SATÉLITE CHINO IMPULSÓ VENTAJA MILITAR DE IRÁN ANTE EE.UU. E ISRAEL: FINANCIAL TIMES

Los ataques precisos de Irán contra infraestructura clave de EE.UU. en Oriente Medio evidenciaron un salto en sus capacidades de vigilancia al emplear el satélite chino TEE-01B, que permitió identificar, monitorear y evaluar objetivos estratégicos, según una investigación del Financial Times.

Agencias / EL LIBERTADOR

La agresión militar de Estados Unidos e Israel a Irán el 28 de febrero, que desencadenó un conflicto en Oriente Medio que duró más de 40 días, dejó al descubierto un salto en las capacidades de vigilancia iraníes. Una investigación de Financial Times sostiene que Teherán empleó un satélite de fabricación china para observar y orientar ataques sobre posiciones estadounidenses.

Según documentos internos citados por el diario británico, el sistema TEE-01B quedó bajo control iraní tras un acuerdo suscrito en 2024 entre la fuerza aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y firmas vinculadas al sector espacial chino.

El uso de esa tecnología ocurrió en el marco de los choques registrados en marzo de 2026, cuando Israel y Estados Unidos protagonizaron una escalada regional atacando a Irán que estuvo marcada por una respuesta iraní con ataques precisos contra instalaciones militares e infraestructuras estratégicas estadounidenses en varios países.

Imágenes muestran la pérdida total del 81-0005, una aeronave E-3G “Sentry” de Alerta Temprana y Control Aerotransportado (AEW&C) perteneciente a la 552.ª Ala de Control Aéreo de la Fuerza Aérea de EE. UU., estacionado en la base Prince Sultan, en Arabia Saudita.

La investigación precisa que el satélite fue utilizado antes y después de esas operaciones. Su función no habría sido meramente observar, sino identificar objetivos, seguir movimientos y posteriormente verificar el impacto de los ataques ejecutados en la región.

Entre los emplazamientos vigilados figura la base aérea Prince Sultan, en Arabia Saudita. Financial Times indica que existen imágenes fechadas los días 13, 14 y 15 de marzo, en plena coyuntura de ataques cruzados y máxima tensión entre Washington y Teherán.

El 14 de marzo, de acuerdo con el reporte citado, el entonces presidente Donald Trump confirmó daños en aeronaves estadounidenses emplazadas en ese complejo. En total, cinco aviones cisterna de la Fuerza Aérea habrían resultado afectados tras los golpes ejecutados en ese episodio.

Una columna de humo sobre una base militar estadounidense en Baréin tras ser atacada por Irán.

Para Financial Times, el elemento más revelador no es solo el ataque en sí, sino la calidad del seguimiento previo. Un análisis de coordenadas, marcas temporales, imágenes satelitales y trayectorias orbitales permitió reconstruir cómo se usó la plataforma en esa coyuntura.

El TEE-01B fue construido y lanzado por Earth Eye Co, empresa china que ofrece un esquema de “entrega en órbita”, es decir, la transferencia del control del satélite al cliente una vez que el aparato ya se encuentra en el espacio.

La operación firmada en septiembre de 2024 ascendió a 250 millones de yuanes, equivalentes a 36,6 millones de dólares. El contrato incluyó el satélite, el lanzador, la infraestructura de datos y acceso a estaciones terrestres operadas por Emposat, con sede en Beijing.

Ese punto resulta central, porque la red internacional de estaciones terrestres amplía la capacidad de comando y recepción de imágenes desde fuera de Irán. Para analistas citados por el medio, ello reduce la vulnerabilidad del sistema ante eventuales ataques contra instalaciones locales.

Jim Lamson, exanalista de la CIA citado por Financial Times, explicó: “Las estaciones terrestres iraníes han sido atacadas antes —en 2025 y 2026— y resultan vulnerables a misiles de largo alcance. No ocurre lo mismo si el control se traslada a instalaciones chinas en el extranjero”.

La importancia técnica del TEE-01B también radica en su resolución. El informe señala que puede producir imágenes de aproximadamente medio metro, una diferencia sustancial frente a los satélites iraníes Noor-2 y Noor-3, que ofrecían capacidades mucho más limitadas.

Un miembro del ejército cierra la puerta de un vehículo que traslada los restos del sargento del Ejército de los Estados Unidos, Benjamin Pennington, quien falleció el 8 de marzo a causa de las heridas sufridas durante un ataque a la Base Aérea Príncipe Sultán en Arabia Saudita. REUTERS/Kylie Cooper

Esos sistemas previos, detalla la investigación, eran insuficientes para identificar aviones o detectar actividad militar con detalle. El nuevo satélite, en cambio, permitió observar bases, puertos, aeropuertos y otras instalaciones con una precisión mucho más útil para fines estratégicos.

Nicole Grajewski, especialista de Sciences Po citada por Financial Times, afirmó: “Este satélite se emplea inequívocamente con fines militares, ya que está bajo el control de la fuerza aeroespacial del IRGC y no del programa espacial civil iraní”.

La experta añadió que el sistema “permite identificar objetivos con antelación y verificar el impacto de los ataques”, una descripción que ayuda a entender el contexto en que se utilizó la información: no solo para observar, sino para preparar y evaluar operaciones militares.

Además de Prince Sultan, el satélite fue dirigido hacia la base Muwaffaq Salti, en Jordania; el aeropuerto de Erbil, en Irak; el puerto de Manama, en Bahréin; y Camp Buehring y Ali Al Salem, en Kuwait.

La lista incluye también Camp Lemonnier, en Yibuti, y el aeropuerto internacional de Duqm, en Omán, junto con infraestructuras civiles y estratégicas como Khor Fakkan, Qidfa y la aluminera Alba, mostrando una vigilancia más amplia que el ámbito estrictamente castrense.

Para Financial Times, el caso confirma una convergencia tecnológica entre Teherán y Pekín con efectos directos sobre la correlación militar regional. La combinación de inteligencia satelital, monitoreo humano e imágenes de terceros fortalece la capacidad iraní de anticipar, responder y medir daños.

Mientras la embajada china rechazó lo que calificó como “desinformación especulativa e insinuante”, la investigación del diario británico concluye que el mecanismo de adquisición y control del TEE-01B dio a Irán una herramienta concreta para vigilar, orientar ataques y reposicionarse estratégicamente. (Con información de Financial Times).

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