FISCALÍA ACUSA POR LAVADO DE ACTIVOS EXPOLICIA QUE “CANTÓ” CONTRA JOH

El exoficial de Policía, Mario Mejía, quien guarda prisión en Estados Unidos desde 2016 y fue un “testigo clave” en los juicios de la narcopolítica hondureña, ha sido acusado por el Ministerio Público por lavado de activos.

Mejía participó para declarar en contra de Juan Orlando Hernández y su hermano, Juan Antonio Hernández; además, arrastra una implicación por haber participado en el asesinato del zar antidrogas, Julián Arístides Gonzáles y el “fiscal de oro”, Orlan Chávez.

Redacción Central / EL LIBERTADOR

Tegucigalpa. El Ministerio Público (MP), presentó un requerimiento fiscal ante un Juzgado con Jurisdicción Nacional contra el exoficial de la Policía Nacional Mario Guillermo Mejía Vargas –arrestado y extraditado a Estados Unidos en 2016–, por suponerlo responsable del delito de lavado de activos.

De acuerdo con las investigaciones realizadas por la Fiscalía del MP, el exfuncionario policial no logró justificar el origen de más de cinco millones de lempiras, recursos que presuntamente habrían sido obtenidos mediante actividades vinculadas al crimen organizado.

“Las investigaciones financieras y patrimoniales desarrolladas por los fiscales permitieron sustentar la presentación de este requerimiento fiscal, orientado a garantizar que los bienes y recursos de origen ilícito sean perseguidos conforme a la ley”, dicta un comunicado del ente acusador.

Mejía Vargas cumple en Estados Unidos una condena de nueve años de prisión y cinco años de libertad vigilada tras ser encontrado culpable de delitos relacionados con el narcotráfico, por los cuales fue extraditado hace diez años.

Gráfica de la escena del crimen donde fue ejecutado el «Fiscal de Oro», Orlan Chávez.

Las investigaciones desarrolladas por autoridades estadounidenses evidenciaron su participación en estructuras criminales dedicadas al tráfico de drogas, donde fue presentado ante la jueza de distrito Lorna Schofield.

Anteriormente, la Fiscalía hondureña procesó al exoficial por haber participado en planes criminales dirigidos contra el exdirector de la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico (DLCN), Julián Arístides González, conocido como el “Zar Antidrogas”, asesinado el 8 de diciembre de 2009.

En 2016, Vargas fue depurado de la Policía Nacional junto a otros agentes señalados por presuntos vínculos con el narcotráfico, tráfico de armas y otras actividades ilícitas.

Además, en EE.UU. varios exoficiales, incluido Mejía Vargas, fueron procesados junto a Fabio Lobo, hijo del presidente Porfirio Lobo Sosa (2010-2014), quien también fue condenado por narcotráfico en territorio estadounidense.

Durante el juicio, la Fiscalía de Estados Unidos sostuvo que seis oficiales participaron en una conspiración masiva que permitió el ingreso de grandes cantidades de cocaína al territorio norteamericano.

Gráfica del «Zar antidrogas» de Honduras, Julián Arístides Gonzáles, asesinado meses después del golpe de Estado 2009.

El fiscal del caso aseguró que, mediante el pago de sobornos a funcionarios, “los acusados acordaron garantizar el paso seguro de toneladas de cocaína a través de las selvas de Honduras en su camino hacia las ciudades norteamericanas”.

Según las investigaciones esa actividad ilícita fue documentada entre 2004 y 2014, cuando los oficiales acusados colaboraron con organizaciones criminales en el transporte de cientos de kilogramos de cocaína que posteriormente llegaron a Estados Unidos.

El exoficial participó como testigo en el juicio contra el dictador hondureño Juan Orlando Hernández –condenado a 45 años de prisión y posteriormente indultado en 2025–, en la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York, donde compareció bajo el seudónimo de “Giovanny Rodríguez”.

En su testimonio afirmó haber cometido delitos de narcotráfico bajo la protección del exgobernante y de su hermano, Juan Antonio “Tony” Hernández Alvarado, también admitió haber trabajado junto al exagente policial Mauricio Hernández Pineda –primo de JOH y “Tony”–, sentenciado en 2024 a 15 años de prisión por tráfico de drogas, en operaciones destinadas a brindar protección a cargamentos de cocaína.

Además, confesó haber participado en el asesinato del fiscal Orlan Chávez, conocido como “El Fiscal de Oro” por los importantes casos que dirigió contra estructuras criminales y organizaciones dedicadas al narcotráfico.

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