“NADIE ES ILEGAL EN TIERRA ROBADA”: LAS FUERTES CRÍTICAS A TRUMP Y EL ICE DESDE LOS GRAMMYS

La gala de los Premios Grammy se transformó en un espacio de protesta contra las políticas antinmigrantes impulsadas por Donald Trump y ejecutadas por el ICE, con artistas denunciando redadas violentas, criminalización de migrantes y el uso político del miedo desde el poder.

Redacción Central / EL LIBERTADOR

Tegucigalpa. La celebración de los Premios Grammy, que se desarrolló ayer 2 de febrero, se convirtió en una plataforma política de protesta contra las políticas antimigrantes que promueve el mandatario Donald Trump a través de las violentas redadas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), que en las últimas semanas han dejado al menos dos civiles muertos.

Desde la alfombra roja hasta el escenario, numerosos artistas usaron prendedores con la consigna “ICE OUT” y pronunciaron discursos contra las medidas migratorias que consideran inhumanas y divisivas. Las declaraciones de las estrellas fueron recibidas con ovaciones de parte del público presente.

El puertorriqueño Bad Bunny aprovechó su discurso al recibir el premio a Mejor Álbum de Música Urbana para decir: “Fuera ICE. No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens. Somos humanos y somos americanos”, palabras que resonaron fuertemente en las redes sociales sobre todo bajo el contexto político e histórico que vive Puerto Rico.

La cantante Billie Eilish, al aceptar el premio a Canción del Año por Wildflower, afirmó contundentemente: “Nadie es ilegal en tierra robada”, en un mensaje que destacó la universalidad de los derechos humanos y la importancia de la solidaridad con las personas migrantes.

Artistas como Kehlani, Olivia Dean y Gloria Estefan también expresaron su rechazo a las políticas de Trump y la actuación del ICE durante entrevistas y en la alfombra roja, reforzando la corriente de oposición cultural contra la criminalización de la migración.

La presencia de prendedores y declaraciones políticas no fue casualidad: activistas trabajaron durante semanas con equipos de artistas para distribuir insignias y difundir el mensaje de protesta antes de la gala.

Sin embargo, la noche también estuvo marcada por polémica fuera del escenario. El presentador de la ceremonia, Trevor Noah, realizó una broma que aludía al expresidente Trump y su supuesto vínculo con el fallecido Jeffrey Epstein, empresario estadounidense acusado de mantener una red de trata de personas, incluidas menores de edad, lo que provocó una airada reacción del mandatario.

Trump calificó la ceremonia como “lo peor” y anunció en su plataforma de redes sociales que iniciará acciones legales contra Noah por difamación, calificando la broma como una ofensa injusta.

La controversia se intensificó cuando Trump aseguró que los Grammy eran “virtualmente inmirables” y prometió que sus abogados “van a divertirse mucho” con la demanda, elevando la tensión entre el ámbito político y el cultural.

La reacción de Trump también incluyó críticas específicas a la participación de Bad Bunny y otros artistas, señalando que sus discursos estaban motivados por “agenda política extrema” y no por el arte.

A pesar de las amenazas legales y las críticas presidenciales, muchos en la industria musical defendieron el derecho de los artistas a usar su plataforma para expresarse. Varios músicos declararon que la música siempre ha estado ligada a movimientos sociales y que los Grammy no podían quedarse al margen de una crisis humanitaria de gran magnitud.

Las protestas contra el ICE y las políticas migratorias de la administración Trump continúan fuera de la gala, con manifestaciones en varias ciudades de Estados Unidos exigiendo justicia para las familias afectadas por las redadas federales.

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