“NINGÚN PAÍS PUEDE PROSPERAR RENUNCIANDO A SU SOBERANÍA”: CIENTÍFICO Y DIPLOMÁTICO, SALVADOR MONCADA

El reconocido científico Salvador Moncada culminó sus funciones como embajador de Honduras ante China con un emotivo discurso en el que destacó la necesidad de que los hondureños decidan libremente “su proyecto de desarrollo económico y social, sus alianzas internacionales y su futuro. Ningún país puede prosperar renunciando a su soberanía”.

Redacción Central / EL LIBERTADOR

Tegucigalpa. El aclamado científico y embajador de Honduras en China (2023-2026), Sir Salvador Moncada, dejó su cargo como jefe de la delegación diplomática hondureña en el gigante asiático durante un importante evento en el que presentó por primera vez en idioma mandarín la emblemática obra “Prisión Verde”, del reconocido escritor nacional Ramón Amaya Amador.

Al marcar el cierre de su gestión, Moncada destacó que la decisión de Honduras de establecer relaciones diplomáticas con China fue una determinación soberana del Estado para ampliar horizontes y diversificar vínculos.

Señaló que el país debe definir libremente su proyecto de desarrollo y sus alianzas sin renunciar a su soberanía, pues “ningún desarrollo es legítimo si no pone en el centro la dignidad humana y la justicia social”.

“Honduras necesita decidir libremente su proyecto de desarrollo económico y social, sus alianzas internacionales y su futuro. Ningún país puede prosperar renunciando a su soberanía. Ningún desarrollo es legítimo si no pone en el centro la dignidad humana y la justicia social. Romper definitivamente con la ‘prisión verde’ sigue siendo una tarea pendiente”, expresó.

En este contexto, valoró que la relación con China ha ofrecido a Honduras una oportunidad basada en la igualdad y la no injerencia. Como científico, dijo haber observado cómo el conocimiento aplicado, la planificación a largo plazo y la voluntad política pueden transformar realidades.

“Durante esta gestión trabajamos para que la cooperación se traduzca en capacidades reales para Honduras, en áreas como energía, agricultura, educación, salud, cultura y protección del medio ambiente. La cooperación internacional solo tiene sentido si genera oportunidades concretas para la población”.

Moncada también celebró el diálogo entre culturas, destacando la relación íntima con la naturaleza que comparten la cosmovisión maya y las civilizaciones ancestrales chinas, especialmente en la veneración del jade como símbolo de virtud y armonía.

Durante la presentación de Prisión Verde, obra traducida al mandarín y enviada al país asiático, ofreció un mensaje emotivo sobre su relevancia literaria e histórica.

Señaló que el libro “describe cómo la promesa de desarrollo, cuando se impone sin soberanía ni justicia social, puede convertirse en una trampa: un círculo de dependencia, pobreza y degradación humana. Pero también narra algo fundamental: el surgimiento de la resistencia, de la conciencia colectiva”.

Agregó que la obra tiene un profundo valor simbólico y educativo, al denunciar el colonialismo clásico, la explotación laboral y los enclaves económicos impuestos desde el exterior, al tiempo que retrata el despertar de la resistencia social.

Al concluir, Moncada expresó su agradecimiento y cerró con un mensaje de esperanza: “Mi mayor esperanza es que Honduras sepa escoger siempre el camino que mejor sirva a su pueblo, amparada por las fuerzas que hoy representan el futuro y no la repetición del pasado”.

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