INFORME MUNICIPAL: DERRUMBE EN LA CAÑADA PROVOCADO POR MODIFICACIONES Y NULA MITIGACIÓN

Un grupo de expertos de la Alcaldía Municipal y las instituciones que participaron en las labores de rescate ante el derrumbe en la colonia “La Cañada”, al sur de la capital hondureña, ha señalado que parte la catástrofe está vinculada a modificaciones en el terreno y falta de obras de mitigación en ese sector.

Redacción Central / EL LIBERTADOR

NOTA DE PRENSA

Evaluación preliminar concluye que modificaciones al terreno y falta
de obras de mitigación incidieron en derrumbe de La Cañada

Tegucigalpa, 30 de junio de 2026. La Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) presentó este martes el informe de la evaluación preliminar sobre el derrumbe registrado el pasado 23 de junio en la zona de La Cañada, que dejó tres personas fallecidas, concluyendo que la tragedia fue producto de una combinación de alteraciones al terreno realizadas durante varios años, la ausencia de obras de mitigación y factores naturales que comprometieron la estabilidad del talud.

El informe técnico detalla que el desprendimiento de bloques ocurrió alrededor de las 7:20 de la mañana de ese día, destruyendo por completo dos bodegas y sus áreas administrativas, además de ocasionar daños a otras dos estructuras por el impacto del material desprendido. El resto del complejo resultó afectado de manera indirecta debido a la magnitud del evento.

Las autoridades explicaron que, durante la emergencia, varias personas quedaron atrapadas entre los escombros, aunque la mayoría fue rescatada con vida gracias a la rápida intervención de los equipos de respuesta. Asimismo, destacaron que más de 20 personas fueron evacuadas de una bodega cercana cuyo acceso quedó bloqueado por los bloques desprendidos del talud.

El informe señala que las labores de búsqueda y rescate se extendieron durante más de dos días y concluyeron aproximadamente a las 9:15 de la noche del 25 de junio, cuando fueron recuperados los cuerpos de las tres personas que permanecían desaparecidas bajo los escombros.

Como parte de la investigación, la Gerencia de Evaluación de Riesgos reconstruyó el historial de modificaciones realizadas en el sector desde finales de la década de los noventa. De acuerdo con el documento, la zona comenzó a sufrir importantes alteraciones con la construcción del Anillo Periférico, cuando fue utilizada como banco de préstamo para la extracción de material.

Posteriormente, entre los años 2000 y 2004, se edificó la primera bodega colindante con el Anillo Periférico y continuaron los movimientos de tierra para acondicionar nuevos terrenos. Más adelante, entre 2007 y 2008, se desarrolló el complejo de bodegas mediante cortes verticales de gran altura y sin obras de estabilización, además de habilitarse una vía de acceso posterior.

La evaluación preliminar indica que dichas intervenciones no cuentan con registros de permisos de construcción y que los cortes ejecutados modificaron significativamente la geometría natural del terreno, aumentando las condiciones de vulnerabilidad del talud.

Los especialistas determinaron que el evento corresponde a una falla de talud por caída de bloques ubicada detrás del complejo de bodegas, en el sector conocido como El Aguacate, en La Cañada. Tras el colapso se activó un amplio operativo de emergencia con la participación de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), el Benemérito Cuerpo de Bomberos, el Batallón Humanitario de Rescate (BHR), Cruz Roja Hondureña y el Sistema Municipal de Gestión Integral del Riesgo (Simger).

El informe establece que, aunque los mapas geológicos y de amenazas del Distrito Central clasifican originalmente el sector como una zona de baja susceptibilidad a movimientos de ladera, las intervenciones humanas modificaron esas condiciones al ejecutar cortes prácticamente verticales, de aproximadamente 50 metros de altura, sin implementar medidas preventivas ni sistemas de protección.

A ello se sumó la alteración de los cauces naturales y de las escorrentías superficiales, así como la ausencia de obras de drenaje y canalización, lo que permitió que el agua infiltrara el terreno a través de fracturas naturales presentes en el macizo rocoso.

Los técnicos también identificaron que las grietas existentes fueron ampliándose progresivamente por la acción de la intemperie, la erosión y la constante filtración de agua, debilitando la estructura del talud hasta provocar el desprendimiento súbito de bloques de gran tamaño.

Otro de los factores señalados fue la alteración permanente del pie del talud, producto tanto de actividades humanas como de procesos erosivos naturales, además de la abundante vegetación existente en la zona, cuyas raíces contribuyeron a incrementar las fracturas y fisuras presentes en la roca.

Como parte del plan de respuesta, la AMDC informó que permitirá el retiro controlado de maquinaria, mercancías, documentos y demás bienes pertenecientes a las empresas.

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