

Varios niños, ancianos y mujeres y hombres fueron hospitalizados por los efectos de golpes y del gas de la enorme cantidades de bombas lacrimógenas que les fueron lanzadas; las calles de casa presidencial fueron cerradas y eso creó caos por las pocas vías de escape y de acceso que quedó para los indígenas y para los peatones y conductores que pasaban por el lugar.
Los efectivos de la Policía Nacional, dispararon bombas lacrimógenas a los manifestantes, cuando iniciaban un ritual espiritual ancestral, ha dicho el representante legal de la organización, Víctor Fernández.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. La Policía Nacional, atacó violentamente, a los miembros del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), que llegaron al Ministerio Público a protestar pacíficamente para que se aclare el asesinato de Berta Cáceres.
Cáceres fue asesinada el pasado 3 de marzo, en su casa de habitación en La Esperanza, departamento de Intibucá y fue la Coordinadora del COPINH hasta el momento de su muerte.
Los elementos de la Policía llegaron donde la comunidad popular exigía justicia de forma pacifica; sin embargo, los agentes comenzaron a disparar el gas toxico comúnmente usado para dispersar las protestas.


En el lugar varias personas fueron afectadas por la medida violenta en que la Policía, atacó a los miembros del COPINH. Varios periodistas y reporteros gráficos, también fueron victimas de la represión de los agentes, ya que algunos recibieron golpes de los uniformados.
Para intentar huir de los incomodos efectos de las bombas lacrimógenas, los protestantes siguieron la ruta que lleva al hospital San Felipe; no obstante, fueron perseguidos por los agentes. En la represión varias personas que circulaban la zona, sufrieron de los fuertes químicos que usaron los oficiales.
El representante legal del COPINH, Víctor Fernández lamentó que las medidas de las fuerzas de seguridad fueran tan violentas “el ataque comenzó cuando las etnias garífuna y lenca, realizaban una ceremonia espiritual” apuntó.
Por su parte un representante de los Lencas manifestó que los oficiales son unos sinvergüenzas, “este gobierno de Juan Orlando, no quiere que uno se manifieste de manera pacífica”.
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