El Gobierno que dirige Nasry Asfura, informó que las clínicas oftalmológicas gratuitas estarán a cargo de galenos hondureños, ante su negativa de extender el convenio para que sigan operando con médicos cubanos.
Sin embargo, la medida es un reto, según la exsecretaria de Salud, Carla Paredes, ya que apenas tres médicos al año se especializan en oftalmología y, tras graduarse, prefieren el sector privado. Por lo tanto, espera que el Gobierno tome “decisiones para la mayoría y no para una minoría”.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. Las Clínicas Oftalmológicas Gratuitas, instauradas durante la gestión de la presidenta Xiomara Castro (2022-2026) bajo el programa Operación Milagro en alianza con médicos cubanos, lograron brindar atención a unos 95,438 hondureños en diferentes partes del país.
Sin embargo, la cancelación del acuerdo entre Honduras y Cuba dejó varada la atención en estos centros, siendo el que se ubica en Colinas, Santa Bárbara, el primero en detener operaciones.
La información que ofreció la Secretaría de Salud (Sesal) sobre el tema es que se ha procedido a la sustitución de estos profesionales cubanos para incorporar a médicos hondureños y continuar con la operación en estas clínicas; no obstante, la extitular de esta entidad, Carla Paredes, manifestó a través del medio UNE TV que esta medida será compleja de implementar por la falta de recurso humano.
Paredes, debido a que anualmente no se especializan muchos profesionales en esta área, advirtió: “Ojalá encuentren médicos hondureños porque, si ellos son conscientes, sabrán que no salen más de tres oftalmólogos por año de los posgrados y los hospitales privados absorben muchísimo de esto”.
Desde el oficialismo, se ha criticado la brigada y la forma en cómo el gobierno que dirigió Xiomara Castro orientó la cooperación, afirmando que no fue transparente y que no obtuvo el beneplácito del Colegio Médico de Honduras (CMH), incluso dejando entrever la posibilidad de que muchos de los integrantes no tengan el título de galeno.
Al respecto, Paredes lamentó que “en un mundo globalizado nos parezca un pecado que un médico extranjero nos ayude a recuperar la salud de la población, pero eso entiendo yo, son políticas de gobierno”.
Por otro lado, señaló que, para incentivar la incorporación de médicos nacionales al sistema de salud público, la entonces mandataria Castro aumentó salarios, se simplificó el proceso de ingresos y, junto al CMH, se facilitó la permanencia y la estabilidad en las plazas laborales para asegurar la cobertura. Pero aun así agregó que el recurso humano es limitado y los existentes se concentran en las grandes urbes.
“Pues yo esperaría a ver dónde están esos médicos hondureños oftalmólogos, porque el San Felipe, que es el único centro de oftalmología que tiene el Sistema Público de Salud, no tiene médicos. De hecho, allí hay dos cubanos, o había cuatro primero; se sacaron dos porque iban al centro de oftalmología de la capital”, explicó.
Según estimaciones, operaciones como la intervención por cataratas —de las más frecuentes— pueden costar en promedio unos 50 mil lempiras, un monto que para un hondureño podría ser elevado.
“Yo espero que ellos estén tomando decisiones para la mayoría y no para una minoría. Pero eso sólo el tiempo lo dice”, lamentó la extitular de la Sesal y agregó que “la salud es un derecho humano y está en la Constitución también. Para algo tiene que servir, aunque para algunos sea papel higiénico”.

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