Las tres principales centrales obreras de Honduras publicaron su manifiesto del 1 de mayo, en el que cuestionan el modelo económico vigente, denuncian precarización laboral y plantean reformas estructurales en materia fiscal, social y política.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. La clase obrera hondureña celebró un nuevo 1 de mayo, conmemorativo del Día del Trabajador. El evento cerró con el manifestó firmado por grupos sindicales señalando que el sistema económico hondureño incumple principios constitucionales como justicia social y distribución equitativa de la riqueza, atribuyendo esta situación a la concentración de poder económico y político.
“El sistema económico debe fundamentarse en la eficiencia, la justicia social y la dignificación del trabajo”, expresaron citando del artículo 328 constitucional, resaltando que estos principios, según el documento, han sido incumplidos durante décadas por estructuras de poder.
Asimismo, el texto plantea que el Estado ha sido utilizado como instrumento de acumulación privada, señalando manipulación electoral y gobiernos al servicio de intereses particulares, lo que, a su juicio, limita el desarrollo de una democracia real.
Las organizaciones advierten sobre el deterioro de las condiciones laborales, mencionando leyes y medidas que, según indican, han afectado la estabilidad del empleo, debilitando derechos adquiridos y ampliando formas de contratación consideradas precarias.
GOLPE A LA CLASE TRABAJADORA
El documento denuncia cierres en el sector maquilador, despidos masivos y restricciones a la sindicalización, señalando que trabajadores, especialmente los más vulnerables, enfrentan condiciones adversas en medio de un contexto económico complejo.
“Esta masacre laboral evidencia la conspiración patronal y la débil protección estatal”, expresa el texto, que también vincula estas problemáticas con el aumento del costo de vida y presiones económicas sobre los hogares hondureños.


DEMANDAS Y PROPUESTAS
Entre sus planteamientos, el manifiesto incluye la defensa de la contratación colectiva y la libre sindicalización, así como la exigencia de justicia en casos de conflictividad territorial y ambiental vinculados a proyectos extractivos.
Las centrales también proponen reformas en áreas clave como justicia, seguridad, sistema electoral y fiscal, destacando la necesidad de políticas redistributivas, fortalecimiento institucional y revisión de normativas consideradas regresivas por los firmantes.
“Exigimos justicia tributaria y combate real a la evasión fiscal”, señala el documento, que además plantea la derogación de leyes específicas y la construcción de un modelo económico orientado al empleo, producción nacional y equidad social.


Asimismo, plantea la discusión de una ley para un sistema nacional de salud, así como reformas al Instituto Hondureño de Seguridad Social orientadas a ampliar cobertura y evitar procesos de privatización en los servicios médicos.
En materia educativa, propone la aprobación del Estatuto del Docente, la derogación de normativas vigentes y ajustes al sistema educativo, con el objetivo de alinearlo a las necesidades sociales y económicas del país.
Además, incluye una propuesta de reforma agraria integral, reconocimiento de derechos territoriales y revisión de concesiones, señalando la necesidad de fortalecer la producción agrícola y la integración regional centroamericana.


“No a la precarización de los trabajadores […] El pueblo unido jamás será vencido”, concluye el manifiesto, firmado por la Confederación de Trabajadores de Honduras (CTH), Central General de Trabajadores (CGT) y Confederación Unitaria de Trabajadores de Honduras (CUTH), tres de las principales centrales obreras de Honduras.

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