CESPAD: “GOBIERNO DE ASFURA PRIVILEGIA INTERESES DE EE.U. Y SECTOR PRIVADO”

El gobierno que encabeza Nasry Asfura perfila una reconfiguración política marcada por el alineamiento geopolítico con Estados Unidos e Israel, apunta el Cespad, fortaleciendo los privilegios al gran capital, avances privatizadores y una creciente influencia de fundamentalismos religiosos.

Redacción Central / EL LIBERTADOR

Tegucigalpa. El Centro de Estudios para la Democracia (Cespad) publicó un análisis sobre los primeros días de Nasry Asfura como presidente, luego de ser proclamado ganador por el Consejo Nacional Electoral (CNE) en unas cuestionadas elecciones presidenciales señaladas de contener numerosas irregularidades y ser las más intervenidas en la historia del país.

Como punto de inicio, el Cespad aborda la toma de posesión de Asfura, ocurrida el pasado 27 de enero, la cual ocurrió –apunta el organismo— bajo la bendición de las iglesias católica y evangélica, con banderas internacionales “provida” como telón de fondo y sin presencia de dignatarios extranjeros.

Para el Cespad, este escenario marcó el inicio de un gobierno con “bajos niveles de legitimidad de origen” y, aunque la transición se desarrolló de manera pacífica, siguiendo los rituales tradicionales del poder, advirtió que el nuevo gabinete no representó una ruptura, sino una continuidad con funcionarios provenientes de administraciones anteriores, especialmente del período de Juan Orlando Hernández.

“Más allá de los discursos oficiales, son los hechos políticos y las decisiones sobre políticas públicas las que permiten identificar a qué intereses responde esta administración”, afirmó el titular del Cespad, Gustavo Irias, en un mensaje publicado en sus redes sociales.

Uno de los primeros indicios, según el CESPAD, fue la gira internacional de Asfura a Estados Unidos e Israel, previa a su juramentación. En Washington se reunió con el secretario de Estado Marco Rubio, así como con autoridades de Defensa y Comercio, anunciando un nuevo marco de cooperación bilateral.

En Israel, Asfura sostuvo encuentros con el primer ministro Benjamín Netanyahu y otras altas autoridades. “Los funcionarios israelíes abogaron por el retorno de Honduras como un aliado cercano”, subrayó el CESPAD al analizar el reposicionamiento diplomático del país.

Para el centro de estudios, Honduras se encamina a desempeñar un rol geopolítico alineado con Estados Unidos e Israel, en el contexto de disputas globales que incluyen la guerra comercial con China, los conflictos en Ucrania y Medio Oriente, así como las políticas antimigrantes estadounidenses.

En el plano económico, el Congreso Nacional extendió por cinco años el Régimen de Importación Temporal (RIT), manteniendo exoneraciones fiscales sin reformas. “El mensaje al sector privado es claro: las exoneraciones continuarán”, sostuvo Irías, al recordar cuestionamientos del FMI sobre la efectividad real del régimen.

Otra decisión relevante fue la solicitud de reincorporación al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), lo que, según el Cespad, favorece directamente a las ZEDE y al capital transnacional. “Este paso abre la puerta a litigios favorables para las ciudades modelo”, advirtió el análisis.

En materia social, el gobierno asumió directamente la conducción de la Secretaría de Salud y transfirió fondos a fundaciones privadas para la distribución de medicamentos. Aunque puede resolver el desabastecimiento inmediato, el Cespad alertó que “se avanza hacia un modelo de privatización mixto”.

Finalmente, el Cespad advirtió sobre la creciente influencia de fundamentalismos religiosos. “Se coloca en primer plano la familia tradicional y se abandona la Agenda 2030”, afirmó Irías, alertando que esta orientación pone en riesgo los derechos reproductivos de las mujeres, así como las agendas de niñez y juventudes.

 

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