La directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, ha publicado este viernes datos de inteligencia «nunca vistos antes» que revelan «nuevas pruebas» de financiamiento de la administración anterior (Biden) de la Casa Blanca de más de 120 biolaboratorios en más de 30 países.
Las últimas revelaciones se centran en Ucrania, donde Washington financiaba más de 40 biolaboratorios. La investigación determinó que albergan «patógenos de guerra biológica de la época soviética» y que EE.UU. se encargaba del entrenamiento de científicos ucranianos.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Mientras la guerra entre Rusia y Ucrania continúa generando tensiones geopolíticas y disputas informativas entre Moscú y Washington, una nueva controversia ha surgido tras la publicación de documentos desclasificados por parte de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos (ODNI).
Los archivos revelan la existencia de una extensa red de laboratorios biológicos financiados por el Gobierno estadounidense en distintas partes del mundo, incluidas más de 40 instalaciones ubicadas en territorio ucraniano.
La directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, informó que los documentos muestran que Washington ha financiado durante años más de 120 laboratorios biológicos en más de 30 países.
Today, I’m releasing never before seen intelligence revealing new evidence of past US government funding for more than 120 biolabs in over 30 countries, including Ukraine.
In support of President Trump‘s Executive Order to end federal funding of dangerous gain of function… pic.twitter.com/RkPHnAbka9
— DNI Tulsi Gabbard (@DNIGabbard) June 12, 2026
Según la funcionaria, varias de estas instalaciones desarrollaron investigaciones relacionadas con patógenos peligrosos y altamente contagiosos, algunos de ellos vinculados a enfermedades como el ántrax, ébola, SARS, MERS y peste.
De acuerdo con la información divulgada, parte de estas investigaciones se realizaron bajo programas de biocontención y en algunos casos incluyeron estudios de “ganancia de función”, una técnica científica que modifica organismos para analizar cambios en sus capacidades biológicas.
Los documentos también señalan que Estados Unidos participó en la capacitación de científicos ucranianos y financió proyectos relacionados con enfermedades infecciosas, incluida la gripe aviar altamente patógena. Asimismo, se reportaron observaciones sobre deficiencias de bioseguridad en algunas instalaciones, especialmente en áreas donde se manipulaban bacterias causantes de la brucelosis.
Gabbard sostuvo que la existencia y el financiamiento de estos laboratorios fueron minimizados o negados durante años por funcionarios y organismos estadounidenses. La funcionaria cuestionó además el manejo de la información por parte de anteriores administraciones y de figuras vinculadas al sistema de salud y seguridad nacional.
Las revelaciones reavivan un debate que Rusia mantiene desde 2022 ante organismos internacionales, incluida la ONU. Moscú ha denunciado que algunos de los proyectos desarrollados en Ucrania podrían contravenir la Convención sobre Armas Biológicas, una acusación que Estados Unidos y Ucrania han rechazado en reiteradas ocasiones.
Entre los proyectos señalados por Rusia figuran investigaciones sobre enfermedades transmitidas por aves migratorias y estudios relacionados con murciélagos, mientras que documentos obtenidos por el Ejército ruso, según Moscú, evidenciarían el traslado de muestras biológicas de ciudadanos ucranianos al extranjero.
La publicación de estos archivos vuelve a colocar en el centro del debate internacional la transparencia de las investigaciones biológicas financiadas por gobiernos y los mecanismos de supervisión aplicados a laboratorios que trabajan con agentes potencialmente peligrosos.

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