JHONNY LAGOS: EL DIRECTOR QUE TAMBIÉN FUNDÓ “LIBERTAD Y REFUNDACIÓN”

El “director”, como se le conoce dentro de la sala de redacción de EL LIBERTADOR, fue formado desde muy joven en la intensidad de viejas salas de redacción tradicional, hasta 2003, cuando fundó este periódico; ha tenido distintos homenajes y reconocimientos en ámbitos nacional e internacional, ha sido becario para capacitación en principales organismos multilaterales en el mundo, empero, sostiene: “Mirá, el mayor reconocimiento te lo da el pueblo. Una noche, cuando ya teníamos diez noches trabajado en cierre de edición, miles de personas llegaron a la oficina (2009) y gritaron el nombre del periódico. Ese ha sido mi mayor reconocimiento. El único que importa”.

Lagos es un niño del pueblo, criado por su abuela en el Valle de Jamastrán, quiso ser ingeniero agrónomo y, quizá por accidente o destino, fue periodista. Recibió las letras por la educación pública, desde la escuela hasta la universidad; aunque nunca tuvo partido político, ha sido militante activo desde el nacimiento de la Resistencia y, después, se sumó como fundador de Libertad y Refundación (Libre). Entre guanijiquiles, desde la sala de redacción de EL LIBERTADOR, -continua- “viendo el mundo y su maldad”.

Redacción Central / EL LIBERTADOR

Tegucigalpa. Amanece el 28 de junio de 2009, de manera aproximada, son las 7:00 de la mañana, es un domingo extraño, incierto, un grupo de hondureños se fue agolpando poco a poco frente a Casa de Gobierno –que hace apenas unos días era una casa donde el pueblo entraba y salía—, hoy es distinto, está rodeada de militares y policías con caras perdidas, bayonetas y tanquetas, algunos hombres se acercaron a los guardias, se mostraban inmutables ante los reclamos de la gente, entre ellos, alguien les leía la Constitución de la República, micrófono en mano. Es el director de EL LIBERTADOR, Jhonny Lagos. Minutos después se movilizó a la sala de redacción, convocó a los periodistas, y habló: “Esto es un golpe de Estado y, como medio de comunicación masivo, vamos a estar en contra, porque dañará al pueblo”. En esa reunión, los jóvenes no sabían qué era, ni qué pasaba, en verdad ni el director, sabía de golpes por historias que le contaba su abuela y por lectura; los periodistas mayores observaban, eran también redactores, renunciaron en el acto. Era el comienzo de la dictadura, empresarial, militar, dirigida como cabezas visibles por el transportista liberal, Roberto Micheletti Bain y el general golpista, Romeo Vásquez Velásquez.

SOLOS CONTRA EL MUNDO
En 2009, las redes sociales no existían en Honduras, tampoco la red Internet era necesidad social; en el país, apenas en 2002 empezaba como tema de curiosidad la construcción de páginas Web y para los empresarios hondureños un portal aún era cuestión de juego para niños y adolescentes, nada serio. Las noticias, sobre todo la radio tradicional, era la única que había escuchado por un siglo el pueblo hondureño; ya eran conocidas las viejas televisoras y los más antiguos medios escritos en papel estraza.

Portadas históricas de EL LIBERTADOR.

En ese contexto, en 2003, inició el proyecto de fundación EL LIBERTADOR, “Primer Auditor Social de Honduras”, en el frente, Jhonny Lagos, como ideólogo de un nuevo modelo periodístico que cumpliera la verdadera función social en el lado de los intereses del pueblo hondureño, ese era el ideal y, a la vez, romper el papel de la prensa tradicional que eternamente trabajó para el capital que la financia, pero jamás ejerció el periodismo, porque ha maquinado sin descanso contra el desarrollo de la nación hondureña. Cuando el golpe en 2009, EL LIBERTADOR, pionero de los medios de comunicación alternativa en Honduras apenas tenía seis años, no había nadie más que nos ayudará a contrarrestar la guerra ideológica que difundía toda la estructura de la prensa tradicional y golpista (radio, televisión y prensa o medios escritos).

Éste medio ya había ganado un relativo reconocimiento social por artículos destacados que había mantenido ocultos las viejas empresas de información, entre tantos, “Coyolito, contraste de opulencia y miseria”, “Embajador de EUA actúa como el nuevo procónsul”, “Revelan fuertes vínculos de Pepe Lobo con los grandes depredadores de bosques” y “Los poderosos controlarán gobierno de Manuel Zelaya”; Tras el golpe del 28 de junio, en cadena, los medios tradicionales transmitían narconovelas y dibujos animados, EL LIBERTADOR mandó a las calles una de sus portadas históricas: “DICTADURA”. El futuro de la vieja prensa estaba echado y también el de EL LIBERTADOR.

Portada de EL LIBERTADOR siendo elevada por uno de los protestantes contra el golpe de Estado.

LAS CONSECUENCIAS SON… INEVITABLES
Toda acción que demanda determinación firme, en momentos que una Nación está al borde del abismo, muchas veces –incluso— reclama hasta la renuncia de la vida, indefectiblemente pedirá responsabilidad, y el joven director de 44 años pronto lo sabría. Más allá de EL LIBERTADOR, los pocos empresarios que les llamó la atención de pautar en este rotativo que quería existir contra toda probabilidad, inmediatamente se retiraron al mirar “DICTADURA”, esa edición tuvo un tiraje de 50 mil ejemplares y reimpresión de 20 mil, de los que hoy no existe ni una copia en las oficinas alquiladas de este medio, que después de 22 años de trabajo incesante por nuestro pueblo no ha logrado contar con un lugar propio. Y no hay problema, no lloramos en medio de los muertos, menos ahora.

Durante los meses del golpe, ocurría una paradoja, mientras había apertura y se crecía más y más en los públicos, el financiamiento del medio se cerraba, y se cerraba, todas las puertas de financiamiento se fueron cerrando, en verdad era poca la publicidad, pues la poca, nos fue quitada, también se fueron varios periodistas y columnistas por miedo a morir o sufrir represalia de la sanguinaria estructura de poder golpista. Era muy fuerte, tenía el aval de Estados Unidos y el apoyo del capital que siempre ha visto como mina de oro a Honduras, que ha marginado a la mayoría del pueblo de la riqueza, de la educación y de la salud.

Portada de EL LIBERTADOR correspondiente a la edición de julio del 2009.

Cierta vez, en esas duras tardes y largas noches en nuestra sala de redacción, un periodista, impotente, luego de ver el asesinato del profesor Roger Vallejo, se sentó frente a su teclado para escribir una nota de deportes y, ante los ojos incapaces de poder parar de llorar, Lagos lo llamó para hablar debajo de un árbol, y le dijo al muchacho: “lo percibo quebrado interiormente, lo entiendo, hoy, solo siendo bestias podemos resistir tanta presión, no tenemos opción para subsistir si somos sensibles, no podemos ser débiles, ni sensibles, ahora no”, por su salud debía retirarse a su casa, lejos de la sala de redacción y de los medios y del terror que reinaba en las calles de la capital. Para siempre. Al mismo tiempo, mientras los reporteros se iban, alguien llegaba… Las amenazas a muerte concretas, llegaron a liquidar al director, pero había salido a tomar un café cinco minutos antes; la sala de redacción se llevó a un lugar clandestino para no exponer el resto de personal. Cierto día llegó una visita y dijo al director: “Hay una lista de cinco personas que serán asesinadas está semana, entre ellos está su nombre, le pedimos que se vaya del país, ya tenemos todo arreglado, vivo es más útil para la sociedad y para Honduras”, sentenció el entonces valiente, Andrés Pavón, hombre que en ese tiempo tuvo enorme andadura en la protección de los Derechos Humanos. Jhonny Lagos, no se fue de Honduras, se quedó, y lejos de eso…

Protestas contra el golpe de Estado en 2009.

LA FUNDACIÓN
Transcurrieron los meses, las calles del territorio hondureño se llenaron de sangre en las botas de militares y policías, pero en manos de extranjeros, políticos y empresarios. Lagos, nunca en su vida formó parte de ninguna organización, partido político o religión, hasta ese momento, como militante activo de la Resistencia (antes de Libre), creó junto a un grupo de personas con convicciones probadas el “Movimiento 5 de Julio”, presentado inicialmente como un círculo de pensamiento y posteriormente convertido en corriente política de la cual ya no pertenece.

EL LIBERTADOR fue el primer periódico que denunció con pruebas el fraude electoral contra Xiomara Castro en 2013.

Según acta notarial ante el entonces, Tribunal Supremo Electoral (TSE), con fecha 28 de octubre 2011, un grupo de ciudadanos, entre ellos Jhonny Lagos, pagina 7, requirieron a un notario para declarar: “…Qué tienen el propósito de constituir un Partido Político y para perpetua memoria se hace constar propósito en acta notarial…”; casi 11 años después ese partido político llegaría al poder como Libertad y Refundación (Libre). Jhonny Lagos, nunca ha ocupado un cargo como funcionario o representante de ningún partido político. Aún, como hace 16 años, continúa incomodando al poder, desde su misma máquina de escritorio y café en mano. EL LIBERTADOR, 23 años después, seguiremos marcando huellas…

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