No hay espacio a dudas, para lectores de EL LIBERTADOR, la gestión de la presidenta Xiomara Castro (2022-2026), en menor tiempo, ha superado administraciones anteriores, confían que el trabajo con nuevos hospitales son la garantía, hizo lo que otros no y, además, están seguros que las obras perdurarán.
El pensador hondureño, Rodil Rivera Rodil, dijo a este periódico que las obras físicas ejecutadas por Castro, son solo una manifestación de la visión de una fuerza política progresista que, por primera vez en la historia, apuntó a un verdadero cambio social, imposible con gobiernos nacionalistas y liberales.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. Era una tarde común de octubre en 2013, el naciente Partido Libertad y Refundación (Libre), con su candidata Xiomara Castro –Presidenta de la República 2022-2026–, se paseaba en evento político por calles de San Manuel, departamento de Cortés. Allí, doña Antonia –que ya contaba con 106 primaveras–, se fundió en un abrazo con la “mujer histórica”. Aquel momento fue inmortalizado en la portada de la edición mensual de EL LIBERTADOR, con título “¡No fallaré!”.
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Aquel día, Castro atendió a este periódico y reveló, entre otras cosas, qué le dijo aquella veterana de la lucha social, le pidió un desarrollo para la posteridad. “Doña Antonia llegó al estrado donde me encontraba, apuntó que tenía 106 años y que estuvo luchando en la huelga de 1954 y luego marchó hasta Tegucigalpa desde La Lima para exigir la aprobación del Código de Trabajo”, contó Castro.- Y prosiguió: “Me dijo que está feliz porque sabe que hay otra mujer que continuará su lucha… acerca su cabeza y la pega en mi frente. Sentí que me estaban traspasando ese compromiso, esa experiencia, esa capacidad de lucha y entrega”.


PALABRA EJEMPLAR
Han pasado 12 años desde aquel momento y Castro, que ya ha terminado su mandato este martes 27 de enero, no la tuvo fácil. El golpismo que apoyó la narcodictadura de Juan Orlando Hernández y que se resiste a morir, regresó al poder.
Pero aún con eso, la transición ha mostrado puntos de éxito, por ejemplo recibió un país con 74 por ciento de su población en pobreza, actualmente ésta ronda en un 60 por ciento, como resultado de promover una política social fuerte: subsidios en energía, bonos de producción, becas en todos niveles educativos y una inversión pública histórica que se centró en carreteras y nueve hospitales nuevos, ocho planificados y uno “adaptado” por emergencia –el Hospital de Satuyé en Roatán, Islas de la Bahía, tras el incendio del centro asistencial que operaba–.
Este contexto motivó un sondeo de opinión en redes sociales de EL LIBERTADOR, sí era válido considerar que, por las obras, Castro ya había superado a sus antecesores.
NO SON IGUALES


En cuestión de horas, cibernautas hondureños respondieron con contundencia, la presidenta Castro superó a todos los gobiernos que le anteceden desde 1982 bajo el nuevo “orden democrático”, incluso dejando un debate abierto sobre otros períodos.
Al respecto, el analista político, José Zuniga, estudió que la política social de Castro destaca aún más, aunque solo se compare con los 12 años anteriores a su mandato desde el golpe de Estado 2009, pues esos siete meses de facto con Roberto Micheletti, dieron inicio al saqueo sistemático del Estado y el ascenso del crimen organizado al poder político.
Recuerdó –por ejemplo– cómo se multiplicó la deuda del país y comenzó la ola de casos de corrupción como el descalabro del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), donde incluso quedó evidencia de la poca voluntad del presidente Porfirio Lobo Sosa que sabía lo que pasaba y no actuó para no afectar las elecciones que, a través del fraude, dieron como ganador a Juan Hernández.
MEDIOS MISERABLES
Hoy en cambio, “hemos visto cómo la actual administración ha logrado concluir la construcción, reconstrucción y remodelación de más de 5,000 centros educativos de un total de 12 mil abandonados en ese tiempo (12 años), también se ha promovido la construcción de esos ocho hospitales que ningún gobierno, históricamente hablando, había querido construir”.
Observó que el sistema de salud ha mejorado, pero al ser un sector donde la prensa tradicional –y grupos de poder que la rigen– ha tenido negocios multimillonarios, no se va a preocupar jamás por destacar los avances, pues tienen intereses mezquinos al no seguir con más beneficios como el millonario fideicomiso que, según la extitular de Salud, Carla Paredes, anuló la capacidad administrativa del Gobierno.


VISIÓN POPULAR
En tanto, el respetable pensador hondureño, Rodil Rivera Rodil, analizó que más allá de la obra física y la aceptación de la sociedad con las obras ejecutadas en la actual administración, la aceptación al Partido Libre “era de esperarse” –a pesar de narrativas de la oposición de rechazo–, puesto que, en la historia de Honduras, es la primera vez que “tenemos realmente un partido con principios ideológicos de cambios sustanciales”.
Aunque en Centroamérica y el resto de América Latina –opinó– ya es común partidos de izquierda o progresistas, Honduras estaba estancada y acostumbrada al bipartidismo, y aunque confesó que no puede afirmar que Castro haya superado a sus antecesores, porque consideró que “superar” debe trascender las obras físicas, aunque sí le ha causado extrañes escuchar a periodistas afirmar que hospitales como el de Roatán “era obra del Gobierno pasado”, a pesar que éste reemplazó el viejo hospital que se quemó.


CAMBIO PROFUNDO
“Lo volvieron a construir mucho más grande y mejor en este Gobierno. Eso es uno de tantos ejemplos que podrían citarse de los programas sociales que está llevando a cabo”, resaltó.
Sin embargo, Rivera recalcó que lo fundamental no es tanto la obra física que se ha hecho, sino en cómo se ha enfocado todo el quehacer del partido “hacia el cambio progresista a que la riqueza sea más distributiva, lo que se entiende por el cambio social y económico”.
Además, recordó que todo el complot contra Castro, comenzó apenas se tocó los intereses de empresarios de energía en mayo 2025 y que coincidió con la reciente llegada de la embajadora de Estados Unidos, Laura F. Dogu, quien se posicionó “preocupada” ante los cambios.
Los ataques son parte del ambiente político –concluye–, teniendo un partido que ha cambiado el viejo orden y que, por primera vez, se busca “cambios sociales a profundidad”.
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