ANA Y COSETTE, “DELIVERIES” DEL GOBERNADOR 2030 ¿QUIÉN CONSPIRA CONTRA “LA RACHA”?

Mientras el presidente de la nación se aferra a su perfil bailarín, sonriente y reparte abracitos al ritmo que come baleadas –y que pareciera algo carente en su descendencia, ¿va Monique?–, parece negarse a la realidad de la política, no es una fiesta de barrio, es un arte que en Hibueras solo ha tenido manifestaciones obscuras: 130 años en tinieblas.

La racha peligra por quienes habitan la “torre de poder”, la oposición Libre está apagada por el recambio en los empleos del Estado, como uróboro el Partido Nacional se devora a sí mismo y entre susurros que hacen eco sobre la soledad del presidente; los aspirantes afilan sus espadas, porque su lealtad está en el norte.

Hay cachurecos que ya no esconden sus críticas, otros que esperan la oportunidad, algunos más que contemplan el desgaste del liderazgo, no se sorprenda sí en meses ve a las serpientes como Saravia despotricando contra “su presidente”, ella también es pieza en la conspiración para aquel que –sin tilde– “volvera”.

Reflexión
EL LIBERTADOR
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Tegucigalpa. En viejos relatos, las aves negras no siempre anuncian la muerte, a veces anuncian cambio, llegan antes que los ejércitos, sobrevuelan las murallas y observan desde los campanarios mientras los hombres celebran victorias que todavía no entienden, en Honduras, donde la política parece más a una novela fantástica de horror que a República, dos aves negras han decidido abandonar momentáneamente el nido institucional para emprender un vuelo de relax y reconocimiento por su ardua labor, Ana y Cossette.

Nasry Asfura y la entonces diputada María Antonieta, ahora designada presidencial.

¡Un descanso merecido! Después de todo, fueron figuras centrales en el proceso electoral anterior, guardianas de una “legitimidad” que atravesó tempestades, sospechas y presiones, un premio, dijeron algunos ¡Ush! Que lenguas de envidiosos. Un reconocimiento tácito por los servicios prestados a la estabilidad democrática, dijeron otros, los que nos caen bien, esos que sus nombres tienen tres letras, se deshicieron en amor y palabras grandilocuentes, hasta el mago enloqueció en sus ya no leídas notas… Pero las aves negras rara vez vuelan sin propósito.

Todos nos distraemos en el movimiento del que actúa en presidencial, todos vemos que el caos desciende como cortina y la negrura nos asfixia, pero ¿no les parece que la verdadera historia se escriba en otra parte y no en Presidencial? No donde hoy parece que hay fiesta y bombos y espantasuegras, pequeños hombres se pasean en Miami y solo hacen la llamada en el rancho “recuerden que volvere” (sin tilde) y aquí solo se toma el pedido, como un Delivery infinito que solamente recibe órdenes. Ana y Cossette parecen entenderlo mejor que nadie.

En la gráfica Ana Paola Hall hace comentarios a la presidenta del CNE, Cossette López (Partido Nacional).

Hay seres en Hibueras que no viven el presente, esto apenas es una “transición” de lo que tenían y por cositas del destino se tuvo que parar por 4 años. ¿Recuerdan a Hugin y Munin? cuervos de las leyendas nórdicas que recorrían el mundo para traer noticias al rey, ambas parecen haberse colocado en una posición privilegiada para observar, registrar y esperar. Para iluminar el camino del próximo gobernante y el nombre ya lo tienen.

Mientras tanto, el hombre que durante años fue presentado como una maquinaria política casi invencible, con los burritos puestos y el mote de “buena gente” aparece ahora rodeado por una extraña soledad, no es la oposición política quien lo destruye, son ellos mismos, se burlan, lo ven débil, ya no es relevante aparentemente, y lo más importante, lo tienen como una vista del mundial, “una tarjeta intercambiable”. En las mejores tragedias griegas las mejores flechas las disparan los que están adentro de las murallas.

En la imagen, Nasry Asfura junto a Tomás Zambrano, presidente del Congreso Nacional.

Hay cachurecos que ya no esconden sus críticas, otros que esperan la oportunidad, algunos más que contemplan el desgaste del liderazgo como quien observa una tormenta desde una ventana, esperando calcular el momento exacto para cambiar de bando. Mientras tanto, el propio Asfura parece aferrarse a una imagen casi pintoresca: sonríe, baila, reparte abrazos, come baleadas y continúa actuando como si la política fuese todavía una fiesta de barrio donde el carisma puede resolver todo. El reino ha cambiado y alrededor de él se mueven sombras.

Nasry Asfura, firmando sus primeros decretos como presidente ante la mirada del mandatario del Legislativo, Tomás Zambrano.

Desde afuera y desde adentro se invocan presagios, se lanzan rumores como hechizo, se alimentan dudas que es la comida favorita de las criaturas nocturnas, esas que se lamen tu sangre mientras hieren por la espalda y te van llamando “líder”, mientras la luz de los ojos débilmente se va apagando y los susurros se escuchan más fuertes en aquella soledad espantosa de un hombre que lo conquistó todo en la política y al llegar a esa cima, cualquier doña con las mechas pintadas de amarrillo elote lo grita o peor aún, las Marías Antonietas que se pasean por los pasillos con las guillotinas en los tacones.- La Racha está en peligro, los aspirantes afilan discretamente sus espadas.

Imagen representativa, elaborada con IA.

Todas las noches, desde una torre, Asfura observa la ciudad, atrapado y sin salida, dándose cuenta de que el problema no estaba en el campo abierto enfrentando a los enemigos que lo ven a la cara, sino en la Torre misma, en ese espacio cerrado donde solo entran los “amigos” ahí es donde vive el terror, ahí es donde es más débil, deberá entonces bajar de ahí y vestirse de pueblo que es el único eterno ¿podrá? ¿lo entenderá? ¿lo dejarán? ¿Será capaz siquiera de imaginar una escena como esa… él vestido de pueblo fuera de los privilegios del poder? ¡Nah! Ni pa’ tanto.

En “El Señor de los Anillos”, las torres simbolizan poder, pero también aislamiento, quien pasa demasiado tiempo en ellas termina confundiendo la altura con la seguridad. Las aves negras lo saben, por eso observan, planifican y esperan, cuando los ojos se cierren las bestias van a morder. Mientras tanto, en la torre, alguien sigue bailando. ¡Avanti!

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