¿OPOSICIÓN SELECTIVA? EN SILENCIO VOCES QUE MONTARON GOBIERNO NACIONALISTA

La “sociedad civil”, iglesias y figuras de la política nacional que saturaron de mensajes sin parar, contra cada acierto o error de la administración 2022-2026, se han llamado al silencio y ya no son protagonistas en foros de la prensa tradicional, siquiera se les encuentra en sus redes sociales.

Ante esto, analistas abordados por EL LIBERTADOR han mencionado que esto reconfirma el guion mediático que siguieron varios actores en el complot contra Xiomara Castro y, mientras sube la energía y se afecta instituciones gremiales, esos personajes ya no hacen ruido.

Redacción Central / EL LIBERTADOR

Tegucigalpa. El Gobierno de Nasry Asfura ha entrado “pacíficamente” a su sexto mes de haber tomado las riendas del país, enfrentado con la sociedad hondureña por crisis una crisis económica y otros temas que, en el pasado reciente, habrían motivado críticas feroces de actores que hoy se llaman al silencio.

Desde que tomó el mando el 27 de enero de 2026, Asfura ha generado controversias en sectores clave como la salud pública, pues decidió hacerse cargo personalmente de esa Secretaría de Estado, encargando de primera orden el regreso del fideicomiso que cobraba comisión cara para abastecer medicinas.

La exembajadora de Estados Unidos, Laura Dogu con «agentes» de la sociedad civil hondureña, entre ellos, Gabriela Castellanos del CNA.

También en Salud tuvo desacuerdos con los profesionales de la medicina por incumplimientos en el pago de salarios y reajuste del Índice de Precios al Consumidor (IPC) para los galenos, esto provocó protestas del Colegio Médico de Honduras (CMH) y acciones que obligaron al diálogo; pero no hubo reacción alguna de la exdiputada Suyapa Figueroa, por ejemplo, una de las figuras que más dañó la percepción popular.

Y, es que, Figueroa apenas ha enviado un par de reacciones en sus redes sociales, casi inadvertidas y generando un alto contraste a lo que fue en 2025 cuando cada día vertió críticas sin descanso junto a la abogada Maribel Espinoza, quien de pronto, dejó de ser estelar en la prensa tradicional y, en total indiferencia, frente a quienes le cuestionan, presume sus vacaciones en redes sociales.

Salvador Nasralla junto al extinto Bloque de Oposición (BOC) que reunión, además, figuras del golpismo hondureño, quienes actualmente sostienen el fraude de los audios de Cossette López.

A estas dos “militantes” del Partido Liberal, se suman organizaciones de sociedad civil de pronto mudas frente a decisiones como retomar la militarización, eliminación de subsidios de energía, descontinuación de programas sociales y construcción de hospitales e incluso la puesta en marcha de reformas que se cuestionan por buscar la privatización de empresas estatales.

Este tema ha sido abordado por EL LIBERTADOR con analistas políticos, que comparten que ese enmudecimiento de sectores que fueron críticos con la anterior administración, ratifica que fueron plataforma para el montaje del actual Gobierno frente al proyecto político de Libertad y Refundación (Libre) que apuntaba a la destrucción de privilegios tributarios.

Para el abogado David Díaz, organizaciones como la Confraternidad Evangélica, la Conferencia Episcopal, el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) y la Asociación para una Sociedad Más Justa (ASJ), han dejado de cumplir una labor propia de la sociedad civil en defensa de los intereses de las mayorías.

“No han cumplido con la supuesta labor que tienen de denuncia en contra de las actividades de estas élites que ejercen contra la voluntad popular y contra el bien común”, advirtió.

 

La dirigente «liberal», diputada de «Salvador de Honduras» (2022-2026), Maribel Espinoza, comparte amenamente con diputados de Libre.

Díaz afirmó que no es de extrañar que estas organizaciones, financiadas también por potencias extranjeras, tomen una posición de “complicidad y de silencio ante la enorme corrupción de gobiernos de derecha como el que está actualmente en el poder”.

El abogado plantea que estos actores históricamente solo han respondido a los intereses extranjeros y de las élites internas que, en definitiva reflejan su actitud entreguista y complicidad con la corrupción.

Díaz resaltó que ante el “silencio cómplice”, será el pueblo quien asuma su representación para exigir el cumplimiento del contrato social que ha sido roto, vulnerado y manipulado para el beneficio de unos pocos que desde hace décadas se han querido adueñar de los recursos y los poderes que emanan del verdadero soberano.

La entonces diputada Suyapa Figueroa del PSH, de espalda a Junta Directiva del Congreso «en protesta».

“Han insultado al pueblo en su representación legislativa, judicial y no, digamos, en su representación ejecutiva. Entonces, están orillando al pueblo a que una vez asuma su propia representación y exija el cumplimiento del contrato social que ha sido roto por las élites burocráticas, burguesas y corruptas de Honduras”, recalcó.

Por otro lado, el también abogado, José Zúñiga, planteó que en el país existe una “doble vara” en los criterios de quienes afirman ser sociedad civil pero que en realidad son también activistas políticos, involucrando iglesias que en sus sermones religiosos abordaron temas de la realidad nacional que hoy pareciera ya no ser de interés.

En ese sentido, reflexionó que hay una hipocresía moral y política para juzgar a aquellos que no son parte de la línea ideológica tradicional con amplias diferencias cuando se debe señalar a “los que son de mí línea ideológica”.

“Eso es lo que el pueblo hondureño está viendo hoy y está juzgando a algunos actores que tienen un grado de opinión ante los medios de comunicación tradicionales y que son utilizados para mandar, entre comillas, falsos positivos a la sociedad hondureña”, señaló.

Para Zúñiga los actores antes mencionados guardan silencio ignorando las múltiples denuncias en la crisis energética, las exigencias del Colegio Médico y del sector magisterial; además, las protestas de grupos indígenas y campesinos frente a la Ley Agroindustrial, entre muchos otros temas.

Foto de la presidenta del Cohep, Anabel Gallardo en la marcha de las iglesias en «defensa» de la democracia.

“Podríamos llegar a la conclusión que hay un pacto, entre comillas, de orden político para no generar en la conciencia del hondureño razonamientos que nos llevarían a lo lógico. Estos actores son utilizados por la matriz mediática para validar y lavar el cerebro de algún sector de la sociedad hondureña que no tiene un sentido crítico de lo que realmente está pasando en el país”, lamentó.

El analista apuntó que producto de eso, no existe mucho ruido a pesar que más de un 60 por ciento de la población no está de acuerdo o conforme con el actual Gobierno, aun cuando apenas se entra al sexto mes de administración.

“Los resultados que arrojaron las elecciones del 30 de noviembre de 2025, más que generar confianza, generan un efecto contrario. La ingobernabilidad que se podría generar en el Estado de Honduras va a llevar a un estallido social”, advirtió.

Los gritos fabricados contra la administración de Xiomara Castro, tuvieron un efecto devastador en los comicios para el Partido Libre que, aun con ello, fue el único instituto que respetó el triunfo de Salvador Nasralla con el Partido Liberal.

Nasralla ganó la presidencia –según estimaciones con votos no contados e impugnaciones rechazadas–, quienes formaron el bloque opositor insistieron en proteger “la democracia” y a las consejeras Ana Paola Hall y Cossette López –hoy premiadas en el servicio exterior–, quienes finalmente declararon victorioso a Nasry Asfura, cómodo sin el hostigamiento de los actores “anti-Libre”.

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