Los «terceros» es el nombre que se les atribuyó a los los forasteros o grupos externos de la Moskitia hondureña, que han invadido la zona, generando una serie de problemas significativos como la tenencia de la tierra, daños ambientales, violencia y narcotráfico, así como la invasión de áreas protegidas.
“Estamos en una lucha constante y vamos a seguir luchando para ir mejorando toda esta situación precaria que vivimos a diario […] La mosquitia es bella, la mosquitia es natural, pero hoy está amenazada”, dijo a EL LIBERTADOR, el presidente del Consejo Territorial Bakinasta del municipio de Wuampusirpi, Daniel Kiapa.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. A pesar de los esfuerzos del gobierno de la presidenta Xiomara Castro en favor de los pueblos indígenas de Honduras, la Mosquitia sigue padeciendo un problema crónico: la invasión de “los terceros”, según denunció el presidente del Consejo Territorial Bakinasta del municipio de Wuampusirpi, Daniel Kiapa.
Históricamente, la región de la Mosquitia, ubicada en el departamento de Gracias a Dios, ha sido impactada por su ubicación estratégica, la presencia de pueblos ancestrales y sus recursos naturales. Esta región ha sufrido deforestación masiva, ganadería extensiva e invasión de tierras por parte de personas externas, conocidas como “los terceros”.
En este contexto, el defensor misquito expresó su preocupación por la situación actual, ya que, debido a la invasión de “los terceros”, las familias indígenas se sienten amenazadas y no pueden acceder a las áreas donde anteriormente recolectaban medicinas y realizaban actividades de caza y pesca.
“La Mosquitia es bella, la Mosquitia es natural, pero hoy está amenazada, y ojalá que el gobierno central tome cartas en el asunto, para ir contrarrestando todas estas cosas negativas que no abonan al desarrollo del pueblo indígena”, manifestó Kiapa.
Asimismo, agregó que han mantenido varios acercamientos con el Gobierno, aunque consideran que las peticiones realizadas no han sido cumplidas, ya que históricamente han sido excluidos de los proyectos gubernamentales. Kiapa subrayó la necesidad prioritaria de “el mejoramiento de los centros educativos y del único hospital con el que cuenta el departamento de Gracias a Dios”.
“Pedimos de manera encarecida al Gobierno que esta región sea incluida en temas de desarrollo, emprendedurismo y oportunidades para la juventud, para toda una generación que apenas empieza a reproducirse”, añadió.
Al mismo tiempo, denunció que, por ser defensor de los derechos colectivos de los pueblos de esta región, así como de la naturaleza y la biodiversidad, ha recibido fuertes amenazas de diversos sectores.
“Definitivamente, para nosotros no es nada fácil, pero, como defensor de un territorio, defensor del departamento de Gracias a Dios, de cuatro pueblos que radicamos en la Mosquitia hondureña —en este caso, el pueblo misquito en su mayoría, el pueblo pech, el pueblo garífuna que vive en la Mosquitia y el pueblo tawahka— estamos en una lucha constante y vamos a seguir luchando para mejorar toda esta situación precaria que vivimos a diario”, concluyó.
Por su parte, el oficial de programas de innovación y clima de la Fundación Ayuda en Acción, Francisco Escalante, señaló que “hay varios proyectos en sinergia con el Instituto de Conservación Forestal, con la Secretaría de Salud, con las fuerzas navales y, desde luego, con los gobiernos municipales para disminuir el efecto de tanta necesidad que hay en este territorio”.
“En el departamento de Gracias a Dios, el 41 por ciento de la población enfrenta crisis de seguridad alimentaria y es una región en la que el desempleo alcanza cerca del 13.6 por ciento”, detalló.
Asimismo, añadió que Bakinasta presenta la mayor tasa de deforestación en Honduras. “Un promedio de un 2.2 por ciento del territorio se pierde cada año por problemas de avance de la frontera agrícola”, explicó.
Con el objetivo de mitigar la situación que enfrenta la Mosquitia hondureña, se implementará un proyecto de intervención durante 30 meses a partir de 2025, financiado por la Unión Europea con 900 mil euros y una contraparte de 158 mil euros aportada por la Fundación Ayuda en Acción, informó Escalante.
Este proyecto se centrará en desarrollar oportunidades de empleo y comercio sostenible en la región, así como en conservar la reserva de la Biósfera del Río Plátano y proteger los derechos de los pueblos miskitos y tawahkas.
“Este es un proyecto que viene a ayudar y a fortalecer al gobierno de Honduras a través de esta cooperación con la Unión Europea. Creemos que es un tema de derechos humanos: promover los derechos de estos territorios con inclusión de género e interculturalidad, y fomentar la participación de los consejos territoriales, que son las autoridades máximas en el territorio”, concluyó Escalante.

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