En abril de 2025, el dictador Roberto Micheletti abandonó Honduras para instalarse en la zona exclusiva de “Polanco” en Ciudad de México, en la residencia de su hijo Aldo Micheletti, reporte divulgado al mundo en exclusiva por EL LIBERTADOR.
Este viernes, se ha confirmado el regreso de Micheletti a Honduras, otro más de los muchos que se declararon prófugos de la justicia frente al mandato en el Ministerio Público del entonces Fiscal General, Johel Zelaya.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. Redes sociales y espacios de prensa tradicional hondureña, han anunciado que, tras 18 meses, el dictador Roberto Micheletti Baín, que en 2009 asaltó la República con el golpe de Estado, ha retornado al país tras su “exilio” en Ciudad de México.


Micheletti salió de Honduras “como ladrón en la noche”, en abril de 2025 en el marco de un posible proceso judicial en su contra por los delitos en el golpe de Estado, no solo por usurpar la presidencia hasta enero 2010, sino también como responsable de crímenes de lesa humanidad.
Días antes de huir de la justicia, Micheletti había dicho a un medo de comunicación que el entonces Fiscal General del Ministerio Público (MP), Johel Zelaya, tenía un plan para “repetir la humillación que le hicieron a Romeo Vásquez (general golpista). Ese gusto no se los voy a dar”.
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El 30 de julio de 2025, EL LIBERTADOR encontró el refugio del dictador, la exclusiva zona de “Polanco” en Ciudad de México, capital de ese país, específicamente en la residencia de su hijo Aldo Micheletti quien con apenas 39 años ha emergido en su portafolio de inversiones y destaca como uno de los empresarios más poderosos e influyentes de la tierra azteca y América.
El miedo del dictador para huir no fue algo menor, como bien señaló el caso de Romeo Vásquez –que huyó, supuestamente a las montañas de Honduras–, al exsoldado se le acusó después de varios años, por el asesinato del joven Isy Obed Murillo en el marco del golpe de Estado 2009.


Durante los últimos 18 meses, mientras su hijo Aldo viajó cerrando contratos por el mundo, Micheletti Baín temía a sus propios demonios, no regresó a Honduras con “hidalguía” hasta que el Gobierno del Partido Nacional desarticuló con controversiales “juicios políticos” –en la mira de la justicia internacional– a Johel Zelaya y el MP, y la Corte Suprema de Justicia.
Micheletti regresa como se fue, casi en silencio y solo se suma a una lista de varios personajes obscuros como el propio Juan Orlando Hernández tras ser indultado por Donald Trump –no absuelto por el Departamento de Justicia–, o Ricardo Cardona e incluso, la exdocente Alba Consuelo Flores quien desapareció tras ser acusada por el escándalo de los “hospitales móviles”, entre muchos otros.

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