OJOS VERDES Y AZULES, LAMEN HAMBRIENTOS LAS TIERRAS DE HONDURAS Y BANDERA NEGRA GRINGA ONDEA EN MALNACIDOS

Honduras pareciera una saga infinita de “remakes”, o sea, la misma historia de siempre con los mismos gobiernos y ojos azules o verdes que encargan qué tierras y cómo despojarlas a garífunas, campesinos o a quienes por un papel no pueden demostrar lo que es suyo, que contraste tan feo el de la Constitución despedazada en 2009, ¿quién manda?, ¿quién es el verdadero soberano?

Entran las máquinas contra los pobres y les destruyen todo, la denuncia es de una empresa cuyos dueños tienen legado en el narco o la política (antecedente no difamatorio); desde el suelo el hondureño despojado ve a la juez indiferente e incompetente y a las ZEDE como le escupen en la cara, míster Still y míster Foxter toman el té de nuestra desgracia y prisiones verdes.

El poder nacional y extranjero, han robado los ríos, minas, mares, bosques y la ley Agroinfustrial les “legaliza” tierra que nunca fue suya, el mismo modelo que ocurre con la Argentina de Milei y la verdadera razón de la existencia del “Escudo de las Américas” es decir, los gobernantes protectores de los intereses extranjeros; el lamento es eterno y el oficial de tez ajena al blanco porta con orgullo su emblema extranjero y golpea a una madre y sus santos.

Reflexión
EL LIBERTADOR
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Tegucigalpa. Aferrada a un santo y la biblia, una mujer mayor se niega, aún con decenas de fusiles sobre su cabeza, a dejar la casa donde ha vivido 20 años, una juez natural la ve con indiferencia y apresura a los policías pagados con impuestos hondureños que en nombre del capital y la política como instrumento deben sacar sus cosas pues ese territorio ahora le pertenece al poder con ley en mano; mientras la anciana se pregunta ¿y a donde voy a ir? Ve a los uniformados entrar y gobernar ese espacio que ya no le pertenece, un distintivo curioso se asoma en los casos y brilla la bandera negra de los Estados Unidos, en este cuerpo armando pagado con dinero de esta desdentada población. ¿Irónico? ¡Nah! Es solo un día común en una República Bananera y políticos serviles ¡Ley Agroindustrial! Le llaman ellos, los indígenas le llaman despojo.

Gráfica del desalojo de esta semana en Cofradía, Cortés; en medio la jueza que acompañó a oficiales de Policía.

Eran ojos azules y verdes, entonces el 2010 en el Bajo Aguan, los cementerios clandestinos se inauguraban más qué iglesias con profetas falsos, este rotativo el único con el valor y compromiso suficiente no solo para hacer un reportaje de investigación, sino una colecta de víveres para las madres y sus hijos, los hombres y sus padres, donde la familia Facussé los tenían rodeados, donde las plantaciones se nutrían de la sangre que caía en la tierra de los cuerpos de los campesinos. Y el nombre de la finca delataba el delito “El Tumbador”. Donde vimos la mirada del Cardenal soberbio y altivo al pedirle 10 lempiras para los pobres del Aguan, mientras se paseaba rodeado de fuerzas especiales militares; entonces entre las plantaciones del maldito fruto pudimos ver, que la familia extranjera aparte de tener la protección de la fuerza del Estado, también tenían extraños personajes con armas poderosas, no hablaban pues no entendía nuestro idioma y también tenían su zoológico privado para que sus hijos se divirtieran asesinando animales, los ojos azules, verdes y malos… algunos dijeron que eran israelitas, eso no lo confirmamos. Hoy han evolucionado tanto, que han legalizado la usurpación de tierras, la Ley Agroindustrial también fue dictada por ojos de colores, solo que, en las manos, estos, no tienen armas.

En la gráfica, Garífunas de Islas de la Bahía reprochan a la Policía el intento de desalojo en Punta Gorda (Roatán).

Hoy, dieciséis años después de aquellas fosas macabras, el guion apenas cambia de escenografía: cambia Tela por Colón, cambia el aceite de palma por el turismo de playa, pero el argumento es el mismo cuento de terror con final feliz para los mismos apellidos, pero la prisión verde es la misma que denunció Ramón Amaya Amador; el 10 de junio de 2026 el Congreso Nacional, sin que le temblara el pulso a nadie, sancionó el Decreto 107-2026, la Ley para el Fortalecimiento y Protección del Sector Agroindustrial, que declara “inafectables” las tierras del agronegocio, la energía y el turismo: intocables, benditas, mejor blindadas que la vida de quien las habita, la ley trajo consigo una circular policial que ordenó cerca de mil desalojos en todo el país, y aunque el legislador tuvo el descaro de coserle un parche de «salvaguarda» para los territorios indígenas y garífunas, ese parche resultó, como todo en esta historia, papel falso: el 5 de julio la comunidad garífuna de San Juan, en Tela, fue desalojada bajo la misma ley que decía protegerla, y cinco de sus defensores terminaron acusados de usurpar lo que la propia Corte Interamericana de Derechos Humanos ya había reconocido como suyo, eso significa que los dueños de las tierras en Honduras no es quién dice la constitución.

La coordinadora de Ofraneh (organización garífuna), Miriam Miranda ha advertido al Gobierno que se han metido con un «pueblo guerrero».

¿Y quién denunció la “invasión”? Una empresa, Promociones y Turismo, cuya sociedad mayoritaria pertenecería a la familia Rosenthal, la misma que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos designó en 2015 como lavadores de dinero del narcotráfico, la misma que recuperó sus bienes en 2024, misma dinámica de Juan Hernadez, otra vez… la misma cuyo heredero ha aspirado a la presidencia de la República, ya no hacen falta fosas clandestinas: ahora basta una ley y una jueza que se declare incompetente y si no haces caso… ahí si una bala, un disparo “en el marco de la ley”.

Junta Directiva del Congreso 2026-2030, formada por el Partido Nacional y su «rival» el Partido Liberal.

Sería fácil pensar que esto es solo una película mala, si no fuera porque ya la vimos, con otro nombre, en pantalla grande, en Avatar, una corporación extranjera bombardea un árbol sagrado para extraer un mineral que vale más que la vida de quien lo cuida, y llama a eso «reubicación»; en Mad Max, un puñado de señores de la guerra abre las válvulas del agua un minuto al día para que la masa hambrienta se pelee por las gotas, mientras ellos beben en las alturas de la Ciudadela.

En la gráfica, el diputado Erick Alvarado, promotor de la Ley Agroindustrial.

Cambien el mineral por la palma africana, cambien el agua por la playa de Tela, y tendrán la misma historia, los mismos ojos —ayer verdes y azules en el Aguán, hoy vestidos de traje o de uniforme importado— decidiendo qué tierra es “productiva” y cuál “invadida”, qué vida vale una ley y cuál apenas un desalojo.

Foto oficial del Escudo de las Américas, coalición creada por Donald Trump. Al fondo, se observa al presidente de Honduras, Nasry Asfura.

Y por si el paralelismo pareciera exagerado, en Tornabé, a nueve kilómetros de San Juan, hombres armados y sin placas irrumpieron el 12 de julio; entre ellos, según una identificación por reconocimiento facial que un medio sostuvo y otro desmintió, viajaba un extranjero con el rostro similar al de un conocido fundador de una compañía de mercenarios gringos, la Policía no los detuvo, los escoltó fuera de la comunidad, nadie puede probarlo del todo, y por eso lo dejamos como lo que es —una sospecha con el mismo peso que tuvieron, en 2010, aquellos “ojos malos” del Aguán: ninguna prueba, pero tampoco ninguna casualidad—.

Al final, la anciana del santo y la biblia no necesita saber de Pandora ni de Ciudadelas de Furia para entender su despojo, le basta ver, en el casco del que la saca de su casa, el mismo brillo que ya vio hace dieciséis años en el Aguán, ese brillo no es de una bandera, es del mismo apetito, disfrazado esta vez de ley.

LEA AQUÍ, EL LIBERTADOR EDICIÓN MENSUAL

Portada EL LIBERTADOR, edición mensual mayo 2013 que denunció crisis en el Bajo Aguán.

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