El medio español Diario Red, junto a la plataforma Hondurasgate, publicaron una serie de audios que exponen presuntas negociaciones políticas, apoyo extranjero y un plan para reposicionar a Juan Orlando Hernández en el poder.
Los audios exponen cómo Hernández articula su retorno al poder, menciona apoyos de Estados Unidos e Israel y dialoga con figuras como Nasry Asfura, Tomás Zambrano y María Antonieta Mejía, sugiriendo pactos políticos y control institucional.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. Una investigación del medio español Diario Red reveló una presunta conspiración de sectores del Partido Nacional en el poder, que apunta a una reconfiguración del poder político y a la consolidación de intereses obscuros liderados por el exmandatario indultado Juan Orlando Hernández.
El reportaje, difundido en conjunto con la plataforma Hondurasgate, expone conversaciones extraídas de WhatsApp, Signal y Telegram, que revelarían negociaciones entre enero y abril de 2026 con fines políticos, económicos y estratégicos en territorio hondureño.
Según la publicación, la trama estaría liderada por el exmandatario Hernández, quien —tras ser condenado por narcotráfico en Estados Unidos— habría sido indultado por el expresidente estadounidense Donald Trump, facilitando su reposicionamiento político en Honduras.
Hernández fue sentenciado por una Corte del Distrito Sur de Nueva York a 45 años de prisión, tras ser hallado culpable de conspirar para traficar alrededor de 500 toneladas de cocaína hacia Estados Unidos, utilizando el aparato estatal hondureño.
Los audios sugieren que Hernández no solo busca regresar al país, sino también reconstruir su poder político, mediante alianzas con actores del actual gobierno y apoyo externo, particularmente de sectores vinculados a Israel y Estados Unidos.
En ese contexto, la investigación señala que el actual presidente Nasry Asfura, junto al titular del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, y otras figuras institucionales, sobrealen en los intercambios filtrados como parte de la supuesta operación.
Uno de los elementos más delicados apunta a un presunto acuerdo geopolítico para convertir a Honduras en un enclave estratégico, incluyendo la instalación de nuevas bases militares y el fortalecimiento de zonas especiales como las inconstitucionales Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE).
Además, se menciona la intención de crear un marco legal favorable para empresas de inteligencia artificial vinculadas a intereses estadounidenses e israelíes, lo que implicaría una cesión significativa de soberanía normativa y económica.
La ubicación geográfica de Honduras —con acceso al Caribe, cercanía al Canal de Panamá y conexión con Centroamérica— la convierte en un punto estratégico clave para operaciones militares, logísticas y comerciales en la región.
En uno de los audios atribuidos a Hernández aparentemente para el presidente del Congreso, se escucha: “Tenés que recuperar todo el poder […] yo te mandé la gente israelí, te mandaron dinero”, sugiriendo financiamiento externo y asesoría política internacional directa.
Otro fragmento revela una supuesta negociación sobre su indulto: “El dinero del indulto […] salió de una junta de rabinos y gente que apoyaba a Israel”, lo que refuerza la tesis de apoyo extranjero en su estrategia de retorno.
Asimismo, el exmandatario afirma con seguridad: “Yo voy a ganar las elecciones […] voy a ser el primer candidato inscrito”, evidenciando un plan electoral en marcha pese a los antecedentes judiciales que pesan sobre su figura.
Uno de los audios más comprometedores recoge un mensaje de Hernández dirigido a Asfura: “presidente, voy a ser yo […] eso fue lo que hablamos con el presidente Trump”, insinuando un acuerdo previo para facilitar su regreso al poder.
La respuesta atribuida a Asfura menciona reuniones con inversionistas y proyectos estratégicos: “Vamos a mover otra Palmerola en Roatán […] eso ya lo negociamos”, lo que abriría interrogantes sobre concesiones territoriales y militares.
El fortalecimiento de infraestructuras como Palmerola y la expansión de proyectos en Roatán refuerzan la hipótesis de una estrategia para consolidar presencia militar y económica extranjera bajo esquemas de inversión y desarrollo.
En otro audio, una voz atribuida a la designada presidencial María Antonieta Mejía afirma: “La gente quiere al presidente Juan Orlando […] cuente con nuestro apoyo”.
De fondo, el caso plantea serias interrogantes sobre la independencia de los poderes del Estado y la transparencia del proceso electoral, en un contexto donde ya se han denunciado irregularidades en comicios recientes.
La investigación concluye que no se trata solo de una aspiración personal de Hernández, sino de un proyecto geopolítico que convertiría a Honduras en una plataforma regional de intereses extranjeros frente a potencias globales.
De confirmarse la autenticidad de los audios, el caso configuraría uno de los mayores escándalos políticos recientes, al evidenciar una posible red de poder que trasciende fronteras y compromete la institucionalidad democrática hondureña.

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