Desde mayo pasado, diputados del gobernante Partido Nacional (PN), han comenzado una “persecución institucional” a empresarios y ciudadanos de la hermana República Popular China; en campaña electoral hacia noviembre 2025, el oficialismo instó a retomar vínculos con Taiwán, dando la espalda a una tendencia global con el éxito del “gigante asiático”, aunque la cacería es emprendida desde el Congreso.
Lo anterior se enmarca en la “irregular” visita de 13,022 ciudadanos chinos a Honduras de los cuales, según el Instituto de Migración, más de 12 mil marcaron su salida legal; de los 621 restantes, 82 tramitaron permisos especiales de permanencia y 198 obtuvieron residencias temporales, es decir, apenas 280 personas no lograron su “regularización” migratoria.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. La historia de los ciudadanos chinos en Honduras, se remonta a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, siendo Darío Yip el primero en ser registrado oficialmente por las autoridades nacionales en 1880 y, comenzando así un vínculo extraoficial de hermandad entre ambos pueblos que, 143 años después ya era oficial el vínculo con la histórica firma para establecer embajadas en Pekín y Tegucigalpa.
Precisamente, el 26 de marzo de 2023, Honduras y la República Popular China hicieron oficial el establecimiento de relaciones diplomáticas bilaterales y a su vez, un paquete con los primeros 17 memorándums de entendimiento para desarrollar proyectos de agricultura, educación, salud y desarrollo social.
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Se estima que desde 2023, China ha aportado unos 12,000 millones de lempiras a Honduras, dinero que se divide en algunos préstamos no reembolsables, proyectos de infraestructura, donación de insumos tecnológicos para educación y salud, becas y más.
El histórico encuentro entre los pueblos, chino y hondureño, fue promovido por la presidenta Xiomara Castro (2022-2026) en el marco de un proyecto geopolítico que ya es tendencia mundial frente al innegable desarrollo económico de China, quien, a propósito, tiene una inversión privada y pública de 693,300 millones de dólares (a febrero 2026), en bonos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Castro logró que Honduras reconociera las bases del principio de “una sola China”, ante el cambio de Gobierno, tras el nuevo fraude electoral en 2025, que sentó en Casa Presidencial a Nasry Asfura se presentó un escenario de ruptura, pues desde su campaña manifestó su intención de retomar el vínculo con Taiwán.


Para fortuna de los proyectos en ejecución y del pueblo hondureño, esto no ocurrió pues el nuevo Gobierno ha mantenido sus acercamientos con la embajada de ese país para dar continuidad a las obras; sin embargo, desde el Congreso Nacional, comandado por el Partido Nacional (PN) y con aval del Partido Liberal (PL) que siempre le secunda, la historia es otra.
El 26 de mayo reciente, el controversial diputado nacionalista, Mario Pérez, apodado como “pistolita” porque en 2023 apuntó con un revolver a uno de los guardias de seguridad del Congreso, presentó una moción para investigar la “legalidad” de negocios y empresarios chinos que se establecieron en el país producto de los acuerdos firmados en 2023 y en el marco de la construcción de un Tratado de Libre Comercio (TLC) que no se firmó a la ligera en la anterior administración.
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La propuesta del diputado violento fue aprobada y plantea la inspección, control e investigación sobre establecimientos para verificar el cumplimiento de obligaciones fiscales, aduaneras, migratorias y comerciales, en desconocimiento de cómo los comerciantes chinos han empleado a hondureños en sus tiendas.


Y la cacería del Congreso se intensificó luego que el también nacionalista, Kilvett Bertrand exigiera una investigación sobre el “ingreso irregular” de 13,022 ciudadanos chinos; la moción fue aprobada por el PN, el PL y la Democracia Cristiana (DC), creando una comisión especial.
“La magnitud de dicho flujo migratorio determina que las autoridades correspondientes (Migración y Relaciones Exteriores) nos den detalles sobre ese flujo que se tuvo lastimosamente en el país durante los últimos años”, dijo Bertrand.
Al respecto, el presidente del Poder Legislativo, Tomás Zambrano –también nacionalista– resaltó que la solicitud no apunta a las relaciones diplomáticas con China, sino situaciones de posible “ilegalidad” para ingresar, acusando el “favor” de la administración de Castro.
“Este Congreso sí puede investigar si estas personas se encuentran en Honduras o lo utilizaron de puente para irse a Estados Unidos, y posiblemente estemos ante un chinazo 3.0. Eso es lo que tenemos que investigar y sí tenemos la atribución para hacerlo”, expresó Zambrano.


Horas después de la controversial propuesta de Bertrand, el director del Instituto Nacional de Migración (INM), Carlos Cordero, confirmó que entre 2022 y 2025 ingresaron a Honduras alrededor de 13,000 ciudadanos de origen chino, pero que de esa cifra unos 12,400 registraron su salida del país.
El funcionario recordó al Congreso que el INM cuenta con un sistema biométrico que permite la identificación total de quienes entran y salen del territorio nacional, es decir, una lectura única para cada individuo.
Además, compartió que, según los registros de los 621 que permanecieron en el país, 82 tramitaron permisos especiales de permanencia, 198 obtuvieron residencias temporales y apenas 280 personas no lograron su “regularización” migratoria.
Entre el 27 de enero y el 31 de diciembre de 2025, el INM reporta un flujo migratorio irregular de 1,146,789 personas; los ciudadanos chinos que ingresaron a Honduras, la mayoría corresponden a migrantes de Venezuela, Cuba, Haití, Ecuador y Colombia, que se entiende en un contexto de tránsito hacia Estados Unidos.


El proyecto recibió clara oposición del Partido Libertad y Refundación (Libre) y, en la exposición del diputado Hugo Noé Pino, con amplia carrera en el Servicio Exterior, advirtió a Zambrano que la propuesta es de naturaleza extraña porque el “escándalo” se origina en un medio de comunicación tradicional y los congresistas no verificaron antes la página oficial del INM.
“Me extraña también que se haga específicamente a un país con el que Honduras tiene relaciones diplomáticas y que la semana pasada otorgó 20 becas a estudiantes hondureños para que vayan a estudiar a China, y en cuya reunión estuvo presente la Canciller de la República, Mireya Batres”, resaltó.


Por otro lado, apuntó que es igualmente extraño que el Congreso que dirige el oficialismo no ejecute ese tipo de proyectos contra otros países como los europeos: “¿Por qué China? ¿Qué hay detrás de esta moción?”.
De momento la embajada de China en Honduras no ha emitido una comunicación oficial respecto a este tema, en cambio, compartió una buena noticia para el pueblo: en seis meses de 2026, las exportaciones nacionales a ese país reportan 38.3 millones de dólares, registrando un incremento significativo respecto al primer semestre de 2025.

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