En medio del alza de los combustibles y una crisis económica que golpea a la población, el silencio de sectores de la sociedad civil, como la ASJ y el CNA, evidencia —según el analista José Zúniga— un patrón recurrente en gobiernos nacionalistas, donde la crítica cede paso a la complicidad.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. El analista político José Zúniga ofreció una lectura crítica sobre el silencio de sectores de la sociedad civil frente a la actual crisis económica y política que atraviesa Honduras, marcada por el alza sostenida en los precios de los combustibles, el encarecimiento de la canasta básica —que ya ronda los 18 mil lempiras— y la falta de aprobación del Presupuesto General.
Desde una perspectiva histórica, el analista afirmó a EL LIBERTADOR que este comportamiento no es nuevo. Recordó que, durante gobiernos anteriores vinculados al Partido Nacional, se repitieron patrones similares, donde ciertos sectores asumieron posturas cuestionadas ante hechos de alto impacto nacional.
“Podemos mencionar ejemplos puntuales, como el caso de los hospitales móviles, donde la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ) se prestó para avalar uno de los actos de corrupción más profundos y, sobre todo, más abominables para la población hondureña en plena pandemia”, señaló.
Asimismo, indicó que el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) adoptó posturas polémicas en el contexto de las elecciones generales de noviembre de 2025, al respaldar resultados que, según diversas denuncias —incluida la del consejero electoral Marlon Ochoa—, no reflejaban con claridad la voluntad popular expresada en las urnas.
Además, apuntó a la existencia de una narrativa mediática previa a los procesos electorales que, a su juicio, contribuyó a legitimar un sistema con fallas evidentes, caracterizado por interrupciones e inconsistencias en la divulgación de resultados, lo que habría favorecido a estructuras tradicionales como el Partido Nacional y el Partido Liberal.
Señaló también que la actual administración inició con bajos niveles de credibilidad ante países con democracias consolidadas, lo que limita su posicionamiento en el escenario internacional.
“Con esto podemos enlazar incluso los informes emanados de la Unión Europea. Hemos visto cómo este bloque también ha servido de aval en determinadas acciones del país del norte, en temas vinculados a la guerra en Gaza o al conflicto entre Rusia y Ucrania”, explicó.
El analista enmarcó esta situación dentro de un contexto geopolítico más amplio, donde —según sostuvo— prevalecen intereses estratégicos que influyen en la dinámica interna del país, incluso por encima de consideraciones democráticas.
En cuanto al impacto internacional, Zúniga consideró que el debilitamiento o silencio de la sociedad civil incide directamente en la percepción de Honduras en materia de transparencia y gobernabilidad.

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