Analistas de la vida política hondureña, destacan ante EL LIBERTADOR que el Gobierno de Xiomara Castro 2022-2026, sería de transición, su arranque costó al identificar un falso Presupuesto General 2022; sin embargo, proyecta un final superando a gobiernos del pasado, sobre todo de su antecesor Juan Hernández, quien dejó un país con 70 por ciento de pobreza.
Desde el comienzo, la administración 2022-2026, ordenó subsidiar combustibles, energía eléctrica y, en otros temas, priorizó bonos para el campo; esto ha sido reconocido por el FMI como una característica del crecimiento económico sostenido de tres años y se espera tendencia “irreversible” en 2025.
Redacción
EL LIBERTADOR
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Tegucigalpa. En 2021, siendo el ocaso de la dictadura de Juan Hernández, Honduras cerró en una crisis sin precedentes en la historia. Siete de cada diez hondureños perecían en la miseria, con una tasa de homicidios de 41 por cada 100 mil habitantes y casi tres millones de personas afrontaban problemas de empleo, entre otros indicadores del desastre nacional.
A esto se suma, el largo historial de corrupción y estafa a la salud pública en la pandemia Covid-19 y la condena de Antonio “Tony” Hernández.
Todo lo anterior es un precedente para que en las urnas, se manifestara voto contundente a favor de Xiomara Castro, el Partido Nacional no podía seguir en el poder y no hubo espacio a un nuevo fraude electoral, pero sí a una nueva conspiración que atacó el Poder Legislativo en 2022 y se ha sostenido con base en noticias falsas para sembrar un imaginario colectivo de “fracaso” en la administración que termina en enero 2026.


NUEVA REALIDAD
¿Pero qué tan verídico es ese argumento frente a los principales indicadores sociales y económicos?, según el análisis de EL LIBERTADOR, es inválido.
A diferencia del último año de Hernández, el penúltimo de Castro (2024), cerró con un índice de pobreza de 67.1 por ciento, un 6.5 por ciento menos que el dato de 2021; en pobreza extrema se ha logrado una reducción de 10 puntos en comparación a 2021, cuando se identificó que más de cinco millones de hondureños padecían ante la miseria.
Entre otros puntos, se muestra una mejoría notable en deserción escolar pues, de los dos millones de niños y adolescentes fuera del sistema educativo, el 90 por ciento han sido reintegrados.
En aspectos económicos, según cifras oficiales, se ha regulado la situación laboral de casi un millón de personas que tenían problemas por desempleo o subempleo (por ingresos o por horas laboradas), esto representa una mejoría del 34 por ciento con respecto a 2021.


MEJOR ECONOMÍA
Por otra parte, el Coeficiente GINI, que mide la desigualdad en la distribución de los ingresos de una población, siendo un número entre cero y uno, donde cero corresponde a la igualdad perfecta en cuanto a ingresos, y uno es la desigualdad perfecta, en 2021 se identificó un coeficiente de 0.55 y en 2024 bajó a 0.49, entendiéndose que entre más cerca del uno, mayor es la desigualdad del país.
En otro aspecto, referente a la producción nacional total o Producto Interno Bruto (PIB), a precios de mercado o nominal –que incluye valores de la inflación económica–, el último año de “JOH” registró 675,933 millones de lempiras, mientras que en 2024 ascendió a 919,894 millones, es decir, un aumento del 36 por ciento.
Todo lo anterior lo confirma, ni en su último año en el poder Hernández tuvo voluntad para mejorar la condición de vida del pueblo, ¿pero qué explica este fenómeno?
DESARROLLO ACELERA
Según el analista político, José Zuniga, el último año de su gobierno, Hernández adoptó una retórica donde solo se defendió ante los vínculos con el crimen organizado –que años más tarde, lo llevarían a una condena de 45 años de prisión por tráfico de drogas–, perdiendo así el interés total por atender los asuntos de la sociedad, “ante la obvia preocupación de saber que podía ser capturado por la DEA”.
En cambio, el abogado de profesión observa que el caso de la presidenta Castro, lo que destaca en su penúltimo y último año es la forma “acelerada, eficaz y efectiva” en que ha implementado proyectos de orden social, la construcción de carreteras y el refuerzo en red hospitalaria.
“Hemos visto cómo algunos sectores aprovechan cualquier pequeña falencia para destacarla y magnificarla, dejando de ver las grandes obras que se han ejecutado en el actual Gobierno”.


INVERSIÓN HISTÓRICA
Enjuicia que hay una matriz no solo mediática, sino que también geopolítica, que son esos actores externos que no simpatizan ideológicamente con Castro y evocan generar en la psiquis poblacional, “una imagen de país que no es acorde a la realidad que vive hoy Honduras, con una inversión social como nunca se ha visto durante más de 12 años”.
Actualmente –prosigue– se aprecia una recuperación del sector Salud que, aunque no ha llegado al 100 por ciento de satisfacción del pueblo, se debe enfatizar en la mejoría abismal comparado a otros gobiernos e incluso destaca por la construcción de ocho nuevos hospitales y, de igual forma, los más de 5,500 centros educativos que han sido reparados.
Al respecto, vaticina que una continuidad de Libertad y Refundación, con Rixi Moncada en Casa Presidencial, hasta podría terminar el rescate de los 11,000 centros –si Castro culmina obras en las 6,000 escuelas a las que apunta– que faltan por atenderse.
SIN CREDIBILIDAD
Y, en el marco de los ataques de la oposición bipartidista –formada por el Partido Nacional y Liberal–, Zuniga es claro que ésta no tiene criterio de valor porque es la gran responsable que Honduras haya llegado al punto de ser el país más violento del mundo –sin atravesar conflicto bélico–, también el más triste y empobrecido de la región, superando incluso a Haití (2018, al inicio del segundo período de Hernández).
El bipartidismo –recuerda– es el instrumento que ha utilizado la oligarquía durante prácticamente 120 años de historia, en algunos casos han sido etapas nefastas y han sido más de 100 años de corrupción para mantener el estatus quo de una minoría.
Incluso aqueja que los ataques de la prensa tradicional, que pertenece a ese grupo minoritario de la sociedad, ha hecho campañas nefastas contra la presidenta y su dignidad humana, y todo esto sin penalización alguna. “No hay catadura moral ni social, durante tantos años sobre todo, en la más reciente pérdida de la democracia y el mal manejo de dinero público de esos dos partidos”.


REPÚBLICA RENACIÓ
Hernández cerró su período con la condena de su hermano y otros juicios de la narcopolítica, con escandalosas denuncias por corrupción en el Covid-19 y otras controversias; Castro, por su parte, lo hará con la restauración de la credibilidad internacional al haber organizado la IX Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), y con buena evaluación del Fondo Monetario Internacional (FMI) que, en su tercera visita durante el período 2022-2026, destacó el crecimiento económico sostenido del país.
Sobre este tema, el analista Zuniga sentencia que la Cumbre CELAC es sin duda “un gran logro” para Castro, porque se logró el reconocimiento internacional del país como un Estado de Derecho “con todas las características de la solidez, las buenas relaciones con los países latinoamericanos y obviamente a nivel mundial”.
RECISIÓN FUERTE
Al cierre de 2021, el último año de Hernández siete de cada diez hondureños quedaron bajo la línea de la pobreza y, si bien analistas económicos abordados por EL LIBERTADOR, coinciden que esta condición estuvo ligada a los efectos de la pandemia Covid-19, se debe resaltar que, en investigación de este periódico se constató que en 2020 se adquirieron cerca de 2,200 millones de dólares (cerca de 54,340 millones de lempiras) en préstamos con órganos financieros internacionales para atender la crisis humanitaria.
Claro, hubo otras connotaciones, como el embate de los huracanes Eta e Iota en 2020 y los millones perdidos en corrupción, que provocaron una recesión económica.
Esto lo reconoce el prestigioso doctor en economía, Claudio Salgado, reflexionando que la paralización mundial afectó en gran medida a Honduras y que con los cambios en las dinámicas de trabajo quedó “híper expuesto” que el fallido modelo neoliberal, es solo un generador de pobreza.
NUEVO SISTEMA
A pesar del escenario, Salgado es claro que no se puede restar méritos a la administración de Castro que, según datos oficiales, redujo las cifras de pobreza de 73 a 67 por ciento en solo tres años (al cierre de 2024). Y resalta que al ser un Gobierno de “socialismo democrático”, el enfoque es hacia una política social fuerte que ha rendido frutos.
El experto reconoce esos logros en infraestructura vial, educativa y en salud, pero destaca sobremanera cada uno de los subsidios y programas focalizados hacia sectores y familias en las peores condiciones. “Los resultados están, aunque muchas veces no lo crean, pero esta política social conlleva a esa reducción, todos los elementos (subsidios y bonos) y también hay que tomar en cuenta el apoyo a la producción a través del bono tecnológico para el sector agrícola y ganadero”.
Y entre otros factores, enumera los caminos productivos y el apoyo a municipalidades.


SUBSIDIOS VITALES
Respecto a los subsidios, Salgado es contundente: cuando un Gobierno subsidia a los sectores más vulnerables éstos tienen mayor poder adquisitivo y se experimenta una menor inflación –aumento generalizado y sostenido de los precios de bienes y servicios en una economía durante un período de tiempo–.
Estudia que, sin las “ayudas” del Gobierno, la inflación estaría dos puntos arriba de los registros actuales que, de acuerdo con el Banco Central de Honduras cerró en 2024 en 4.89 por ciento interanual.
¿Pero es sostenible en el tiempo que el Gobierno cargue con los subsidios?, según Salgado cuando se trata de beneficiar a la mayoría de la población se debe catalogar como “acciones vitales” y, cuestiona que, aunque haya sectores críticos contra estas medidas, no ve opiniones tan determinantes contra otro tema fundamental: las exoneraciones fiscales que prevé ascenderán ya a casi 60 mil millones anuales, elemento que “reduce la capacidad del Gobierno para hacer mayores obras”.
BUENA RUTA
“En conclusión, cuando se trata de beneficiar a la gran, a la gran colectividad, hay ‘protestas’, pero cuando se dan argumentos como esos (contra exoneraciones) se alega que no son sostenibles y que quebraran las empresas. Si le da a la élite, no protesta nadie, debe haber un balance entre inversión social e inversión productiva para lograr el desarrollo”.
El experto desglosa que no se puede generar una inversión productiva dejando al pueblo expuesto a altos niveles de desnutrición, sin educación y desprotegido.- Y con relación a las buenas evaluaciones que ha dado el Fondo Monetario Internacional (FMI) a la actual administración, hace preámbulo que cuando un Gobierno es conservador inclina la balanza hacia lo económico para las clases pudientes y margina lo social.
Recuerda cómo en Honduras se comenzó a explotar recursos naturales y privatizar empresas estatales en función de crear una red de privilegios a los más pudientes, un esquema que condenó al país.
PAÍS CRECE
Y, es que, si bien se ha hecho crítica que el FMI tiene un “sesgo neoliberal”, hoy ve en el Gobierno actual la parte social, como una propuesta de éxito que es compartida por otro agente financiero internacional, el Banco Mundial, donde se reconoce que “se está favoreciendo a los pobres”.
“Debemos reconocer que el país no es que está desarrollado, no vamos a negar que con exporte de banano, café, marisco y la industria maquila no va a saber competir, pero el entorno internacional no es favorable”. Pero Salgado medita que a pesar de esa premisa, “Honduras está creciendo mucho más que el promedio a nivel mundial, la economía mundial va creciendo alrededor de un dos por ciento, Honduras está creciendo a alrededor de un cuatro por ciento”.
No obstante, advierte que hay que tomar en cuenta en cómo se distribuye ese crecimiento y la riqueza, pues hace hincapié que los sectores que más van creciendo son la banca y las telecomunicaciones.

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