Tomo prestada la frase del escrito de un amigo: “Estoy aquí, contemplando el mundo y su maldad”. ¿Cómo es posible que los políticos hayan convocado a que la gente saliera a las calles? Carros discomóvil con poderoso parlante amplificado bazuka, gente con banderita de su candidato, sin miedo al éxito, ni al Covid (claro hasta que se está interno y entubado, ahí se acaba el valor).
Miles de ojos retocados con Photoshop me observan con hambre de mi huella y yo les devuelvo la mirada con cierto gesto pasmado y de incredulidad. Me pregunto, ¿qué hubiera pasado si hicieran esto, pero para sacar a Juan? ¿Y si les hubiera importado la vida de los hondureños? ¿Cuántos seguirían vivos? ¿Cuántas empresas se hubieran salvado? ¡Ja! Mis tonterías y yo…
Reflexión
EL LIBERTADOR
redaccion@ellibertador.hn
Tegucigalpa. Me sumerjo en el debate si 20 lempiras vale el intento de café que me han preparado, no termina de ser Macchiato para comenzar a transformarse en Expreso ácido, ¡ja!, maravillosa fórmula ha encontrado “Espresso” para fabricar laxantes, pero bueno, eso pasa siempre con los monopolios, donde sólo uno vende y la demanda es tan alta, se contrata poco personal y, pues, algo siempre debe ser sacrificado, en este caso obviamente es la calidad y los precios razonables; las muchachas lo tratan bien a uno. “Salgo acicalá’ de pie’ a tope, porque puede ser que con el culo mío te tope’, tope’ (¡Eh!), me siento bichota (¡Ah!) sin salir del bloque, To’ me quieren partir y no tienen con qué”, rompe mi reflexión una señora con mechones rubios, haciendo gala de sus gustos… y los gustos los define la cultura. Una calcomanía llama mi atención “Eliseo Diputado / vote casilla #3”. ¡Aaaah!, ahora todo tiene sentido.
Tomo prestada la frase del escrito de un amigo: “Estoy aquí, contemplando el mundo y su maldad”, y hago malabares para no quemarme la yema de los dedos con la pésima calidad de los vasos. ¿Cómo es posible que los políticos hayan sido capaces de convocar a que la gente saliera a las calles? Minicarnavales en distintos lugares de Honduras: carros discomóvil con poderoso parlante amplificado bazuka, gente con mascarilla y banderita de su candidato, sin miedo al éxito, ni al Covid (claro hasta que se está interno y entubado, ahí se acaba el valor), pancartas pegadas en los bulevares, miles de ojos retocados con Photoshop me observan con hambre de mi huella y yo les devuelvo la mirada con cierto gesto pasmado y de incredulidad. Me pregunto, ¿qué hubiera pasado si hicieran esto, pero para sacar a Juan? ¿Y si les hubiera importado la vida de los hondureños? ¿Cuántos seguirían vivos? ¿Cuántas empresas se hubieran salvado? ¡Ja! Mis tonterías y yo… se disuelven los tres granitos de azúcar (y para rematar mi fallida inversión ¡rayos! le echaron splenda).
¿Quién ocupa Macondo?, ¿quién ocupa Comala?, si tenemos Hibueras, tan fantástico es nuestro viaje que nos prometieron unos hospitales que venían de altamar, pero nos quedamos todos bien quietecitos en la playa, vigilando hasta el quinto sol por el poniente y los barcos no llegaron, los hospitales tampoco y sólo nos quedó la imagen de un Marquito agredido con palabras impropias para este escrito ¿Y qué ganamos cuando ya lo hemos perdido todo?… tan mágico, tan místico es nuestro mundo que la campaña en el vaso dice “Hecho en Casa”, pero en la parte inferior se lee “Hecho en El Salvador”. ¡Santo Dios! Como si todos hubiéramos firmado el pacto de hacernos los pendejos y mirar al otro lado y odiarnos entre nosotros para no buscar la liberación de todos.
Pero esas campañas son hechas por gente inteligente e importante, ¿qué podría saber yo? Es como el debate con Eduardo Almeida, el pequeño nene del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), tan complicado ese nombre que no sé lo que se hace ahí, pero parece importante, entonces, cuando dijo que el Trans-450 ha sido “muy trasparente”, tanta transparencia que yo no la veo, quizá porque no soy inteligente, quizá sólo personas con poderes especiales pueden verlo y para mí es como el gato de Schrödinger, diríamos que el Trans-450 existe, pero no existe, es como una realidad alterna de esas teorías cuánticas difíciles de comprender. Me es más fácil entender, que por este café pago un impuesto y ese dinero va a los organismos internacionales para pagarles por la obra que yo no uso, ¿pero quién soy yo para juzgar su juicio? Ellos saben por qué lo dicen, hay conocimiento metafísico más allá de la comprensión del simple humano, y como dice aquel, corazones envenenados que sólo quieren ver el vaso medio vacío. Aunque CNN responde: “Los hechos son los hechos, el vaso está por la mitad, ni medio lleno, ni medio vacío”.
Es como el amigo Dante Mossi del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), tanque de oxígeno para el paciente en UCI llamado Juan, la factura que debemos pagar con tantos préstamos es como que lo internen unos tres años en el Medical, pero Dante no le hagás caso a lo que te dice Pineda Ponce, cada quien decide el lado del que quiere estar y romper las tradiciones; contame, ¿creés que el imperio contraataque? A mí también me gusta Star Wars, ¿creés que Darth Vader es un personaje incomprendido?, ¿o sólo alguien fácil de manipular por una infancia sin incentivos? Después de todo, siempre estamos a la orilla del lado obscuro de la fuerza, ¿creés que la ficción se inspira en la realidad? Por cierto, en literatura pensé que leerías más un Alighieri, pues disfrutás las divinas comedias, pero ¿Zafón? ¿No es como otro Coelho? ¡Vaya, se me enfrió el café!
Y como uno es sencillo y por las venas le pasa mermelada, quedé un poco confundido con eso de que “Presidencia de Honduras, la primera en Centroamérica en recibir certificado ISO 9001:2015”, sobre todo en la parte que habla del enfoque en transparencia, estoy totalmente de acuerdo con lo que Juan dice: “Lo que administramos nosotros es de la gente y tenemos que hacerlo bien”, y mientras pensaba en este helénico evento para el país, recordaba esa maravillosa marca país que nos trajo nuestro rey, estaba en todas las portadas de los medios más influyentes, The Guardian, The New York Times, EL LIBERTADOR, DW y otros… ¡Ah ñángaras!, ya quisieran estar ahí, van a decir que lo malo es que decía que era “Presidente de Honduras protegió a narco a cambio de sobornos, dicen fiscales EE.UU.”, pero esos son pequeños detalles, no hay mala publicidad, sólo publicidad, ¡ok? Otros países tienen la vacuna, nosotros tenemos la fama mundial.
Mientras paso el dedo sobre el borde del vaso, sintiendo la recubierta de polietileno, casi como al borde del precipicio, pienso en esa gente rara que habita este pedazo de tierra, que hablan un idioma que nadie comprende, como hijos desterrados del Valhalla, un pequeño grupo de inadaptados dicen “Democracia”, “Estado”, “Libertad” “Cultura”, “Pacto Social” (a Libertad hasta le agregan otras, prensa, de culto y de pensamiento, ¿imaginan pensar libremente? ¡Qué locos que son!), “Derechos Humanos”, “Desarrollo” y hasta “Patria”, ¿qué es eso de patria?; por suerte siempre tendremos a la profe Almita, Ebalcito, al secretario Perico, al asesor Ochentón, la hija de votos rurales y al original votos rurales y demás seres que sólo pueden existir y gobernar en esta tierra de Mordor.
¿Quién ocupa hombres sabios gobernando? ¿A un grupito de soñadores que no les cae el veinte que hay que vivirla y luego morir? Naaambee ¿Para qué ocupamos desarrollo o competitividad?, si tenemos una vida mejor, los migrantes se van porque quieren (ni el mural los detiene) y los pobres son pobres porque quieren. ¿Para qué queremos eso si esta semana tendremos otra muchacha de esos medios serios siendo tendencia en redes? ¿Qué más le podemos pedir al de arriba cuando mira hacia abajo? Ahí está la tórrida Milagros gritando todos los sábados “Tómala que’s tuya, vengo, vengo violenta”. Y seguido, “Te quedó grande la yegua y a mi me falta jinete”, retumba el berrido tosco de una olanchana en el espacio cultural de HCH.
Una reportera corre emocionada y salta sobre el ataúd de un médico muerto —¿verdad doctora que aquí tenemos un héroe más? —, la galena observa aquel ser de arriba hacia abajo y responde seco: “¡No somos héroes! Sólo humanos que mueren”, mientras siguen esperando los insumos… como dirían los grandes analistas, es que los malnacidos no ven lo bueno que se ha hecho. “No están solos” se lee en los diarios tradicionales, al lado una noticia de un hondureño que murió en una caravana migrante, otro en un hospital por falta de atención, cinco en una masacre y hoy se suicidó una niña de 11 años para encontrarse con su abuela, dijo llorando el papá, un sencillo campesino. ¡Es cierto! No morimos solos, morimos en grupo. Lo bueno de la orgía electoral es que allá lejos, la cara de nuestro emperador se hunde en la tierra, se va perdiendo, está despedazada. Qué gris está el país esta noche; qué feo me salió el café, pero tranqui, además de derrotas, también hay empates y triunfos, miremos lejos, nacemos todos los días.
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