HONDURAS “PROSPERA” PERO NO DESARROLLADA Y FINAL DE LOS ALIENS AL RITMO DE TRUMP

Si hay una lección profundamente cínica en el universo “Alíen”, es que las bestias más espantosas son parásitos, cuerpos y almas podridas que infectan presupuestos, territorios y pueblos, y cuando todo parece ir normal y cotidiano en el sistema sin patria, de pronto colapsa y nacen fieras: la violencia, la miseria y la corrupción, todas engendradas por un agente extranjero.

Ridley Scott ha intentado explicar su universo desde 1979 en el cine y si trasladamos la figura del Xenomorfo a Hibueras, siempre el embrión es engendrado por un chele demócrata o republicano, son lo mismo y siempre bailan a nuestra patética clase política y empresarial, y luego llamamos “enclave” porque así maquillamos que somos un paraíso criminal y colonial.

Este territorio está escrito sobre testimonios de valientes y necesita hondureños que piensen en Honduras, no prosperará nunca con parásitos que bailan como pendejos en TikTok, imitando a Trump y esperando aplausos que no vendrán, endiosan tanto a esos que olvidan, los ven con desprecio ¿o de verdad creen que son sus amigos?

Reflexión
EL LIBERTADOR
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Tegucigalpa. En los anales de la ciencia ficción, pocos espectáculos superan en refinado sadismo el ciclo de vida del xenomorfo (Alíen, el universo de Dan O’Bannon y Ronald Shusett, que Ridley Scott dirigió en la gran pantalla), una criatura tan delicada que necesita que otro haga todo el trabajo sucio por ella, el proceso empieza cuando el famoso Facehugger (abrazacaras) sale de su huevo donde concibió su compleja biología parasitaria, este “bioagente” tiene varias etapas y cuando encuentra un cuerpo donde prevé un desarrollo pleno, se aferra al rostro de la víctima y le inyecta un embrión mortal y monstruoso. Lo fascinante —y profundamente cínico— de esta fase es la armonía biológica, el huésped camina convencido de que goza de buena salud, mientras el bicho se instala cómodamente a joderle los órganos internos hasta vivir luego de matar el cuerpo que le dio alimentó y dio vida. ¿Estamos pensado en lo mismo verdad querido lector, el cuerpo de Honduras?

Representación en IA del «facehugger» asaltando Honduras y su riqueza.

Si trasladamos esta metáfora a nuestra india virgen y dormida, de gente que baila reguetón, salsa, perreo y merengues y hace famosos a puros pendejos; nuestra clase política y empresarial no tiene conflictos de ideologías, solo con que un chele con saco no los deje hablar o les levante la mano o una mínima sonrisa fingida es suficiente para que las gelatinosas columnas se caigan al ritmo de un “buen” ritmo chabacán (hasta el suelo). El político hondureño tiene una docilidad ante el extranjero como el tripulante de la Nostromo (nave comercial de remolque interestelar propiedad de la corporación Weyland-Yutani), abría compuertas desconocidas y claro, una vez instalado el parásito extranjero en el sistema, arranca el verdadero festín, aplauden toda orden de cualquier chele que hable raro y el “Leviatán” (el Estado) se convierte en un esclavo piernas abiertas, sediento de un cajero automático de seres lejanos a nuestras costumbres.

Salazar liderando un encuentro que reunió a Nasralla, así como a diputados nacionalistas y otros actores de la entonces oposición hondureña, en una reunión contra el gobierno de Xiomara Castro.

Hombres que han ganado la presidencia de este país y se la han dejado quitar por cobardía o conveniencia, mientras el hondureño, ese que es menospreciado por pobre, enfermo y con poca educación, peleaba en las calles con lo poco de vida, con el gas lacrimógeno en los pulmones y las balas de las bestias salvajes silbando en la oreja, un hombrecito en calzoncillos —ese mismo que había ganado las elecciones— decidió correr a las tierras frías donde palabras como “lucha”, “amor” o “patria” no existen, para que le resolvieran lo que él no tuvo el valor de hacer… ¿Qué pasó? Pues lo que ha pasado con todos los rojos y azules cuando llegan, los sientan en incomodos sillones, les dejan un vasito de cartón para que sequen sus tristes gargantas, sale un gringo de quinta categoría a decirles “mi Gobierno quiere que éste sea al candidato” y ahí van de regreso los humillados todos poderosos hondureños, aunque primero van a comprar un cafecito cultivado en La Paz de Honduras, pero cobrado en dólares estadounidenses y como todo tonto, creen que solo Starbucks existe o un agrio espresso americano. ¡Pumpkin Spice Latte (PSL)! Para todos es lo único que existe en esta eterna y antigua espera de inversión extranjera, que nunca llegó a esta aldea que sigue con ferias patronales en honor a los santos, la reina de lo0s flores y el más allá. ¡Es pijiado el atraso en carrera de cintas, tantos pendejos y pendejas!
Y, precisamente, un ambiente como el de Hibueras hoy, llevó al genio de José Martí preferir la muerte: “No hay nada peor que estar vivo y de pie viendo la vergüenza Patria “.

El presidente hondureño, Nasry Asfura, aplaude junto a otros mandatarios, el proyecto de Trump y el «escudo de las americas».

¡Pero no se preocupen mis carísimos amigos y amigas! El parásito del “abrazacaras” de los malinchistas se nos ha pegado al cuerpo del hondureño desde el asqueroso “Banana man” Zemurray; lo siento Kilvett, Fatima, Maribel, Suyapa, Rashid, Johana, Salvita, Toño mascota y demás, no fueron ustedes en pelearse quien lamía mejor la bota de los forasteros, eso ya es práctica vieja ¡Actualícense bebés! El nuevo “trending” —como diría la ahora la cosmopolita de viajes Monique—, es hablar con los chinos y rusos, nuevo orden mundial le dice a eso; me da tanto pesar el muchacho este que no le cabe una cirugía más en la cara, el vendedor de láminas Lenir, que nunca dejó el barrio, allá fue a darle sus fichitas a la gusana de Elvira Salazar, que ahora pide “cambiar el rumbo” de la política migratoria de Trump, después que enganchó a los más sesudos hondureños. Ja, ja, ja…, ¿recuerdan cuántos viajes hicieron estos tontos liberales y cachurecos a Miami?

Mientras el parásito cinematográfico se limita a saquear aminoácidos y desplazar vísceras con precisión de cirujano espacial, la sarna hondureña ha perfeccionado el arte del «secuestro metabólico» a escala macroeconómica, aquí no se trata de romperle el esternón a nadie con efectos especiales de H.R. Giger; aquí el chestburster (segunda etapa de desarrollo del Xenomorfo) nacional asoma la cabeza vestido de impecable saco y corbata azul o roja, pero con las bolsas tan abultadas que apenas puede caminar, mientras el ciudadano de a pie sobrevive haciendo malabares con la comida más cara y hospitales que se caen a pedazos, la clase política y empresarial se alimenta vorazmente del presupuesto nacional como si se tratara de un bufé libre financiado con ajena desgracia. ¡Pero tranquilos! Nuestro muchacho se consiguió una miss Bosch —y el papá es empresario del petróleo—.

El expresidenciable liberal, Salvador Nasralla, imitando el famoso baile del mandatario estadounidense, Donald Trump.

Los titiriteros en Washington han apagado la música, dejando a la comparsa de la bananera criolla haciendo el ridículo en el escenario, ¿Qué pasará con esos tristes pichingos que aplaudían M AGA, se contorsionaban y bailaban al compás de la agenda de Trump? Se quedarán colgados de los hilos que ellos mismos vendieron como soberanía, ofreciendo un espectáculo grotesco de orfandad política, acostumbrados a arrodillarse ante el poder imperial para garantizar sus impunidades y negocios, hoy descubren con pánico que para el amo de turno nunca fueron socios, sino simples utilerías desechables, cuando el circo foráneo apague sus luces, a estos mimos del servilismo no les quedará más remedio que tragarse su propio discurso, mientras el pueblo que despreciaron los observa desde abajo, esperando la inevitable caída de los muñecos. ¡Cuidado y sacamos a pesar las guillotinas!

En círculo rojo los diputados nacionalistas, Marco Midence y Kilvett Bertrand, junto al liberal Rashid Mejía (quien se promovió en Congreso como tiktoker), presuntamente reunidos en un evento en la ZEDE Próspera.

Como en Alien, el colapso del sistema es inminente, los fondos públicos quedan tan secos y desollados que ya ni para la anestesia social de la pauta de los medios tradicionales alcanza, mientras los gestores de esta tragedia buscan ávidamente un nuevo huésped en el siguiente periodo electoral ¿Bukele? al final, la única diferencia entre la obra maestra de Ridley Scott y la política hondureña es que en el cine el monstruo al menos nace limpio y directo al estrellato, mientras que aquí el engendro lleva décadas viviendo del presupuesto.

Honduras no necesita que “MAGA”, Bukele o quien sea, le diga cómo desarrollar el país, que por cierto no será un país próspero vendiéndose en pedazos con “Próspera”, el escudo de las Americas que se rompió para siempre y el dominó de presidentes corruptos seguirá su curso, ¿quiénes han estado del lado correcto?; este territorio de hombres y mujeres valientes necesita hondureños que piensen en Honduras no parásitos anclados a nuestra alma que vivan soñando que un chele siquiera los voltea a ver, quiéranse un poquitos amores amigos, dignidad se le llama a eso, los invito a que la conozcan y verán que entonces como una luz… como un dios lejano se acerca a ustedes y les dará la guía que se necesita para desarrollar este pedazo de tierra donde nacimos, unos con dignidad y otros… bueno, otros al ritmo de Village People y su ridículo líder que hoy ha perdido, así como ustedes. bacterias ancladas al cuerpo del hondureño. Ya saben que hay antibiótico y morirán ¡Avanti!

 

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