¡FUEGO EN EL GOLFO PÉRSICO! MISILES SOBRE ISRAEL Y TRUMP APLAZA ULTIMÁTUM POR ORMUZ

Irán advierte ataques “más intensos” mientras drones, misiles y bombardeos golpean bases, ciudades e infraestructura energética de Estados Unidos e Israel, quienes impulsaron una ofensiva contra instalaciones iraníes que dejó, según reportes, múltiples muertos, entre ellos al menos cinco niños.

Agencias / EL LIBERTADOR

La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ha entrado en una fase de máxima tensión, con ataques directos sobre infraestructura estratégica, bases militares y objetivos civiles, mientras crece el riesgo de una expansión regional con impacto económico global.

La jornada más reciente evidencia una intensificación simultánea de ofensivas y represalias. Por un lado, Israel confirmó nuevos ataques contra instalaciones clave en territorio iraní, incluyendo centros militares, plantas petroquímicas y sistemas de defensa, en operaciones ejecutadas “en el corazón del territorio enemigo”.

A esto se suman acciones previas que han golpeado infraestructura energética y aeronaves en aeropuertos de Teherán, consolidando una estrategia de desgaste profundo contra la capacidad operativa iraní.

Desde Washington, el tono también se endurece. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, aseguró que “el ejército iraní está avergonzado y humillado”, defendiendo que las operaciones estadounidenses han sido exitosas y de “alto riesgo y alta apuesta”.

En paralelo, el Mando Central (CENTCOM) reportó más de 13,000 objetivos alcanzados y la destrucción o daño de al menos 155 embarcaciones iraníes, en lo que constituye uno de los balances militares más amplios desde el inicio del conflicto.

Sin embargo, la respuesta iraní ha sido igualmente contundente y extendida. Teherán advirtió que Estados Unidos debe prepararse para “nuevas sorpresas” y prometió ataques “más intensos y de mayor alcance” si continúan las ofensivas conjuntas con Israel.

En ese marco, las fuerzas iraníes han lanzado drones de largo alcance contra bases estadounidenses en Kuwait y Arabia Saudita, así como ofensivas contra objetivos en Emiratos Árabes Unidos, Baréin e Irak, ampliando el radio del conflicto.

Los efectos de estas acciones ya se reflejan en el terreno. Al menos 15 militares estadounidenses resultaron heridos tras un ataque iraní contra la base Al Adiri en Kuwait, mientras el total de heridos reportadas por Washington asciende a 373 efectivos desde el inicio de la guerra.

En paralelo, imágenes difundidas muestran daños en Tel Aviv tras nuevos ataques con misiles iraníes, evidenciando que el conflicto ha dejado de ser periférico para convertirse en un enfrentamiento directo.

El componente más alarmante es el impacto sobre la población civil. Irán denunció un ataque estadounidense contra una escuela primaria en Minab que dejó hasta 175 muertos, en su mayoría niñas al inicio del conflicto, sin embargo, en un nuevo ataque habrían perdido la vida otros cinco niños, según medios locales.

“Cualquiera que no haya condenado aún el crimen de Trump en Minab, debe cerrar la boca y no hablar de humanidad”, afirmó la Embajada iraní en Sudáfrica, elevando la presión internacional sobre Washington.

En el plano político, el presidente estadounidense Donald Trump ha combinado amenazas y ultimátums con señales contradictorias. El mandatario fijó un plazo para que Irán reabra el estrecho de Ormuz, advirtiendo que “todo el país podría quedar destruido en una sola noche”, mientras al mismo tiempo reconoció que Teherán ha presentado una propuesta de salida al conflicto, aunque “no es suficientemente buena”. Incluso llegó a afirmar que preferiría “quedarse con el petróleo de Irán”, evidenciando el trasfondo económico de la confrontación.

El estrecho de Ormuz se mantiene como uno de los puntos críticos. Irán insiste en que la vía marítima “jamás volverá a ser lo que era” para Estados Unidos e Israel, en un contexto donde el precio del petróleo ya supera los 110 dólares por barril, generando preocupación global. Países como España han llamado al fin inmediato de la guerra, advirtiendo que una escalada mayor representaría “un devastador retroceso global”.

Con ataques simultáneos, amenazas abiertas y un creciente número de víctimas, la confrontación avanza hacia un escenario de mayor complejidad, donde el control de la energía, la presión militar y la narrativa política se entrelazan en una disputa que redefine el equilibrio en Oriente Medio.

(Con información de RT).

Deja un Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

error: Contenido Protegido