Hondureños convencidos que no saldrán de la pobreza, cansados de promesas políticas y en zozobra por el crimen, continúan abandonando el país rumbo a Estados Unidos en busca de oportunidades de trabajo que no encuentran en el país para mejorar las condiciones económicas que sufren sus familias.
Migrantes critican que los puestos de trabajo prometidos por el presidente Nasry Asfura durante la campaña electoral aún no se ven, situación que vuelve imposible cubrir siquiera necesidades básicas, por eso, la calamidad de existencia los ha llevado a emprender la ruta migratoria y separarse de sus seres queridos con la esperanza de encontrar mejores condiciones de vida en el incierto extranjero.
Redacción Central / ELLIBERTADOR
Tegucigalpa. Honduras vuelve a registrar un nuevo éxodo migratorio, en lo que va de 2026, cuatro caravanas de hondureños han emprendido camino rumbo a Estados Unidos, impulsadas por la falta de oportunidades laborales y las dificultades económicas que enfrentan numerosas familias en el país, en el gobierno de Nasry Asfura.
La cuarta caravana tiene previsto salir este martes a las 5:00 de la tarde desde la Gran Central Metropolitana de San Pedro Sula, con destino a México y después hacia Estados Unidos.
Entre quienes integran este grupo se encuentra Michael Adalid Betancourt, quien durante un tiempo trabajó como mototaxista en San Marcos de Colón, relató a TV Azteca Honduras las razones que lo llevan abandonar el país.
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Betancourt cuestionó las dificultades para encontrar empleo y denunció que, según su experiencia, las oportunidades laborales estarían condicionadas por la afiliación política.
“Aquí todos tenemos que ser realistas. Usted sabe que cayó el gobierno. Ahora, si no es nacionalista, no le dan trabajo a uno porque a uno lo censan. Ya tiene casi el año el presidente; él dijo que íbamos a ayudarle a todo el mundo, pero solo cuando necesitaban el voto es que están ahí”, destacó.
Asimismo, contó que intentó conseguir trabajo como ayudante de construcción y albañil, pero no encontró oportunidades para sostenerse económicamente.
“Ahora no le dan trabajo a uno. A veces comíamos frijolitos con arroz y a veces no, y así vamos. Aquí como 200 personas estamos en la misma situación que yo o peor. En este país no se puede vivir y lo que toca es migrar”, manifestó.
DEJA A SU FAMILIA
En este sentido señaló que uno de los motivos que más pesa en su decisión es dejar en el país a sus dos hijos y a su esposa embarazada, con la esperanza de conseguir ingresos que le permitan ofrecerles mejores condiciones de vida y un techo digno.
Con lágrimas en los ojos, relató que ni siquiera pudo despedirse de sus familiares como hubiera querido, debido al dolor que le provoca separarse de sus hijos.
“Tengo que buscarles unas oportunidades para que ellos no estén en la calle y no estén sufriendo. Es muy difícil emprender esta ruta. Si usted tiene sus hijos o tiene su familia, usted sabe que es difícil alejarse”, expresó.
En su mochila, explicó, lleva únicamente una cobija y dos paquetes de paletas que pretende vender durante el recorrido para conseguir algunos recursos y continuar avanzando hacia su destino.
Finalmente, hizo un llamado a la solidaridad y pidió ayuda para llegar a Guatemala y continuar su travesía por México rumbo a Estados Unidos.
CAUSAS MIGRATORIAS
En comparación, durante el primer año de gobierno de la expresidenta Xiomara Castro (2022-2026), se registraron dos caravanas de migrantes hondureños, una el 15 de enero y otra el 20 de octubre. Sin embargo, durante los primeros once meses de la administración de Nasry Asfura, se han registrado cuatro caravanas rumbo a Estados Unidos, lo que refleja la continuidad de la migración colectiva desde Honduras.
De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), entre las principales causas que impulsan a los hondureños a abandonar el país se encuentran el desempleo, la pobreza y la inseguridad. Esta última está relacionada con la violencia y la presencia de grupos criminales, factores que afectan las condiciones de vida de numerosas familias y las llevan a buscar protección y mejores oportunidades fuera de sus comunidades.
Estas condiciones económicas y sociales continúan marcando la realidad migratoria hondureña, mientras cientos de ciudadanos emprenden rutas hacia Estados Unidos con la esperanza de encontrar empleo, estabilidad y mejores condiciones para sus familias.

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