mundo más justo y fraterno.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. “¡De verdad! ¡Es impresionante e intolerable la ofensa a la inteligencia del pueblo hondureño con tanto montaje de información falsa y descalificaciones queriendo hacer creer que todo es malo en nuestro país! ¡Ya basta! Con estas mismas medidas, sorprenden a la comunidad internacional “¡Viene el comunismo!” ¿Acaso existe, o ha venido en estos tres año y medio? ¡La misma historia! ¡Qué pena! ¿Y la autoridad moral dónde está?… ¿Se ha perdido? Que triste panorama que se genera por parte de personas preparadas e inteligentes, prestándose al deterioro de la esperanza de los que más sufren, todo por esa ambición desmedida y deseos del caos”.
Así lamentan la doctora Juliette Handal y el cardenal Óscar Andrés Rodríguez, el actual ambiente crispado por violencia política que engendra inquietud económica y angustia social; son crisis creadas día y noche en salas de prensa y lanzadas como “noticias” buscando dominar la voluntad del voto, en esto se ocupan viejos y nuevos medios de comunicación como parlantes de una estructura de conspiración alimentada por agentes económicos y políticos en este contexto electoral que cierra con las votaciones del próximo noviembre, de donde saldrá el Gobierno que en los cuatro años sucesivos tendrá el rumbo de Honduras.


Y, se pregunta Handal, empresaria y expresidenta del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP): “¿Acaso duermen tranquilos con su conciencia por el esfuerzo buscando la paz y el diálogo? Cómo hondureña y respetuosa de Dios, como católica, no fanática, deseando el bien común y la tranquilidad en nuestro país, no puedo dejar de expresar lo que siento. Sería una irresponsable conmigo misma. No importa cuánto digan, me critiquen o descalifiquen a través de todos estos mecanismos nuevos de Inteligencia artificial, botas, call centers etc.”.
Al respecto, durante la homilía del reciente domingo, el cardenal Rodríguez, advirtió la peligrosa “adicción a la politiquería”, “conducta tóxica que multiplica la división, el resentimiento y la frustración social”. El sacerdote clama reflexión a la ciudadanía, que “rechace el odio y opte por una política centrada en valores, diálogo y respeto. Honduras necesita unidad, no más violencia verbal ni polarización”. En este llamado de atención a sectores del poder, el cardenal alerta un ambiente maligno: “Hay muchos demonios de odio, de ataque, tal parece que este versículo se está implementando en nuestro país, basta con oír algunos discursos por la televisión”, hablando del tono malsano de los protagonistas de la campaña, políticos, empresarios, dueños de empresas de comunicación y periodistas.


Handal, destacada por su sensibilidad social y solidaridad con el pueblo hondureño –también fue titular de Industria y Comercio en el Gobierno de Ricardo Maduro— comparte la postura de la iglesia, y hace un llamado, “los invito a reflexionar y a querer a nuestro país ¡Aunque sea un poquito! A mis colegas empresarios les pregunto: ¿Acaso no les dejan trabajar en este gobierno?, ¿Les están quitando sus empresas, están en quiebra, no están invirtiendo? Solo falta recorrer las carretera, ciudades y negocios para que saquen sus propias conclusiones… Y, a los hondureños en general, no se crean todo lo que vean y escuchen… ¡No todo es verdad! ¡Busquemos lo bueno y que se castigue la corrupción y que se elimine la impunidad! ¡Entonces entenderemos que no todo está terminado como se dice!”.
En junio de 2024, el papa Francisco criticó fuertemente a los empresarios que priorizan las ganancias sobre el bienestar de los pobres y la justicia social. Y aconsejó a los capitalistas avarientos a pensar una «economía nueva», que no explote ni descarte a las personas, sino que las incluya y promueva un desarrollo integral que beneficie a todos. Pidió a los ricos que compartan sus bienes de manera fraternal, no como limosna, sino como forma de construir un mundo más justo y fraterno.


En ese discurso, el papa insistió que la riqueza no debe acumularse en manos de unos pocos mientras otros sufren la pobreza, además, rechazó la «globalización de la indiferencia» que permite que la pobreza y la desigualdad se expandan sin que muchos hagan nada. En cambio, ha propuesto una economía donde los pobres sean incluidos en las empresas.
Para Francisco la «indiferencia» se manifiesta en diferentes formas, como “mirar para otro lado ante el sufrimiento ajeno”, esa tendencia a ignorar las dificultades y necesidades de los demás, especialmente, de los más vulnerables y marginados del bienestar material.
“La economía ha crecido y eso se puede observar. Aunque no en cifras ideales –recuerda a sus colegas la empresaria Handal— pero echemos un vistazo al mundo y verán que está pasando y, que, a pesar de todo, Honduras está levantada, que los esfuerzos de los buenos hondureños está presente. ¡En Honduras tenemos riqueza sobre todo talento! ¡Vieron el triunfo de nuestro café a nivel internacional!”


¿Qué dicen los exportadores, las constructoras, los pequeños emprendedores, los que están teniendo avances?, les pregunta la doctora. Y los reprocha: “No se queden callados, no tengan temor de no parecer simpáticos. Pensemos en los pobres y en los niños sin acceso a lo básico, que aún podemos ver. Igual invito a los que no tenían acceso de comunicación por carreteras y a los que no tenían luz y se iluminaban con un candil, a ellos también les digo no se queden callados”.
Y el llamado lo hace al sector privado, a empresarios y, la mayoría, está en las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), donde descansa la economía hondureña; un estudio actualizado del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), indica que las mipymes generan cerca del 70% de empleos y representan el 95% del tejido empresarial en el país. Empero, enfrentan grandes retos para acceder a financiamiento porque requieren de garantías prendarias difíciles de cumplir, soportan tasas de interés que llegan hasta 65% y, aun cuando cada año aportan 60% de la producción nacional de bienes y servicios también llamado Producto Interno Bruto (PIB), no gozan de exoneraciones fiscales o perdón de impuestos como un grupo de “grandes” empresas que hace décadas gozan esas regalías y por eso se oponen a la Ley de Justicia Tributaria, porque son eternos vividores del país.


El Servicio de Administración de Rentas de Honduras (SAR), ha revelado que hasta 2022, en el territorio nacional, 4 de cada 10 empresas con ingresos superiores a 500 millones de lempiras no pagaban impuestos. 25 grupos económicos concentraron 30,791 millones de lempiras en perdón de impuestos y exoneraciones fiscales entre 2019 y 2021. Esto representa el 66.8% de las dispensas de impuestos otorgadas a empresas privadas en ese período. Entre los 25 grupos económicos, están 13 grupos familiares, donde 84% de los socios son hombres. Un sistema tributario donde los que más tienen paguen más, contribuiría a reducir la brecha social, ya que el Gobierno tendría mayor financiamiento de programas de desarrollo humano para reducción de la pobreza extrema que sufren cuatro millones de hondureños, en general, alrededor de siete millones del total de la población está bajo la línea de la pobreza. El Instituto Nacional de Estadística (INE) hace unos meses reportó reducción en índices de pobreza. En 2021, la pobreza nacional se ubicaba en 73.6%; en tanto, para 2024 cayó a 62.9%. La pobreza extrema también descendió de 53.7% en 2021 a 41.5% en 2023.


Viendo ese sufrimiento humano, la doctora Handal rescata que la erradicación de la pobreza depende de la voluntad política de los gobiernos y del sector privado, y las buenas relaciones con el mundo, por eso exalta la buena señal que dio Estados Unidos con la visita de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, para fortalecer la buena relación con el gobierno de Honduras, que está cooperando con los proyectos de migración. “(Tenemos que crear condiciones para que nuestros compatriotas no se vayan a otros países). ¡Estos son hechos y no especulaciones! Igual, es meritoria la aprobación del Fondo Monetario Internacional (FMI) al Programa de Honduras, ahí mismo, la Misión Técnica del Fondo confirmó el buen camino de la economía nacional en las cifras del Banco Central”, reflexiona.
En el reciente junio, el Fondo Monetario aprobó con satisfacción la tercera revisión del Programa de Servicio Ampliado (SAF) con el Gobierno de Honduras, que habilita un desembolso de 160 millones de dólares. Este avance—citó el Fondo luego de examinar los principales indicadores de la economía hondureña— “refleja la sólida gestión macroeconómica del Gobierno de la presidenta Xiomara Castro y la implementación responsable de su programa económico orientado al bienestar social, la inversión pública y la estabilidad”.


“La economía hondureña sigue mostrando resiliencia frente a un panorama económico desafiante. Las políticas implementadas en el marco del programa han fortalecido la estabilidad macroeconómica y han contribuido a un reequilibrio de la economía, incluyendo un fortalecimiento de la posición externa. Dicho esto, la agilidad de las políticas y la firme ejecución del programa son esenciales en un contexto de aumento de los riesgos externos. El compromiso de las autoridades con el programa económico respaldado por el FMI es sólido”, escribió la Primera subdirectora Gerente del Directorio del FMI, Gita Gopinath.
Avances clave reconocidos por el FMI, en el Gobierno Castro: Crecimiento económico sólido: El PIB creció 3.6 % en 2024 y se proyecta expansión del 3.5 % en 2025, impulsado por el dinamismo de la inversión pública, en especial, infraestructura y energía. Inflación bajo control: La inflación continúa disminuyendo, acercándose al objetivo de 4 %, gracias a la coordinación entre la política fiscal y monetaria. Responsabilidad fiscal: El déficit fiscal en 2024 fue de solo 1 % del PIB, superando la meta del programa. Para 2025 se prevé un incremento moderado a 1.5 %, sin comprometer la sostenibilidad de la deuda. Fortalecimiento de reservas: Las reservas internacionales se ha fortalecido desde fines de 2024, respaldada por acceder a mercados externos, ajustes en políticas cambiaria y monetaria, más ingresos favorables de divisas en el contexto de altos niveles de remesas y precios del café. El FMI también destacó que la prudencia fiscal se mantiene como un pilar central en la agenda del Gobierno Castro.


Empresarios, la doctora tiene razón, se la ha dado Gita Gopinath, el cardenal, el papa Francisco y las cifras de la economía hondureña que aprobó el FMI, háganlo siquiera por su salud física y disfruten por mayor tiempo esas riquezas acumuladas que no podrán gastar en mil vidas, las han hecho condenando al sufrimiento a más de siete millones de hondureños, muriendo sin aire, presos en pobreza y miseria. Pero háganlo, aprecien Honduras ¡Aunque sea un poquito!

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