El presidente del Sindicato de Trabajadores de la ENEE, Miguel Aguilar, revela en esta entrevista que la institución no necesita dividirse en tres sociedades mercantiles; el organismo ha creado una propuesta que si denota una división ordenada para actuar en áreas clave pero garantizando la vigencia pública.
Según Aguilar, la organización de trabajadores es consciente que se necesita un proyecto de modernización y, para ello, pide que se confié en la capacidad de técnicos y la propuesta del sindicato histórico.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. El Sindicato de Trabajadores de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (STENEE), tiene claro que la división de la estatal en tres sociedades mercantiles no es el camino hacía la ansiada modernización de la política energética del país. El organismo ha planteado ante los sectores público y privado una propuesta para la división en áreas de distribución, operación, transmisión y generación, con prioridad a la reducción de pérdidas a cargo de quienes mejor conocen la institución: los trabajadores técnicos.
El presidente del sindicato, Miguel Aguilar, comparte en esta entrevista que la organización se mantiene en alerta ante el proyecto de escisión porque abogan por mantener la vigencia pública de la energía y, destaca cómo el STENEE ha trascendido de un aspecto gremial a lo nacional, pues al final de cuentas, su lucha involucra a todo el pueblo hondureño.
— Como punto de partida, ¿cuál es la estabilidad que tiene hoy la ENEE?
—Desde la óptica de los trabajadores, la ENEE, que es una empresa noble, es una empresa pública y que genera el 24 por ciento de la demanda nacional de energía. El transporte, la generación y la distribución, para llegar al usuario ha sido rentable, porque la ENEE equilibra el costo de la tarifa. La potencia renovable que la institución genera, sirve para no cobrarle el valor real del costo del kilowatt por hora a la población, porque cuando se hace la fórmula se suma la potencia privada y la estatal, pero no al valor que nos vende el privado. Esta operación de la ENEE realmente se fortalece en generación, se fortalece en transmisión, pero en estado crítico está la distribución donde tenemos la alta incidencia de pérdida de un 38 por ciento.


— ¿Qué causa que haya problemas en la distribución de energía?
— Lo más golpeado es la distribuidora porque está el problema comercial, el problema social y el problema político. Hay manipulación de diversos sectores. Entonces la institución ha tenido esta situación adversa en distribución. Como sindicato hemos planteado desde hace mucho tiempo alternativas, por ejemplo, un proyecto de optimización de la red para que asegure los ingresos de la ENEE cuya inversión requería 306 millones de dólares (unos 8,165 millones de lempiras al cambio actual). Hemos insistido que el modelo actual de la ENEE no funciona, en la administración 2022-2026 se creó otra especialización y un programa de reducción de pérdidas, el planteamiento nuestro fue que se integrara para buscar el mecanismo de cómo mejorar la continuidad y la calidad del servicio, la atención al cliente y la reducción de pérdida porque era toda una estrategia bajo el Decreto 46-2022 empujando desde allí a la reducción de la pérdida. Lamentablemente falló porque se politizó, porque la conducción no fue la adecuada ni la orientación en el campo fue la indicada y los compañeros técnicos no tienen la culpa, la señal operativa no llegaba donde tenía que llegar.
— ¿Cuál es la realidad de la ENEE actualmente?
— La institución sobrevive, la ENEE no está quebrada. Queremos rechazar ese término. El problema es que viene cargando con deudas históricas, deudas heredadas, contratos que están sobrevalorados, con decretos de emergencia que han comprado potencia altamente cara y que entonces no va a cuadrar en ningún momento, lo que se compra con lo transportado y distribuido frente a lo que está facturando. Y también la ENEE viene absorbiendo un porcentaje del subsidio que si bien es cierto lo paga el gobierno, la pérdida es absorbida por la empresa. Desde que se compra la energía en generación y se hace distribución, hay una pérdida operativa, eso es un costo, y el subsidio no está cubriendo el costo real de cómo se está comprando la energía porque se compra en un solo bloque. Entonces, la institución no está quebrada, pero el modelo en el cual se desarrolla, no funciona. Hoy se le dice al pueblo hondureño que la ENEE pierde 1,300 millones de lempiras mensuales y es el costo de un hospital al mes. Le venden a la población que la ENEE no funciona y hay que venderla. Eso es toda una estrategia para buscar el mecanismo de privatizarla al menor impacto político de quienes tomarán las decisiones.


— ¿Qué opina el STENEE respecto al proyecto de división de la empresa para generación, transporte y distribución?
— Cuando aparece la reforma, se compartió un borrador elaborado supuestamente por cuatro o cinco “expertos” que notamos le pusieron inteligencia artificial y es el que conoció la sociedad y la prensa. Cuando conocimos el documento oficial de exposición de motivos, el día que nos llama la Comisión de Energía del Congreso, lo cual valoro que nos involucre a todos los sectores, ahí conocimos el proyecto hacía la reforma. Desde el sindicato consideramos que esta ley no debe tener ningún atajo y rechazamos con la contundencia de esta organización y sus 69 años de historia, la privatización de la ENEE. En ese esquema propuesto, nos parece hay algo encerrado o un tigre al acecho de la distribución de energía y rechazamos esas intenciones porque no queremos que nos pase como en otros países de la región. Desde el sindicato consideramos que se han cometido errores en el marco de la operación del ENEE porque el modelo operativo de distribución hoy pesa arriba de 27 millones de dólares (720 millones de lempiras), porque se ha politizado, ha habido mucho manoseo, porque las pérdidas se deportaron, porque no fue el mecanismo indicado. Entonces hoy en el marco de esta reforma la institución tiene que sobrevivir en medio de una decisión marcada desde la ley con una empresa matriz y tres empresas subsidiarias. Dudamos de ese modelo, porque si bien es cierto como sindicato sabemos que Honduras necesita un nuevo modelo energético, no debemos dar paso a improvisaciones.


— ¿Cuáles han sido los comentarios del sindicato frente a este proyecto de escisión de la ENEE?
— La ENEE tiene un modelo operativo interno que no funciona, tenemos la claridad de eso, pero también tenemos nuestras dudas en la reforma porque establece que el ENEE se escinde en tres empresas y que tiene con claridad el rol operativo del Gobierno, del sector privado y lo institucional por cada “nueva empresa” o por la empresa matriz en la venta de energía. Pero no tiene ninguna garantía con los trabajadores y es ahí donde el sindicato exige y demanda que desde la ley deben aparecer también las garantías totales bajo el Convenio 87 firmado por el Estado de Honduras, el 98 de la Organización Internacional del Trabajo y el artículo el 128 de la Constitución de la República enmarcados en las garantías totales de las y los trabajadores. Desde el sindicato también planteamos que la ley debe tener claridad en caso del Fondo de Pensiones Sociales porque es donde cotizamos los trabajadores y cotiza el patrono y tiene una edad para jubilarse o para las condiciones que conlleva a la jubilación desde 1986 que se funda el Fondo como conquista sindical. Nosotros estamos alerta, porque sí es necesaria una reforma pero también es cierto que los trabajadores tenemos derechos y que se deben respetar. El sindicato ha venido bregando en medio de azares, dificultades y avenidas complejas defendiendo el derecho del trabajador porque aquí lamentablemente cada cuatro años está enfrentado el derecho al trabajo al modelo político de cada Gobierno.


— Históricamente el sindicato ha sido uno de los más beligerantes del país ¿cuál ha sido la estrategia para mantenerse vigentes?
— El STENEE es un histórico, un sindicato con muchos compañeros y compañeras muy pensantes, trabajadores que tienen capacidad en las áreas de generación, transmisión y distribución. Pero también el sindicato ha evolucionado desde hace muchos años, hemos tenido un plan de acción estratégico con una articulación y aproximación a aliados clave. Por ejemplo, este espacio en EL LIBERTADOR, la prensa independiente y otros medios de comunicación que nos ha ayudado a que esta organización lleve su mensaje y postura al pueblo hondureño, a los trabajadores que a veces son los menos conscientes de lo que el sindicato expresa y defiende, es a los trabajadores. Pero a su vez, es una lucha nacional, porque defendemos el derecho a que haya un kilovatio más barato, a que tenga una continuidad de servicio. Hemos sobrevivido desde un escenario estratégico y colectivo, el respaldo de la gente ha sido crucial en medio del acecho de ciertos grupos a los que estorba el STENEE y hay gente que se ha prestado para dividir, para disociar. En todos los gobiernos se nos ha querido golpear el contrato colectivo y lo hemos rechazado. En la administración pasada, nos dijeron que éramos adversarios del gobierno y de la administración de la ENEE, nos acusaron que boicoteamos Patuca, nos echaron a la Policía, fuimos a los juzgados por algo que no teníamos que ver porque la operación era ceder ese proyecto a un privado. Salimos bien librados, porque la verdad prevaleció. La sostenibilidad de esta organización ha sido pesada en el accionar porque hemos redoblado esfuerzos. Ya el dirigente sindical no es un dirigente normal, ya es un dirigente que tiene que estudiar, que tiene que ayudar a la gente, que tiene que trabajar en el modelo de energía, porque es nuestro campo.
— ¿Cómo evalúa el manejo de la ENEE en el Gobierno anterior? ¿Qué pudo haber sido mejor?
— Como presidente del sindicato, en medio de la mínima experiencia que puedo tener, creo que se pudo haber hecho más. Siempre le comunicamos al secretario que nos dejara las herramientas y bases solidas. Nosotros no tuvimos problemas con el presidente Zelaya (Manuel) ni con la presidenta Xiomara Castro, sí con la Junta Directiva de la ENEE y el gerente general, y ojo, nosotros estamos de acuerdo que la empresa necesita la figura del gerente. Pedimos para que la institución se fortaleciera, fuera más organizada y así defender su vigencia pública. Hoy quedamos debilitados, porque no se atendió lo que planteamos los trabajadores, quedó aislada la unidad técnica en un fideicomiso, quedó deportada la pérdida, quedó deportada la operación de la institución. Tenemos una debilidad operacional. La expectativa era que mejorase, porque la ley del 46-2022 tenía muchos artículos que son favorables a la población, lamentablemente lo que se hizo en la operación, está muy distante de lo requerido. Por eso consideramos que cualquier ataque que venga de esa administración de la ENEE a este sindicato, en este momento, está desautorizado, porque no hicieron lo que pudieron hacer cuando eran Gobierno.


— En 2009, el sindicato fue uno de los más activos, más importantes en la lucha en ese momento, actualmente hay una percepción como que está desconectado de las causas sociales ¿es errónea esta percepción?
— Mira, el sindicato viene de luchas históricas y en 2009, el 95 por ciento de nuestros compañeros estaban en la calle, protestando contra el golpe de Estado. Muchos fuimos golpeados, yo estuve preso tres veces. Y, bueno, luchamos contra el golpe. Si bien es cierto, venimos perdiendo militancia, a causa de los modelos de 2013 y 2014 donde perdemos fuerza de cantidad en afiliados. Pero no perdimos fuerza en la capacidad de pensamiento, de propuesta, porque los modelos venían cambiando, y los trabajadores también tenían que cambiar. Por eso hemos llegado a esta etapa, donde puede existir alguna percepción de la lucha en la calle, pero no influye en la condición que hemos tenido en la ENEE. Hoy, lo que venimos haciendo, es una lucha en el aspecto laboral, exigimos nuestros derechos y velamos por los sistemas regionales y sin dejar de pensar en el pueblo. Por eso explicaba antes, nosotros planteamos nuestros argumentos en los espacios mediáticos que también forma de mostrar la fuerza y de cómo llegar a la población. Ahora, si bien es cierto, la protesta es legítima en la calle y ahí no se pierde, pero también es cierto que es fundamental la propuesta mediática, porque la población da cuenta de lo que la organización plantea.


— ¿Qué significa modernizar la ENEE sin que se caiga en la privatización?
— El sindicato le apuesta a una modernización del ENEE a través de una separación contable, operativa y técnica. Tenemos claridad, no es llevar a la escisión, sino dejar las áreas bien marcadas para saber bien cómo invertir. Existe la duda que aun en este modelo entra el sector privado, pero ellos han estado siempre en la estatal, por las licitaciones de generación, transmisión y distribución. Pero lo que planteamos nosotros es que los trabajadores pasen a cada área como corresponde, según su función, sin menoscabo de perder su pasivo laboral. Hemos llegado a la Gerencia General, al Gobierno, al Congreso y hemos debatido, seguimos buscando estos espacios para que se entienda nuestra postura y propuesta. Modernizar la ENEE es poner atención a que las pérdidas es el más grande reto, transformar la empresa pasa por tomar el fideicomiso que ya existe en control de operación y mantenimiento, para que esa empresa se le deduzca responsabilidad por pérdidas de energía y que compitan en igualdad de condiciones, bajo lo que ya está calificado por los sistemas controlados. La ENEE tiene que tener la gobernanza y el control y supervisión de esto, sería de los compañeros técnicos que son los expertos en materia.

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