En el marco de la reunión “Intercambio Sur-Sur de Mujeres Políticas” y del proyecto “Nosotras Construyendo Democracia”, organizaciones de mujeres y lideresas hondureñas han levantado la voz hacía una verdadera participación de la vida pública.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
COMUNICADO DE PRENSA
SIN MUJERES EN EL PODER NO HAY DEMOCRACIA PLENA
Intercambio Sur-Sur de Mujeres Políticas
En el marco del proyecto Nosotras Construyendo Democracia, y reunidas en el Intercambio Sur-Sur de Mujeres Políticas, representantes de organizaciones de mujeres y lideresas sociales afirmamos que no puede hablarse de una democracia plena mientras las mujeres sigamos participando en la vida pública, pero permanezcamos subrepresentadas en los espacios donde se concentra el poder, se administran los recursos y se toman las decisiones que definen el rumbo del país y de nuestros territorios.
En Honduras, las mujeres representamos el 54 % de la población y el 54 % del padrón electoral, pero seguimos siendo minoría en los espacios de poder. Somos mayoría en la población y en las urnas, pero seguimos siendo minoría donde se decide.
Esta contradicción constituye una deuda democrática. En 2025 fueron electas únicamente 38 mujeres de los 128 escaños del Congreso Nacional, menos del 30 % de la representación legislativa; y apenas 23 de las 298 alcaldías del país son dirigidas por mujeres. Esto significa que 275 gobiernos municipales continúan encabezados por hombres, evidenciando que la concentración masculina del poder es todavía más profunda en el ámbito territorial.
La desigualdad no se limita al número de mujeres electas. La evidencia muestra que las brechas aparecen desde la postulación y se reproducen en la competencia, el acceso a recursos, el ejercicio del cargo y la permanencia política. Persisten dinámicas partidarias discrecionales, desigualdad en el financiamiento, violencia política por razones de género y cargas desproporcionadas de cuidados. La presencia numérica, por sí sola, no garantiza capacidad efectiva para orientar prioridades públicas, presupuestos o reformas.
Por ello, sostenemos que el desafío democrático de Honduras ya no puede reducirse a lograr que más mujeres participen; exige transformar las condiciones en que se accede, se distribuye y se ejerce el poder, para que las mujeres podamos llegar, decidir, gobernar y transformar.
Frente a esta realidad, demandamos:
1. Garantizar una paridad efectiva y fiscalizable. Al Congreso Nacional y al Consejo Nacional Electoral les demandamos generar las reformas electorales para que la paridad deje de ser únicamente un requisito formal de inscripción y se traduzca en posibilidades reales de elección y representación, especialmente en las alcaldías y otros espacios donde se concentra el poder territorial.
2. Garantizar condiciones reales de igualdad para competir y permanecer en la política: A los partidos políticos, al CNE y a las instancias de fiscalización les demandamos reglas transparentes de nominación y ubicación, acceso equitativo y trazable al financiamiento, apoyo logístico, formación y mecanismos que fortalezcan las trayectorias políticas de las mujeres y reduzcan la discrecionalidad interna que limita sus posibilidades de competir y reelegirse.
3. Prevenir, atender y sancionar la violencia política contra las mujeres. Al Congreso Nacional, CNE, Ministerio Público y partidos políticos les demandamos avanzar en un marco específico que permita tipificar, prevenir, sancionar y monitorear la violencia política por razones de género, incluida la violencia digital, con protocolos, rutas de denuncia y medidas de protección. Participar en política no debe significar exponerse a violencia, intimidación o expulsión de los espacios públicos.
4. Fortalecer el poder de las mujeres desde los territorios y garantizar recursos con rendición de cuentas. A los gobiernos municipales y a las instituciones responsables del seguimiento de la gestión local les demandamos fortalecer la capacidad institucional de las Oficinas Municipales de la Mujer, su participación en la planificación y presupuestación y los mecanismos de seguimiento y rendición de cuentas de los recursos destinados a las mujeres.
5. Reconocer los cuidados como una condición para la participación política. Al Estado, los partidos políticos y los gobiernos locales les demandamos incorporar medidas de corresponsabilidad que reduzcan los costos de tiempo y cuidado que recaen de forma desproporcionada sobre las mujeres y limitan su formación, participación, campaña, ejercicio del cargo y continuidad política.
6. Garantizar que las mujeres participemos donde realmente se decide. Al Estado, los partidos políticos y los gobiernos municipales les demandamos avanzar más allá de la presencia simbólica y asegurar la participación efectiva de las mujeres en los espacios donde se definen presupuestos, políticas públicas, prioridades territoriales y decisiones estratégicas. La igualdad democrática requiere representación, pero también poder real para decidir.
Nuestro llamado
Hacemos un llamado al Congreso Nacional, al Consejo Nacional Electoral, a los partidos políticos, al Gobierno central, a los gobiernos municipales y a las demás instituciones responsables a asumir estas demandas como parte de las transformaciones democráticas que Honduras necesita. Las reformas y decisiones públicas del presente deben remover las barreras que históricamente han limitado el acceso de las mujeres al poder y garantizar que los avances no dependan de voluntades individuales.
No demandamos únicamente más mujeres en la política. Demandamos condiciones reales para llegar, decidir, gobernar y transformar.
Somos mayoría en la población y en las urnas. Es tiempo de que también seamos parte igualitaria de las decisiones.
Suscriben:
Consorcio del proyecto de Nosotras Construyendo Democracia



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