Alrededor de 900 mil familias fueron beneficiadas con el subsidio energético impulsado por el gobierno de Xiomara Castro; sin embargo, la ayuda ahora quedará limitada a 350 mil hogares y solo por dos meses.
Diversos sectores advierten que la medida podría alimentar el descontento ciudadano y abrir paso a la privatización de la ENEE.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. La Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) comunicó cambios en el servicio energético, destacando que a partir de mayo la factura deberá ser pagada en los 15 días posteriores a su recepción, con el fin de evitar cortes y recargos.
Sin embargo, el cambio más relevante fue la cancelación del subsidio implementado por la presidenta Xiomara Castro durante su administración (2022-2026). Según el titular de la Secretaría de Energía, Eduardo Oviedo, la ENEE realizó un proceso de “focalización” del beneficio económico, delimitando la ayuda a unas 350 mil familias.
Esto representa un recorte de aproximadamente 500 mil hogares que fueron beneficiados durante la gestión de Castro. Oviedo puntualizó que se trata de una prueba inicial de dos meses; no obstante, desde la Presidencia se advirtió que mantener los subsidios era inviable.
Sobre la medida, el excoordinador técnico de la ENEE, Christhian Sanabria, señaló que la focalización ni siquiera alcanza el nivel de pobreza extrema. “Tomando como base que la ENEE tiene aproximadamente 2 millones de usuarios residenciales, la aplicación arbitraria del subsidio, al que ‘la racha’ llama ‘focalización’, solo beneficiará a 350 mil hogares; eso apenas cubre a un 17.5% de familias registradas por la estatal”, destacó.
En ese sentido, cuestionó la metodología utilizada para esta nueva concentración, calificándola de inconsistente y poco realista, ya que —a su juicio— no es creíble que únicamente 350 mil hogares cumplan con los criterios de pobreza necesarios para recibir el subsidio. Esto habría dejado fuera a más de 500 mil familias que anteriormente sí eran beneficiarias.
Asimismo, advirtió que la medida podría generar consecuencias negativas tanto para los hogares afectados como para la ENEE, debido a que muchas de estas familias no tendrán capacidad para pagar sus facturas eléctricas, lo que incrementaría la mora de la empresa —actualmente cercana a los 19 mil millones de lempiras, según precisó— y deterioraría aún más su situación financiera.
Como alternativa, mencionó que existían opciones más equilibradas para ajustar el subsidio sin excluir a tantos beneficiarios. Por ejemplo, reducir el rango de consumo subsidiado de 150 a 120 kWh habría permitido mantener el apoyo a unas 700 mil familias, incluso si el financiamiento proviniera únicamente del Estado.
“Tan grave es que los usuarios residenciales de este país que consumen de 0 a 50 kWh son más de 400 mil hogares los que tienen ese patrón de consumo. Y están diciendo que están subsidiando menos de eso, solo 350 mil. Entonces, realmente esta no es una focalización. Esto es prácticamente un acto sin metodología, algo totalmente arbitrario”, explicó Sanabria.
Estas medidas, sumadas a cambios como la reducción del plazo de pago de 28 a 15 días y los problemas en la calidad del servicio, podrían generar un creciente descontento ciudadano hacia la ENEE.
“Entonces es muy peligroso esto porque se va creando un patrón para que el pueblo hondureño no quiera a la ENEE y asentar un asidero de privatización de la estatal. Yo pienso que todo va orientado a estrategias para que se privatice la ENEE, que el pueblo no quiera a la ENEE, que la vea como una enemiga”, concluyó.

Deja un Comentario