Las recientes medidas económicas de Estados Unidos contra Cuba profundizan una estrategia de presión que, según expertos, afecta principalmente a las familias y a pequeños negocios, tanto en la isla como en Florida, sin generar impactos reales sobre el Gobierno cubano.
Agencias / EL LIBERTADOR
Sputnik. Cuba criticó recientemente a políticos estadounidenses, particularmente de Florida, por obstaculizar, limitar y amenazar, bajo pretextos infundados, el mantenimiento de relaciones económico-comerciales entre empresarios residentes en ese estado y compañías de la nación caribeña, a pesar de que cuentan con licencias para hacer negocios con EEUU.
Para el profesor titular Luis René Fernández Tabío, esa acción destinada al cierre de los vínculos con la isla forma parte de una guerra económica de alta intensidad, «justificada con narrativas absurdas, calumnias y mentiras», entre ellas, la declaración de la mayor de las Antillas como «país patrocinador del terrorismo».
El estudioso del Centro de Investigaciones de la Economía Internacional de la Universidad de La Habana recordó a Sputnik que, en este caso, el recaudador de impuestos de Miami-Dade, Dariel Fernández, y la Junta de Comisionados del Condado, revocaron licencias comerciales a empresas locales por realizar negocios con La Habana.
«La política de Estados Unidos hacia la isla siempre ha buscado dañar al máximo la economía y, sobre todo, las condiciones de vida del pueblo para generar el descontento que favorezca el llamado cambio de régimen y restablecer la condición neocolonial que existió aquí hasta 1958″, afirmó el Doctor en Ciencias Económicas.
La denuncia de la nación caribeña acontece en un nuevo escenario de tensiones entre Washington y La Habana, como consecuencia del incremento de las amenazas de la Administración estadounidense contra la isla, tras el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, el pasado 3 de enero.
Motivaciones electorales
El académico consideró que el empleo de instrumentos para lograr tales objetivos resulta totalmente contradictorio con el liberalismo económico y las tesis neoliberales que deben favorecer y proteger la libre circulación de bienes y servicios, el comercio, además de las inversiones en la economía internacional.
Añadió que, desde los primeros años de la Revolución, el bloqueo económico, comercial, financiero y tecnológico ha sido una constante con variaciones en su intensidad, si bien, actualmente, «esa tendencia fundamental del capitalismo se modifica, casi se suprime, para tratar de recuperar cuotas de hegemonía».
Todo ello, puntualizó, fue expresado con mucho énfasis en la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, que subraya la interpretación intervencionista de la Doctrina Monroe en el siglo XXI.
«Pese al énfasis actual en el empleo de métodos económicos y militares enmarcados en una guerra híbrida, persisten los espacios para el llamado poder blando que busca influir sobre la realidad cubana, tratar de diluir la imagen real de agresión, influir en la conciencia social y tratar de presentarse en determinada medida como una ayuda al pueblo», agregó.
Según el experto, pueden ocurrir afectaciones para algunos negocios; ello no solamente genera pérdidas para Cuba, también, en una proporción aún mayor, disminuye el empleo y los beneficios para la economía de Miami-Dade, pues «tras su cierre esas empresas pueden ser sustituidas por otras fuera del condado, concentrando el mayor daño en el comercio local».
A juicio de Fernández Tabío, la principal motivación de esas decisiones es la política electoral. Al respecto, ahonda que las tensiones internas ocasionadas, por ejemplo, por la actual política migratoria, han ocasionado una baja en la popularidad del actual Gobierno, que se percibe en diversos sondeos
«En la Florida, los ciudadanos de origen cubano apoyan a [el presidente Donald] Trump; por tanto, las acciones en este sentido están diseñadas para estimular el voto de esas fuerzas políticas, que pudieran ser decisivas si consiguen aumentar las expectativas de derrocar al Gobierno cubano con medidas de asfixia económica», expresó.
Por su parte, el economista cubano Omar Everleny Pérez aseguró a este medio que existe un rechazo creciente a la Administración republicana porque la mayor parte de las familias cubanas son perseguidas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y el Departamento de Seguridad Nacional. Así, el analista destaca que el partido enfrenta el riesgo de que en las elecciones de medio término de noviembre los demócratas obtengan las cámaras legislativas.
«Cacería de brujas»
En consideración de Fernández Tabío, EEUU, luego de la Segunda Guerra Mundial, reconoció el llamado orden liberal, los derechos de navegación, el comercio libre y sus garantías.
No obstante, resaltó que el Gobierno estadounidense en la actualidad «reniega de esos principios y se retira o debilita organizaciones como las Naciones Unidas, la Organización Mundial del Comercio o cualquier instancia que defienda esos derechos si considera que están en contra o afectan sus intereses».
«Asistimos a un momento de grandes cambios y, sobre todo, de ruptura en el orden internacional», dijo.
Sobre el tema, Omar Everleny Pérez dijo que el Ejecutivo estadounidense implementa una política encaminada al aumento de la miseria del pueblo cubano para que se revele y promueva un cambio de Gobierno. «Están envalentonados pensando que lo sucedido en Venezuela puede repetirse en Cuba».
En este contexto, «aumentan las críticas contra quienes mandan remesas y las empresas que mantienen vínculos con la isla, bajo el argumento de que ellas oxigenan al Estado; es una política antihumana porque la gestión de esas agencias de viajes o de envíos es a nivel privado».
En su opinión, el tasador de Miami-Dade tiene como objetivos la revisión de esos negocios relacionados con la mayor de las Antillas, la verificación del pago de impuestos y si tienen el permiso autorizado de la OFAC; «es una cacería de brujas contra esas empresas, que no tienen relación alguna con el Estado cubano».
Según el académico, el propósito es ejercer presión sobre esas compañías para que eliminen su relación comercial con la nación caribeña. No obstante, dijo que estas decisiones «castigan a la familia y no al Gobierno cubano».
Recordó que durante el mandato de Joe Biden (2021-2025), pese a la existencia de regulaciones para los negocios relacionados con el país antillano, se otorgaron licencias basadas en los intercambios pueblo a pueblo, pero «nunca se había dado esta persecución de las autoridades locales a las empresas encargadas del envío de bienes a las familias cubanas».
«La comunidad empresarial cubanoamericana está muy molesta, existe rechazo a esa medida impulsada por Marco Rubio. Bajo la Administración de Trump es muy poco posible un escenario de negociaciones entre las autoridades locales, el Gobierno federal y los empresarios porque existe un odio muy grande contra la isla», señaló.
Sumado a lo anterior, la Casa Blanca publicó un decreto presidencial donde establece que «las políticas prácticas y acciones del Gobierno de Cuba constituyen una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de EEUU» y anunció la imposición de aranceles a las mercancías importadas a ese país que pertenezcan a naciones que directa o indirectamente vendan o suministren petróleo a La Habana.

Deja un Comentario