“La Invasión de los Terceros”, que expone las consecuencias del abandono histórico en La Moskitia; en esta producción audiovisual, los pobladores relatan la valía con la que suelen afrontar a los no nativos quienes amenazan con tres “ofertas”: “Véndeme las tierras, desalojá o bala”. El desplazamiento y exilio de algunos es justificado ante el temor de perder la vida.

La construcción de carreteras ilegales en la zona ha representado graves consecuencias al ambiente y el patrimonio natural de los pueblos, también ha promovido más invasiones y otros delitos que vulneran la vida de los activistas sociales y de la selva hondureña. La producción fue elaborada por la organización Bosques del Mundo, la Agencia por el Desarrollo de la Moskitia, (MOPAWI, Siglas en lengua miskita), la Wildlife Conservation Society (WCS), la Red Hondureña Por Escazú, la Red Juventud Miskitu Masta y la Red de jóvenes Diwat/DIUNAT

Redacción Central / EL LIBERTADOR 

Nota de Prensa 

LA INVASIÓN DE LOS TERCEROS Y CARRETERA ILEGAL,
ROSARIO DE ATROPELLOS AL PUEBLO MISKITU

Urgimos al Estado de Honduras a que dé prioridad a la creación de un
marco legal de protección a las comunidades indígenas y
afrohondureñas, y se cumpla, pues si bien existen leyes de defensa
estas no se respetan en la práctica. Asimismo, pedimos la creación de
una “Ley de Emergencia” para proteger a La Moskitia. ¡Saneamiento ya!

Tegucigalpa. – A inicios del 2021, las comunidades indígenas agrupadas en la
Confederación Nacional de Pueblos Autóctonos de Honduras (CONPAH), los
Consejos Territoriales Indígenas: RAYAKA, DIUNAT, BATIASTA, BAMIASTA,
BAKINASTA del pueblo Miskitu, y la Federación Indígena Tawahka de Honduras
(FITH), dispararon las alertas ante la construcción de una carretera que toca la
reserva forestal de La Moskitia; sólo unos meses después constatamos que el
proyecto, no solo destruía el ambiente y el patrimonio natural de los pueblos,
sino que además era garantía para más invasiones y otros delitos que vulneran
la vida de los activistas sociales y de la selva hondureña.

Pero la construcción de la carretera, es sólo un eslabón de una violencia
sistémica que acosa a los pueblos originarios, afrodescendientes y comunidades
rurales, pese a las constantes denuncias interpuestas y las alertas emitidas por
los Consejos Territoriales Indígenas de La Moskitia, la nefasta ausencia
institucional del Estado hondureño que deja al margen de la ley muchos temas
de interés para sus pobladores, ha propiciado el recrudecimiento de estos
flagelos y hoy día siguen afrontando lo que las voces locales han denominado
como “La Invasión de los Terceros”. “Terceros” denota no solo la figura de los
‘no nativos’, pero también de los ‘non gratos’ – quienes forman parte de una red
de deforestación promovida por el sector ganadero, y otros sectores productivos
basados en un modelo extractivista y de despojo, manchados algunos, de nexos
con el narcotráfico.

Este escenario de violencia que enfrentan las comunidades, ha sido retratado en
el documental “La Invasión de los Terceros”, que expone las consecuencias del
abandono histórico en La Moskitia; en esta producción audiovisual, los
pobladores relatan la valía con la que suelen afrontar a los no nativos quienes
amenazan con tres “ofertas”: “Vendéme las tierras, desalojá o bala”. El
desplazamiento y exilio de algunos es justificado ante el temor de perder la vida.
Fue el 23 de junio de 2021 cuando los pueblos organizados dieron a conocer al
mundo la apertura de esa carretera ilegal que va desde el departamento de
Olancho hacia el interior de la Reserva del Hombre y la Biosfera Río Plátano, la
Reserva de la Biósfera Tawahka Asangni (BTA) y el Parque Nacional Patuca
(PNP), violentando normas nacionales e internacionales. Sin embargo, estas
carreteras se iniciaron en 1970 por los taladores del bosque, quienes las
utilizaban traficar caoba.

Sin embargo, desde 2010 los nativos afrontan por su cuenta –desamparados del
Estado– un proceso de “colonización agrícola” en la selva hondureña que es
reconocida en el mundo como la segunda reserva forestal más importante del
continente Americano, solo superada por la gigante Amazonia de Sudamérica,
ambas, hábitats funcionales de miles de especies biodiversas y de grupos
humanos descendientes de los primeros pobladores amerindios, quienes con
sus arraigadas cosmovisiones, valores y prácticas ancestrales y modos de vida
de indetectable huella ecológica constituyen un baluarte en el cuidado y
protección de esta joya biológica del istmo Centroamericano, al tratarse de una
de las últimas zonas “vírgenes” del planeta.

Este “ecocidio” andante, ya ha sido reconocido por el Estado de Honduras, el 21
de marzo de 2022, cuando el nuevo titular de la Secretaría de Recursos
Naturales (SERNA/MiAmbiente), el Ing. Lucky Medina, tras una revisión
interinstitucional con el Instituto de Conservación Forestal – ICF, el Ministerio
Público y las Fuerzas Armadas de Honduras, ofreció una conferencia de prensa
desde Casa Presidencial, donde además de reconocer la existencia de la
carretera ilegal, reconoció que 226,000 hectáreas de bosque han sido
destruidas, el 45 por ciento ubicándose en zonas protegidas, siendo la reserva
del Río Plátano es la más afectada.

De esa forma el Gobierno Central dio paso a una intervención para controlar la
violenta explotación ilegal de los recursos naturales, pero meses más tarde “los
Terceros” lograron un acuerdo con el asesor presidencial, Manuel Zelaya
Rosales, para mantener la carretera, con la promesa de no deforestar los
bosques, y de esa forma, seguir no solo vulnerando los derechos de los pueblos
indígenas para elegir sus prioridades de desarrollo, pero también los derechos
del entorno natural.

Urgimos al Estado de Honduras a que dé prioridad a la creación de un marco
legal de protección a las comunidades indígenas y afrohondureñas, y se cumpla,
pues si bien existen leyes de defensa estas no se respetan en la práctica.
Asimismo, pedimos la creación de una “Ley de Emergencia” para proteger a La
Moskitia.

Además, exigimos que el Instituto Nacional Agrario (INA), cumpla con el proceso
de saneamiento, cuyo reglamento es ley desde el 27 de agosto de 2019 y
designa a este órgano como el encargado para efectuarlo, con el objetivo de una
delimitación y titulación de tierras que impida el avance de “Los Terceros” sobre
el territorio nativo, y que este proceso sea ejecutado de forma transparente,
ordenada y enmarcada en la ley.

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