El canciller hondureño en el reciente Gobierno Castro, Enrique Reina, advierte que un eventual restablecimiento de relaciones diplomáticas con Taiwán respondería a compromisos e intereses políticos de sectores que respaldaron la llegada al poder de Nasry Asfura, pero, romper con China tendría fuertes consecuencias económicas, comerciales y de cooperación para Honduras, ya que el país perdería acceso a proyectos de inversión.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. Las declaraciones del vicecanciller de Taiwán, Ming-Chi Chen, sobre una eventual reanudación de las relaciones diplomáticas con Honduras han generado reacciones en el país, luego que la Secretaría de Relaciones Exteriores aclarara que actualmente no existen conversaciones ni gestiones oficiales para restablecer vínculos con la isla asiática.
La cancillería hondureña emitió un pronunciamiento donde afirma que el Estado de Honduras no mantiene negociaciones con autoridades taiwanesas para retomar el vínculo diplomática, suspendido en marzo de 2023, cuando el gobierno de la presidenta Xiomara Castro estableció relaciones con la República Popular China.
Sin embargo, en entrevista exclusiva con EL LIBERTADOR, el canciller en el Gobierno Castro, Enrique Reina, manifestó que existe preocupación por la posibilidad de que una futura administración revierta la decisión adoptada por Honduras y afirmó que sectores políticos que hoy niegan esa posibilidad han actuado de manera distinta en el pasado.


Reina recordó que el Partido Nacional fue uno de los principales críticos de la decisión tomada por la administración Castro de establecer relaciones diplomáticas con China, pese a que se trata de una potencia reconocida y con enorme peso en las decisiones globales.
Y continúa: “es una realidad que está ahí, innegable, de un país reconocido por más de 182 Estados del planeta, la segunda economía mundial y con una presencia determinante en organismos internacionales como la ONU, la Organización Mundial del Comercio y otros espacios multilaterales fundamentales para Honduras”.
Al contrario, el número de países que sostienen relaciones diplomáticas con Taiwán continúa reduciéndose, explica y, actualmente, la isla conserva vínculos oficiales con apenas 12 países, mientras que en América Latina y el Caribe únicamente mantienen ese reconocimiento, Guatemala, Belice y Paraguay.
“Ningún país que ha establecido relaciones con China—aclara el exfuncionario— ha regresado posteriormente a relaciones con Taiwán. La realidad ha terminado superando los argumentos ideológicos que se planteaban en contra de esa decisión”.
Ante esa realidad mundial, considera que una eventual decisión de retomar el camino con Taiwán respondería más a compromisos políticos que a una evaluación estratégica de los intereses nacionales; en esa dirección, analiza: “debe haber algunos intereses de quienes ayudaron a Nasry Asfura a llegar al poder. Hay una deuda especial con quienes le ayudaron a sentarse en el poder en Honduras. También existen beneficios para ciertos grupos empresariales vinculados a esa relación, y ya se sabe quiénes son y qué intereses están impulsando”.
Además, señala que las recientes visitas del mandatario hondureño a Israel y Ucrania reflejan un cambio en la política exterior del país, “vemos un giro hacia una política exterior muy unipolar, compleja y marcada por posiciones ideológicas de derecha, con una visión que recuerda los tiempos de la Guerra Fría”.
Reina también se refirió a las consecuencias que podría enfrentar Honduras si decidiera terminar las relaciones diplomáticas y comerciales con China para regresar con Taiwán, “en sus últimos años de cooperación con Honduras, Taiwán proporcionaba alrededor de 100 millones de dólares en ayudas, donaciones y fondos reembolsables. En contraste, el programa acordado con China superaba los 250 millones de dólares e incluía proyectos como la donación de 298 ambulancias, la construcción de un centro de convenciones, la reparación de seis escuelas agrícolas y más de 200 centros educativos”.
Destaca que la relación con China abría posibilidades de financiamiento a través de bancos de gran capacidad económica y en condiciones favorables para el país.
En materia comercial, el establecimiento de relaciones con China permitió al país acceder a uno de los mercados más grandes del mundo, en especial, para exportación de productos como camarón, café, melón y otros bienes agrícolas.
“Ya estamos viendo un incremento importante en las exportaciones de café, camarón y otros productos. Para la producción hondureña, China representa un mercado con enormes posibilidades de crecimiento y oportunidades para la inversión”, sostiene.
El excanciller admite que la apertura de relaciones con China también contribuyó a ampliar la presencia diplomática de Honduras en otras regiones del mundo. Y, “la relación con China permitió abrir nuevas embajadas en India y Catar, ampliando significativamente las posibilidades de inserción internacional del país”.

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