En 2018 el Gobierno de Donald Trump canceló la ayuda a inmigrantes amparados en el programa “Estatus de Protección Temporal” (TPS), los hondureños y demás centroamericanos iniciaron acciones de protesta y asesoramiento, logrando que se extienda ese beneficio por un año más.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. El hondureño aprendió que sus derechos se deben pelear en las calles, ya sea en el territorio nacional o en el extranjero. Y así ha logrado que el Estatus de Protección Temporal (TPS) se extienda hasta el 4 de octubre de 2021, en beneficio también de nicaragüenses y salvadoreños.
La medida fue creada debido a las catástrofes naturales que golpean constantemente la región, para el caso de Honduras se otorgó este “auxilio” tras el paso destructivo del huracán Mitch hace 22 años.
Los hondureños amparados en el TPS no sólo han ido a vacar a la tierra del “Tío Sam”, ya que en más de dos décadas de radicar en ese país, se han convertido en habitantes con bienes, empresarios y hasta han logrado integrarse a esa sociedad.
Con esa premisa salieron a las calles en 2018 cuando el presidente Donald Trump, descendiente de inmigrantes, pidió extinguir el programa en el marco de su política anti-migratoria; desde Honduras ya iban unos 80 mil hondureños en el éxodo que conmocionó al mundo.


La pelea por el TPS ha sido una constante, incluso en 2020, en medio de pandemia, los afectados han salido a protestar, logrando que el beneficio se extienda un año más para inmigrantes de Honduras, Nepal, El Salvador, Haiti, Nicaragua y Sudán.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) de EE.UU., confirmó ayer lunes que la extensión del TPS va hasta octubre de 2021.
A pesar de que ha sido una lucha social constante, el régimen de Juan Hernández se ha querido “robar” la victoria, ya que el pasado fin de semana, acompañado por el Canciller Lisandro Rosales, “mediaron” por los “tepesianos” en una breve reunión con funcionarios de Trump.
Hernández y Rosales acapararon las “primeras planas” de la prensa tradicional que se olvidó del pueblo hondureño en las calles de varias ciudades de EE.UU. exigiendo el derecho que tienen de seguir en esa tierra, donde son importantes para la economía de esa nación, entre otras cosas.

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