“No confundamos selección con patriotismo”, masticó entre dientes hace unas noches el comentarista uruguayo, Julio César Núñez, uno de los cuadros educados y con fino juicio técnico en el equipo de Deportes de corporación Televicentro.- Aunque el resto desoyó con tacto a don Julio, quizá él pensó en voz alta queriendo alejar el rechazo del aficionado contra Andy Najar que esta vez no atendió el llamado a la Selección Nacional en la era del “Bolillo” Gómez, nuevo director del mayor elenco Catracho.
Pero eso no es lo interesante, en esta historia contaremos algo que asombrará a don Julio y Diego Vásquez, se darán cuenta que en la región de Honduras se juega pelota desde hace 3,500 años y que las bases del fútbol moderno nunca fueron creadas en Inglaterra, sino en Mesoamérica. ¡Hagamos el viaje, pues! En el hondureño jugar pelota es ceremonial, es cultura milenaria, está en la memoria de las células, está en civilizaciones desarrolladas y anhelos comunes de los pueblos y, eso, es la Patria.
En noviembre de 2019, el entrenador de Motagua, Diego Vásquez, previo al juego decisivo contra Saprissa de Costa Rica que definía al Campeón de Liga Concacaf, al ser consultado que tras la eliminación de Olimpia, sólo su equipo quedaba en la contienda regional para representar el fútbol hondureño, a lo que respondió “Motagua no representa al fútbol hondureño”, dejando entrever que cualquier logro era únicamente de su club; al final perdió el partido y, por segunda vez, la final de la copa de Concacaf.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. En estos días gélidos donde los frentes fríos congelan la tierra hondureña, se siente el fuego que ha encendido el nuevo número uno de la selección mayor de fútbol, Hernán Darío “el Bolillo” Gómez Jaramillo. El experimentado estratega colombiano, discípulo del maestro “Pacho” Maturama, invoca en sus rituales de motivación, el patriotismo del futbolista catracho. No es vacío “coaching” para que ilusamente se sientan por encima de Panamá o Costa Rica, es despertar confianza en esa tribu que en verdad tiene méritos, tiene leyendas y glorias ganadas como hace miles de años nuestros ancestros se plantaban sin opción ante bestias feroces en la lucha por la supervivencia. Todo un dilema, vencer o morir.
Vamos a ver don Julio, cuando “el Bolillo” tocó nuestro suelo hondureño y halló a la “bicolor” con los escudos quebrados, habló de defender la bandera, el escudo, la Patria, ahora al borde de su primer batalla sobre el verde césped del Olímpico, viendo a sus guerreros que volvieron desde Angola, Europa, América del Sur, del Norte y Central y de toda la geografía de Hibueras o Guaymuras, insiste en que “estamos contentos, les he dicho que la Selección no enriquece, a la Selección no se viene por plata, se viene por gloria y hacer historia, para eso estamos”. (La Selección no enriquece, pero si se valora es el camino a la inmortalidad y bienestar, ha sido para bien, la senda hacia una vida con dignidad y comodidades para miles de hondureños que sin su talento y sin oportunidad, estarían en las cifras de pobreza y miseria).


Si hablamos en esos términos, entonces, sabremos don Julio que un gobierno en Honduras es un periodo constitucional de cuatro años, no confundir la duración con apego partidario o interés familiar; mucho aún negar la Patria, diferenciándola del concepto de país; un país es una superficie medida en kilómetros cuadrados, pero una Patria es mucho más, son los sueños compartidos por todos, son los anhelos comunes de lucha por el progreso en todos o la mayoría de habitantes de un territorio, son ansias de identidad y raíces, de independencia y de libertad social y política que palpitan en el corazón de la raza, en la memoria popular. Por esto, las dictaduras, las personas beneficiadas y los regímenes autoritarios odian la cultura.
Sabias Diego, sabía don Julio, que los fundamentos remotos del fútbol moderno no están –como tanto se repite— en Inglaterra y una invención de ingleses, nooo mis amigos, eso pasa cuando la historia la escribe el conquistador. El juego de pelota en el mundo empezó hace alrededor de 3,500 años en la región cultural del continente americano de la que forma parte Honduras llamada “Mesoamérica”. ¿Han visto el rectángulo de las canchas del juego de pelota en Copán Ruinas o en toda la región de Mesoamérica, cuando los europeos no conocían siquiera el servicio y usaban latas para las necesidades fisiológicas?
El origen ha sido confirmado científicamente y revela la importancia del juego de pelota que de manera gradual se instaló en los pueblos asentados en Mesoamérica (en griego “mesos” significa “intermedio”) y comprende la mitad meridional de México, los territorios de Guatemala, El Salvador, Belice, Honduras, el occidente de Nicaragua y Costa Rica. En el periodo precolombino fue conocido por formar parte de las grandes civilizaciones. No debe confundirse con la región mesoamericana, concepto acuñado para denominar una región geoeconómica por organizaciones internacionales tales como la OCDE. – Mesoamérica, es un área definida por la cultura. Esta región vio el desarrollo de una civilización indígena en el marco de un mosaico de gran diversidad étnica o lingüística. La unidad cultural de los pueblos mesoamericanos se refleja en varios rasgos que Paul Kirchhoff definió en 1943 como el complejo mesoamericano por su brillante desarrollo de las ciencias y culturas.
Con relación a la forma de la cancha, no cambió mucho durante 2700 años. Por otro lado, más de 1,300 campos de juego de pelota han sido identificados en Mesoamérica. Si bien, existe una gran variación en tamaño, en general todos los campos de juego tienen la misma forma. Es una larga y estrecha pista de juego, flanqueada por paredes con superficies tanto horizontales como inclinadas. O, más raramente, verticales. Si hoy viajamos por Honduras, hallaremos distintas formas de canchas donde se practica el actual fútbol, igual ocurría en la antigüedad, existía de las canchas mejor acondicionadas hasta las más populares.


Y pongan atención, Diego y don Julio, el juego de pelota ya se practicaba en Honduras mucho antes de la llegada de los Mayas a Copán en el año 426 d.C. (mis amados amigos, eso significa que ustedes –apasionados del fútbol— no pudieron elegir mejor sitio en este planeta, aquí se juega pelota, oficialmente, desde hace no menos de 2,500 años). Y la arqueología tiene pruebas certificadas que el juego de pelota se practicaba en el valle de Cuyumapa en el departamento de Yoro. La cancha más antigua se construyó unos 500 o 700 años antes que la primera versión del Campo de Pelota de Copán.
Incluso, explica el historiador David Franco, que, en el departamento de Copán, a unos 25 kilómetros al norte de la acrópolis, se ubica un yacimiento arqueológico llamado «Los Achiotes» cuya cancha también es mucho más antigua que la de Copán. – Además, existen indicios de la práctica de este ancestral deporte en el sitio arqueológico de Cerro Palenque a orillas del río Ulúa, a unos 40 kms. de la ciudad de San Pedro Sula en el norte de Honduras. De igual forma, se identifican campos de juego pelota en La Entrada, Copán, Valle de Naco en Cortés, Gualjoquito, Santa Bárbara; en el Lago de Yojoa, en algunos sitios del norte de Olancho y en el cerro de Tenampúa en La Paz.


Conviene subrayar que no existe evidencia escrita ni material sobre posibles sacrificios durante el juego de pelota en Copán. Presuntamente, sí se llevaron a cabo en otras regiones y en otras épocas en Mesoamérica. El desarrollo y significado del juego de pelota en Copán parece orientarse más hacia un ámbito de estricto carácter ceremonial y religioso. Esto según análisis de algunos contextos arqueológicos e inscripciones jeroglíficas realizados por varios académicos en recientes dos décadas.
«Que vengan aquí a jugar a la pelota con nosotros, para que con ellos se alegren nuestras caras, porque verdaderamente nos causan admiración. Así, pues, que vengan, dijeron los Señores. Y que traigan acá sus instrumentos de juego, sus anillos, sus guantes, y que traigan también sus pelotas de caucho», rezan estas bellísimas palabras del Popol Vuh, que conocemos gracias a la traducción de Adrián Recinos. Espero les haya gustado a Diego y don Julio este viaje a las raíces de la raza hondureña ¿Ven? ¡La selección sí es patriotismo! No temamos a la cultura.

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