“PARÁBOLA DEL RÍO”, ARTISTAS LATINOS EXPONEN EL AGUA COMO SER VIVO EN NUESTRAS VENAS

El agua que hoy corre por un cuerpo humano, no es la misma de hace un mes, desde esa idea sencilla nace “Parábola del Río”, una exposición que conecta el ser humano con la realidad de un recurso sagrado y, a su vez, lo identifica como un agente vivo, de acuerdo a la mirada y talento de varios artistas, trece de ellos de América Latina.

Redacción Central / EL LIBERTADOR

Tegucigalpa. Tras más de dos años de trabajo, un grupo de estudiantes de la Escuela Experimental de Arte y otros artistas de la región, han completado y presentado la muestra “Parábola del Río”, una exposición que reúne instalaciones, archivos, objetos y piezas audiovisuales que comparten una misma mirada: el agua no es solo un recurso, es un ser vivo que sufre cuando se le explota sin medida.

Las obras, que ya están en exposición en el Centro Cultural de España en Tegucigalpa (CCET), invitan a reconocer el agua como parte de nuestras relaciones con el territorio, la vida y las comunidades, abriendo preguntas sobre las formas en que la habitamos y convivimos con ella.

La exposición cuenta con la curaduría de Lucy Argueta y Lester Rodríguez, de la Escuela Experimental de Arte, y reúne obras de los también hondureños: Adán Vallecillo, Scarlett Rovelaz, Allán Nuñez y Darwin Andino; además, los colombianos Juan Covelli, Paulo Licona, Natalia Castañeda y Carolina Caycedo.

Entre otros nombres, figuran Donna Conlon (Estados Unidos), Maider López (España), Marco Von Borstel (México), Nahuel Sanchez Tolosa (Argentina), y Marilyn Boror Bor (Guatemala).

“Parábola del Río, es una exposición que en conjunto reflexiona alrededor de los cuerpos de agua, la dimensión simbólica, política, cultural y económica que hay en nuestro vínculo con las fuentes de agua”, explica el artista nacional, Lester Rodríguez a EL LIBERTADOR.

Las obras –prosigue– plantean una serie de preguntas en torno al sentido del río no solo como parte de la naturaleza, sino como materia explotada, también como un agente con “entidad propia” que, de alguna forma, está siendo afectado por las dinámicas productivas e hiperproductivas de nuestro entorno.

“El conjunto de obras, entre archivos, instalaciones, vídeos, objetos, digamos que funciona como un dispositivo para para formular reflexiones sobre estas contradicciones que son sistémicas y que de alguna manera tienen un impacto profundo en nuestro en nuestra vida cotidiana”, apunta.

El enfoque o la idea “Parábola del Río” se concibió desde la Escuela Experimental de Arte, relata Lucy Argueta, con un trasfondo de más de dos años de trabajo en búsqueda de artistas que, desde sus obras, coincidan con el objetivo y el mensaje de toda la muestra.

Amplia que al tratarse de un contexto muy marcado en América Latina –región asediada por la industria extractivista–, fueron apuntando hacia regiones y artistas desde la Patagonia en Argentina hasta México, y que tras varios se desarrolló una investigación del trabajo de cada artista que se enlistó en el proyecto final.

“Así fuimos haciendo esta composición, empezamos a desarrollarlo en enero y terminamos justamente ayer que se inauguró (en el CCET). Y cabe destacar que no es un proyecto que va a culminar cuando termine la exposición, sino que está pensado desde otras posibilidades”, añade.

El talento hondureño es el que destaca pero el enfoque –como se ha advertido– trasciende a toda la región y, a criterio del activista y artista mexicano, Marco Von Borstel, la muestra conecta con la genética del ser humano porque: “Nosotros somos cuerpos de agua también. De alguna manera funcionamos como río. El agua que tenemos hoy en día en nuestro cuerpo no es la misma que hace un mes”.

El agua nos conecta –insiste–, y creemos que es importante resaltar a aquellas personas que han dado la vida, un poco lo que decía siempre Berta Cáceres, “Dar la vida por los ríos vale la pena, porque los ríos y el agua, de esto depende la vida”.

La exposición también honra a las comunidades que han resistido para proteger sus territorios, y el talento que ha aportado su visión, el arte no puede quedarse callado frente a la crisis climática ni frente a las empresas que buscan convertir el agua en negocio.

Esa mirada también apunta hacia adelante, la muestra plantea una pregunta incómoda: ¿qué mundo vamos a dejarles a las próximas generaciones si seguimos acostumbrándonos a la destrucción?

Con “Parábola del Río”, artistas e investigadores nos dejan un mensaje claro: defender el agua es defender la vida, y cambiar lo que nos rodea solo es posible cuando lo hacemos juntos.

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