¡EXCLUSIVA! NETANYAHU EN EL BORDE DE CÁRCEL Y MUERTE POLÍTICA POR BOICOT Y ESPIONAJE A WASHINGTON

Netanyahu se ha nutrido de la inestabilidad regional esperando el «milagro político» que obligue a la Casa Blanca sostenerlo en el cargo. Pero no habrá, cruzó una línea roja. Espió a los negociadores estadounidenses y saboteó acuerdos petroleros y nucleares de Trump con Irán, esto ha provocado que Washington acelere contactos con la oposición política israelí para forzar su relevo constitucional el próximo octubre.

No es metáfora, al rebelarse a los planes de Donald Trump y hasta ir en contra de intereses vitales de Estados Unidos en el Medio Oriente, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, ha perdido la red de protección geopolítica que le ha facilitado evadir juicios por corrupción durante seis años y le permitía justificar ante su propio pueblo que su continuidad en el cargo era clave para la supervivencia de Israel.

Redacción Central y Agencias / EL LIBERTADOR

Tegucigalpa. La estrategia de supervivencia de Benjamín Netanyahu como primer ministro de Israel se halla en margen de maniobra casi agotado. Lo describe el diario The Times of Israel, “las posibilidades de que siga evadiendo la justicia penal de forma indefinida son mínimas y van en rápido declive. El mandatario pasa sus días en extrema desesperación política, atrapado en un laberinto donde cada decisión para protegerse judicialmente destruye su posición internacional y debilita su control interno”. Ahí está el tiro de gracia, ha ejecutado tres tácticas de alto riesgo, tan irracionales como acabar con decenas de miles de vidas sin mirar la edad. Como efecto contrario, lo llevaron a perder lo que creyó evitaría con misiles y sangre.

El «Escudo de la Guerra Prolongada», ha sido su principal recurso utilizando el conflicto contra Líbano y sostener la tensión con Irán como justificación legal para aplazar las audiencias del Tribunal de Distrito de Jerusalén. Sin embargo, cita The Jerusalem Post, los jueces ya han rechazado múltiples peticiones de aplazamiento, exigiéndole comparecer de forma continua y acelerando el juicio y, ya no tiene excusas, con los esfuerzos de paz y alto al fuego impuestos por Washington, perdió vigencia el repetido argumento de Netanyahu.

Gráfica del presidente Trump y el primer ministro israelí, Netanyahu.

La segunda jugada del primer ministro es el chantaje de la amnistía presidencial, su defensa presiona activamente al presidente del Estado de Israel, Isaac Herzog, para obtener un indulto anticipado bajo el pretexto de «cohesión nacional» en tiempos de crisis. La trampa radica en que el sistema judicial exige, como condición previa para un acuerdo de culpabilidad, que Netanyahu admita los cargos y se retire de la vida política de por vida, algo que no acepta por ego, codicia y temor a perder la protección que evitaría la cárcel y volver a los tribunales.

ANSIEDAD SIN PODER
El tercer escape que también maniobra, es la inmunidad parlamentaria, o sea, intentar ganar las elecciones parlamentarias para aprobar leyes exprés que congelen los juicios a primeros ministros en funciones. No obstante, con la fusión de la oposición política en abril de 2026 entre Naftalí Bennett y Yair Lapid y el desplome de su coalición en las encuestas, es prácticamente imposible que logre mayoría de 61 escaños en la Knesset (parlamento unicameral de Israel integrado por 120 diputados).

En las afueras de un centro hospitalarios, ciudadanos palestinos aguardan por el reconocimiento de sus familiares asesinados en bombardeos.

La alianza de Bennett y Lapid, los dos rivales más formidables de Netanyahu, ha dado lugar a la fusión de sus dos estructuras en un solo bloque opositor con el partido Together (Juntos).
Este nombre fue elegido con la intención de enviar un mensaje de unidad frente a las divisiones internas en el país y, sobre todo, porque el 50 por ciento de los ciudadanos israelíes afines a EE.UU, están preocupados por la crisis en las relaciones que Netanyahu ha generado entre Israel y la cúpula de Washington. Bennett se perfila como el candidato principal para primer ministro, el reemplazo inminente que ya cuenta con canales de comunicación fluidos y el visto bueno de la Casa Blanca. Netanyahu ha intentado barajar opciones como adelantar elecciones internas de su partido o expandir su coalición hacia el centro para diluir a los extremistas. No obstante, el consenso de las élites locales es que su tiempo político se ha agotado. Y la salida del poder tiene fecha límite clara: el 27 de octubre de 2026 o antes. Esta es la fecha máxima fijada por ley para las próximas elecciones generales en Israel.

Imagen de edificios destruidos en la Franja de Gaza.

JUICIOS POR CORRUPCIÓN
La Fiscalía General de Israel acusa formalmente al mandatario Netanyahu de tres delitos concurrentes: fraude, abuso de confianza y soborno (cohecho). La investigación penal está blindada bajo tres expedientes principales. En el derecho penal israelí, crímenes concurrentes se entiende como varios delitos, ya sea a través de un solo acto (concurso ideal) o mediante una serie de acciones distintas (concurso real), y todos son juzgados y sentenciados en un mismo proceso judicial.
1) Caso 4000 (Soborno, fraude y abuso de confianza): Es la causa más grave. La Fiscalía argumenta que Netanyahu otorgó beneficios regulatorios masivos por valor de 1.800 millones de shekels (cerca de 600 millones de dólares) al gigante de las telecomunicaciones Bezeq. El beneficio fue a cambio de que el portal de noticias “Walla!” (propiedad del mismo operador) limpiara la imagen pública del mandatario y su esposa.
2) Caso 2000 (Fraude y abuso de confianza): Investiga pactos ilícitos entre el mandatario y Arnon Mozes, editor del influyente periódico Yedioth Ahronoth. Netanyahu ofreció impulsar leyes para debilitar a un diario rival (Israel Hayom) a cambio de que el medio de Mozes modificara su línea editorial para darle cobertura mediática favorable.
3) Caso 1000 (Fraude y abuso de confianza): Se le imputa haber recibido regalos de lujo sistemáticos, entre otros, puros habanos y champán selecto valorados en cientos de miles de dólares por magnates como el productor de Hollywood Arnon Milchan y el multimillonario James Packer. A cambio, habría gestionado favores políticos y extensiones de visados.

Imagen de referencia al MOSSAD, organo de inteligencia de Israel.

ISRAEL ESPIÓ A EE.UU.
Informes de la comunidad de inteligencia estadounidense confirmaron que agencias israelíes estaban espiando activamente y pinchando las comunicaciones de los altos negociadores de Trump, incluyendo al enviado especial Steve Witkoff y al jefe de política del Pentágono, Elbridge Colby, para sabotear el acuerdo de paz que EE. UU. ha venido buscando con Irán, reveló hace unas semanas The New York Times.

La respuesta de las instituciones de seguridad norteamericanas fue inmediata, dejó a un lado la diplomacia y ha pasado a confrontación y contención activa, por ejemplo, la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA) del Pentágono elevó la evaluación de amenaza de contrainteligencia de Israel a la categoría más alta existente («crítica»), según datos oficiales publicados por la corporación mediática del mundo árabe, Al Jazeera.

Cuartel general de la CIA en Virginia, EE.UU.

El secretario de Defensa y altos mandos de la inteligencia estadounidense han impuesto un régimen de monitoreo estricto sobre los generales de enlace de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) que operan dentro del Pentágono. Aunque mantienen coordinación operativa básica, las agencias de EE.UU. ahora «compartimentan» la información (dividir los datos en partes aisladas para que nadie conozca todo el proyecto), afín de evitar que Netanyahu use canales militares secundarios como un «atajo» para vigilar las deliberaciones de la Casa Blanca, reprodujo también el periódico Hindustan Times.

La inteligencia de EE.UU. advierte formalmente que el gobierno de Netanyahu está buscando socavar de forma deliberada el Memorándum de Entendimiento de Washington con Irán. Esto ha llevado a Trump a confrontar duramente al mandatario israelí en llamadas telefónicas privadas, exigiéndole detener la escalada, ha confirmado el rotativo Chatham House.

Protestas en Tel Aviv contra las reformas judiciales del primer ministro Netanyahu.

LA SOLEDAD DE NETANYAHU
Las presiones contra Netanyahu son asfixiantes aprovechando su debilidad en Washington. Pero, el rosario de juicios por corrupción no es todo, The Jerusalem Post menciona la investigación del “7 de octubre” que también persigue al primer ministro, se refiere al proceso legal y político para determinar quiénes fueron los responsables políticos, de inteligencia y militares del peor fallo de seguridad en la historia de Israel: la incursión de Hamas en 2023. El debate en Israel no es sobre si se debe investigar, sino sobre quién debe hacerlo, lo que ha generado un feroz enfrentamiento entre Benjamin Netanyahu, las familias de las víctimas, la oposición y el sistema judicial. Son tres frentes perfectamente sincronizados contra el viejo mandamás, intocable por la justicia hebrea que por años no pudo cruzar las maniobras políticas ni el respaldo de Norteamérica. Y como el poder no es eterno, el nuevo escenario para Netanyahu lo describen los portales digitales The Economist y Anadolu Ajansi, “presión social de las familias en la calle, miles de ciudadanos continúan manifestándose en Tel Aviv y Jerusalén. Las protestas exigen una comisión estatal de investigación independiente para juzgar las fallas de seguridad del 7 de octubre de 2023. El gobierno ha intentado sabotear el repudio social con una comisión interna controlada por políticos y, con eso, ha encendido aún más la ira pública.

Periodistas hondureños invitados a Israel posan junto al embajador de ese país en Honduras, Nadav Goren.

Además, hay descontento de los altos manos militares y de inteligencia, dado que la red de seguridad israelí (las FDI y el Mossad) está alineada con la visión del Pentágono. Oficiales acusan en privado a Netanyahu de arrastrar al país a una «guerra eterna» en Líbano y Gaza que destruye las capacidades logísticas del ejército, únicamente para evitar enfrentar sus juicios por corrupción y el colapso de su carrera.

Y, el final, «efecto vacío», la presión de la Casa Blanca es demoledora. Trump ha manifestado públicamente su frustración, afirmando que «Israel no existiría sin EE.UU.» y exige que Tel Aviv respete los acuerdos firmados por Washington. Al perder el respaldo incondicional de la presidencia estadounidense, las élites financieras y empresariales de Israel ven a Netanyahu como un lastre que pone en riesgo la economía y la defensa del Estado.

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