AMIGA, USTED CUMPLIÓ: LA ESCRITORA QUE EXPUSO TRAICIÓN DEL CARDENAL ¡HASTA LUEGO DOÑA MARTHA!

Una mañana de febrero en 2020, una dama elegante visitó las oficinas de EL LIBERTADOR, su fino rostro reflejaba terrible aflicción, llevaba años luchando en casi soledad, era doña Martha Alegría Reichmann, que en el ámbito internacional logró alianzas para que su libro, “Traiciones Sagradas”, contara en varios idiomas la ingratitud del cardenal Óscar Andrés Rodríguez; hasta ahí, no era profeta en su tierra, pero junto a este periódico, eso cambió.

Doña Martha ha partido de esta tierra, nos dejó su lucha y como muchos otros que aspiran a la dignidad, su memoria evoluciona a la inmortalidad, nos deja con corazones rotos y su legado en este espacio; en EL LIBERTADOR la nombramos con cariño “defensora de la iglesia”, comprendiendo la dimensión de retar a la autoridad de una institución que se aleja de Cristo, para ella, este periódico fue una de sus mayores bendiciones y eso nos reconforta.

Entre exclusivas y retos públicos, el vínculo que nos une a doña Martha y su lucha superó la relación fuente-medio de comunicación, fue una amiga de verdad, compartió tiempo de calidad y siempre agradeció las correcciones de nuestros editores, cada dato actual en su caso fue compartido primero por este auditor social.

Redacción Central / EL LIBERTADOR

Tegucigalpa. La primera vez que nuestra Sala de Redacción abordó a doña Martha Alegría Reichmann, fue a través de una alianza informativa, publicamos en portada las «Traiciones Sagradas» del cardenal Óscar Andrés Rodríguez (enero 2020); días después bastó una llamada de minutos con el Director Fundador de EL LIBERTADOR, Jhonny Lagos, para concretar una entrevista exclusiva y así fue como la valiente mujer, logró nueva amistad para pelear juntos, en sus palabras, este periódico fue una bendición que envió el “Altísimo”, una confirmación que su causa era justa.- Ahora descansa, en paz porque su lucha trascendió no por recuperar un bien que le fue robado, sino por la verdad, y es el legado que deja, la carne perece, nunca el ideal.

La conocí aquellos días, cuando el Covid-19 aun sonaba como algo lejano. Llegó a nuestras oficinas y, con paso elegante, saludó a todo el equipo de EL LIBERTADOR –hoy, caras nuevas, misma vocación social, el recambió lo conoció y me alegra–. Vestía un pantalón celeste, una blusa con un tono más fuerte, con estampados tipo “paisley” –de esas herencias de la moda persa–, sobre su cuello un pañuelo del mismo diseño y en su cabeza un adorno escarchado y joyas que usaría cualquiera con su legado y vocación como referente de la fe cristiana hondureña en Ciudad del Vaticano, ni sencillas ni ostentosas, el justo equilibrio para la elegancia.

DE INTERÉS: OPINIÓN / CARTA PÚBLICA A CARDENAL: FISCALÍA CON PRUEBAS DE CORRUPCIÓN Y “TRAICIÓN SAGRADA”

Doña Martha en entrevista con EL LIBERTADOR.

El porte no me sorprendió, mi atención se centró en la aflicción de su rostro –dicen que los ojos nunca mienten–, en segundos preparamos todo para la entrevista y su voz, tan suave, encontró la fuerza para llevar el recuerdo a la denuncia, esta vez en un espacio diferente, uno que no la traicionaría jamás, el “Primer Auditor Social de Honduras”. La entrevista –que aun guardo en archivos–, duró una hora y veintidós minutos exactos, tiempo en el que compartió los detalles del libro y otros que se actualizaron tras la publicación, nos contó –entre llanto, con su corazón hecho pedazos– que su esposo nunca se enteró de las trampas del cardenal Rodríguez, pues encontró la estafa después de su muerte (octubre 2013).

La publicación con su entrevista se dio en nuestra edición mensual febrero 2020 –fue una de tantas que vendrían, incluidas columnas de opinión–, hasta hoy, la última que circula en papel porque la pandemia nos obligó a mudarnos de trinchera a lo digital, lo que resalta valor histórico. En nuestro archivo solo quedan algunos ejemplares y sé, que esto le alegraría no porque logró perfilarse, sino porque miles han conocido el verdadero rostro de Rodríguez Maradiaga, usted misma lo llamó “monstruo” y nos contó cómo en sus mentiras el clérigo les hizo perder a usted y su familia, los ahorros de toda una vida –700,000 dólares, unos 13.3 millones de lempiras que al tipo de cambio actual serían 18.4 millones– en una inversión falsa con Youssry Henien, un caso en el que el cardenal involucró hasta la CIA pero que en realidad todo lo logrado fue por su lucha incansable.

Gráfica del cardenal Óscar Andrés Rodríguez.

Los abusos contra usted han sido muchísimos, nos contó el profundo dolor de la traición, cuando usted y su esposo abrieron su hogar para que el cardenal no gastara en hospedaje, compartieron su mesa y su pan, incluso cómo la gestión de su esposo influyó para que la “Santa Sede” nombrara a Rodríguez Maradiaga en la posición que años después usaría para lucrarse despiadadamente, buscando incluso apropiarse de la Universidad Católica; también, reveló cómo uno de los protegidos de ese señor, el obispo Juan José Pineda hasta hurtó libros y documentos históricos propiedad de su esposo, patrimonios que eran tesoro a la memoria.

Desde aquel entonces doña Martha, sufrió lo de cualquier profeta, no serlo en su propia tierra, si bien su libro “Traciones Sagradas” ganó alto impacto internacional, publicado en cuatro idiomas –español, inglés, italiano y polaco–, en Honduras hacía falta un espacio constante para devolver la fe a incrédulos, y eso fue EL LIBERTADOR para usted. No hace mucho, en la última vez que habló con nosotros, nos hizo mención que por su batalla “celestial” perdió muchas amistades, pero destacó que este espacio vino a ser un contrapeso y que salió ganando, que ya no le interesaba recuperar su dinero sino el imperio de la verdad y que por las bendiciones que llegaron a su vida, se sentía una verdadera “defensora de la iglesia”, con mucho cariño le nombré así, y reconforta mi alma que le haya gustado, se viene mi mente en este momento sus palabras: “Gracias Fabricio, vi las correcciones que hizo en algunos signos de puntuación”.

En la gráfica, doña Martha besa la cruz de Cristo en la Basílica de San Pedro , de rodillas su esposo, el embajador Alejandro Valladares.

Defecto, virtud o técnica de periodista, no soy de los que elimina conversaciones en WhatsApp, tengo mensajes suyos desde 2023 –año en que “mudé” de dispositivo–, con un tono jovial me anunciaba el envío de sus artículos, pues al enterarse que EL LIBERTADOR estrenaría plataforma digital, no quiso quedarse fuera de nuestros ilustres columnistas, uno de aquellos mensajes aun reza: “Fabrizio –a veces me escribía con la “z”, nunca me molestó– están ocurriendo cosas muy fuertes en el Vaticano, quizá yo tenga que aumentarle un párrafo a mi artículo, por favor me avisa cuando lo vayan a publicar para enviárselo de nuevo”. Y tiró la bomba: Óscar Andrés Rodríguez demandado en el Vaticano.

Desde esa primera entrevista en 2020 le guardé mucho respeto doña Martha, aunque carezco de interés en la iglesia y la religión, sé lo que significa alzar la voz en una organización donde históricamente se han gestado complots contra su propia feligresía en temas que usted expuso en sus escritos, por ejemplo, la protección de sacerdotes y sus crímenes de pederastia. Su libro y sus escritos en este espacio, retaron al poder y, al igual que EL LIBERTADOR en casi 23 años de historia, nunca le denunciaron por calumnias e injurias, su lucha fue la verdad.- Cualquier otra dama en su posición, se habría resignado, usted no. Y esto me hace recodar una cita de uno de los personajes de mi autor favorito: “La verdadera fuerza yace en el corazón”.

Doña Martha, me he enterado de su partida y la camisa parece apretar mi cuello, me sofoca; el café perdió el sabor, tomarlo empeora el sentimiento. Recién nos escribimos en Navidad, una que para mí fue terrible, recién perdí a mi abuela y la noticia de su ascenso, me ha llevado de nuevo a esa tristeza, porque aun sabiendo que la muerte es un proceso natural, igual duele. Si en aulas de la universidad buscaran definir ¿qué es este escrito? No podría enmarcarlo en géneros periodísticos, pero la escuela de EL LIBERTADOR ha superado con creces la falacia de que el periodista “no es parte de la noticia” –a mi criterio, creada para formar repetidores con licenciatura–. Le estoy agradecido, por dejarme contar su historia, con mucho cariño, le dedico estas palabras.

PD: “Si no hubiera quienes triunfan contra toda probabilidad, creo que todo el mundo renunciaría”, Stephen King.

Deja un Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

error: Contenido Protegido