¿Por qué el cuadro del soberano hondureño es el único que no está en las galerías de los palacios de Gobierno? Una población que está en modo supervivencia no tiene tiempo ni energía para cuestionar ni reclamar su lugar que ordena toda ley superior, eso sí, en la práctica cualquier pendejo impone su cuadro por encima de la sociedad. Lo dijo Orwell, la mayor victoria de una élite es lograr que las palabras signifiquen lo contrario de lo que son, o sea, al mula de vive de pocos le dicen “democracia”.
Partiendo de la obra de Wilde, el problema en Honduras “no es el monstruo en el lienzo”, sino el pacto silencioso para ocultarlo; el cuadro no cuelga en espacio privado, lo sostiene todo el sistema que confunde el poder con desaparición forzada del castigo, almas obscuras y hondureños que nacieron por accidente en nuestro suelo, cuyas dentaduras rechinan entre veneno, odio y pudrición. Y saludos nos manda Petro a EL LIBERTADOR.
Es que esta malnacida clase política es tan malcriada y vulgar que con saña han quitado un retrato de un civil en el Congreso, claro para el espejito, espejito del CNA era un dictador, pero fue el primer jefe Legislativo cuya designación tuvo respaldo del pueblo; ahora, el cuadro de quién, bueenooo, según la DEA, usó billete del narco para comprar votos y liderar el parlamento 2010-2014, ese no lo tocan ¿va “Cubeta”?
Reflexión
EL LIBERTADOR
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Tegucigalpa. Un alma hedonista, entregada a los placeres capitales sin medida ni temor divino, un embriagado “yo” sobre cualquier precio o ciudadano, un ser donde la integridad y el alma se diluyeron en la efervecencia de la locura como Alka-Seltzer en vaso de hondo histrionismo. Y, cuando por fin descubrió su autoretrato, sintió espantó, transformado en reflejo aún más macabro que el espíritu perdido de Las Grayas, siempre viendo por un único ojo y comiendo todos por un solo diente hambriento. Nada envidiable en esta tierra de nadie, solo de ellos, aquí hablamos de una expresión constante de blanca palidez que transpira hipocresía y cinismo, rasgos de crueldad en la vejez y sangre fresca en la mano, simbolizando culpa sin arrepentimiento, sin valores no hay pecado, nada huele mal tras unos minutos en el crematorio. Ante esta visión espantosa, en “El retrato de Dorian Gray”, Dorian, movido por la vanidad, decide destruir la pintura con el mismo cuchillo que acabó con Basil, desencadenando el desenlace fatal. Cuidado, Jorgito, y no sea este el final de tu retrato.
DE INTERÉS: EDICIÓN ESPECIAL EL LIBERTADOR, DÍA DEL TRABAJADOR


El cuadro más grotesco no es el de un presidente de un poder del Estado u otro (lección gratuita de Ciencias Políticas, el Estado incluye al pueblo, al territorio y el gobierno es simple administrador) lo más asqueroso es como la clase política siempre ha “quitado” el lienzo del hondureño, el verdadero poder del soberano, es decir, el jefe de jefes no manda nada, y lo ha sustituido por la voluntad de cualquier baba de perico, sobre el interés nacional. Llegan de criadas y se sienten patronas. ¡Jueputa! Los corruptos en Honduras han suplantado al soberano. Cuentan que las aulas universitarias cuando un Anduray que también tiene su “retrato escondido” –ya hediondo y putrefacto–, rechinaba los dientes, mientras levantaba el dedo y les decía a sus estudiantes que los políticos todos los días violaban ese libro negro llamado “Constitución” ¡Ja! Paradoja de la vida, una de las sombras más viles, con familión incluido fue un “moralista” alguna vez, el perfecto retrato de quienes han gobernado.


“Los audios son falsos”, dicen –mientras se limpian las lágrimas y se muerden los labios llenos de impotencia– ¿qué dijeron con los de Marlon? Y todo se cumplió como profecía, como tradición de abuelas ¿Y quienes me van a decir? ¿Los que ejecutan golpes de Estado? ¿Los Cardenales que piden baños de sangre? ¿Los pastores que tienen visiones según quien le paga? Igualitos a aquella mujer con colon invertido que pide dinero en nombre de toda la prensa tradicional, quizá aprendió hace mucho. ¿Los medios que quitan la sangre de las personas asesinadas y culpan al diagramador? ¡Je! Tiro la sal sobre mi hombro cuando los escucho a ustedes hablar de democracia, institucionalidad o peor aún, cuando hablan sobre: la verdad. Hace mucho tiempo dejamos de creer en “Santa” y también en una clase gobernante, perezosa y abusiva que nos va a traer el desarrollo de nación o peor aún, la modernidad que ofreció Colon.


Mantener una población hundida en hambre, circo, enfermedad y miedo es la forma más efectiva de anestesia. Un pueblo que está en «modo supervivencia» no tiene tiempo ni energía para cuestionar porqué el cuadro del soberano no está en los palacios del Gobierno. Las élites saben que la miseria es una herramienta de control político. Como advierte George Orwell en 1984, la mayor victoria de una élite es lograr que las palabras signifiquen lo contrario de lo que son, cuando la palabra “democracia” es en verdad el privilegio de pocas familias, en cualquier lugar, se llama oligarquía decorada.
Como vieja sirvienta de esas familias, la “Consejera JOH”, siguió el libreto, cumplió la profecía de su jefe. Es increíble lo débil que somos como nación, tan podrido está el marco de esta pintura que un convicto, castigado por narcotráfico, se convierte en un “tiktoker” al mismo nivel de “Supremo”, ahora es que son eminencias que pueden hablar de valores o peor aún que pueden hasta postularse para papable en el Vaticano, amenazar con reelecciones y pues claro, nuestra señora con la venda en los ojos aparte de costosa, tener la balanza inclinada y la espada rota, está dormida en el “eterno retorno” de Nietzsche, condenada a cometer los mismos “errores calculados” por la eternidad o |hasta que el pueblo un día incendiado y desesperado la despierte de “golpe”. Cossette, tené cuidado con la burbuja del poder, pequeña, esa ilusión de poder crónico altera la percepción de la realidad. Mirá, rodearse de personas que solo validan te dan paja ¡Yes-men!, eliminan cualquier autocrítica o contacto con el sufrimiento real de las mayorías.


Los audios no sorprenden en sí mismo porque no supiéramos que son viles, la maldad es el traje que usa la bestia que se ha comido Hibueras desde que los españoles saquearon el país, desde que el cuerpo de Morazán quedó tirado en el suelo mientras llovía o cuando asesinaron a Berta, todos ustedes son lo mismo, se han burlado del hondureño y su voluntad, este no es un “Shithole” por la población, sino por la clase gobernante política y empresarial; las Ana Paola, los Joh o las Cossette son una sub-raza que siempre han estado ahí, seres diminutos que prestan la columna para destruir su propia Patria (aunque no saben qué putas es eso, solo en comer pensás), así como les diría Jean-Jacques Rousseau sobre lo que es un pacto social, un acuerdo voluntario y colectivo donde los individuos, para protegerse, se unen totalmente a la comunidad, cediendo derechos naturales a cambio de derechos civiles y libertad. La voluntad de las mayorías. (Aunque la mayoría por ignorancia calculada sea amiga de si enemigo)


Partiendo de la imagen de “El retrato de Dorian Gray”, el problema no es el monstruo en el lienzo sino el pacto silencioso que permite ocultarlo. En Honduras, ese retrato no cuelga en una pared privada: lo sostiene todo un sistema que reemplaza la voluntad del soberano. El cuadro de la voluntad nunca ha estado en los salones del poder. Ahí es donde conviene volver a Rousseau: la autoridad solo es legítima si expresa la voluntad general, no la conveniencia de élites o caudillos. Si el marco está torcido, no basta con incendiar el cuadro; hay que enderezar las reglas que lo sostienen: independencia judicial real, medios ajustados al bienestar social y una ciudadanía que no premie traidores en las urnas. Sin eso, el “eterno retorno” del que hablaba Friedrich Nietzsche se vuelve profecía cumplida, repetición de los mismos vicios.
¡Adoro! Verlos mal amigos míos, llenos de rencor y con los puñales escondidos por la reacción del presidente Constitucional de Colombia, Gustavo Petro a EL LIBERTADOR, pero no es porque somos genios, es porque no somos cobardes y publicamos lo que los demás callan, vamos con todo al 23.° Aniversario de Fundación. “Son falsos” –reclaman–, mientras se muerden los labios y la envidia los devora como viejas histéricas gritando “no nos han preguntado si ya comimos”, mientras la gordura rebasa el buen sentido, la virtud y los valores. Solo recuerden a Wilde, el cuadro estará como tengan el alma.


¡Feliz sueño! Dejamos este canto para que cambien la cara, «Cambalache», famoso tango compuesto por Enrique Santos Discépolo en 1934, que Joan Manuel Serrat interpretó y publicó en su disco «Serrat… canta Discépolo»: “Vivimos revolcaos en un merengue y en el mismo lodo todos manoseaos. Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso o estafador… ¡Todo es igual! ¡Nada es mejor! Lo mismo un burro que un gran profesor. No hay aplazaos ni escalafón, los ignorantes nos han igualao. Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición, da lo mismo que sea cura, colchonero, Rey de Bastos, caradura o polizón. ¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón! Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón… Es lo mismo el que labura noche y día como un buey, que el que vive de los otros, que el que mata, que el que cura, o está fuera de la ley…”. Eeeeyyy, Serrat y Sabina, ustedes son dos viejos románticos, no saben de política, aquí la mierda es estilo “Toño”, Honduras y los hondureños se manejan: “…A punta de verga, o a punta de pija”. Avanti.

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