Luego de 34 años de operar bajo un modelo que cambió la dinámica en la industria de la aeronáutica civil, Spirit Airlines –la empresa de los vuelos a bajo costo– finalizó operaciones la madrugada del sábado 2 de mayo, cuando su último vuelo aterrizó en Dallas; unos 17 mil empleados han quedado en desamparo en lo que Rusia califica como “la primera víctima de la histórica crisis energética”.
La empresa arrastraba problemas económicos que le obligaron a tocar la puerta de la Casa Blanca para un posible acuerdo de financiación, el presidente Donald Trump no solo les dio la espalda, sino que, al llevar la guerra a Irán, agudizó la crisis financiera en su país por el aumento en los precios del petróleo, incluido el costo del combustible para aviones que liquidó a Spirit.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Dania Beach, Florida. Spirit Airlines, considerada por los periodistas de Associated Press (AP), Bernard Condon y Rio Yamat, como “la combativa aerolínea de bajo costo”, anunció ayer el cierre de operaciones tras un último vuelo que aterrizó en Dallas, Texas y, de esa forma, puso fin a 34 años de trastocar el negocio de los viajes aéreos.
Los periodistas de AP han señalado que la aerolínea, que llegó a adquirir un valor de aproximadamente 5,500 millones de dólares en el mercado bursátil y que era conocida por sus aviones de color amarillo brillante, informó su cierre el sábado, después de ese último vuelo entre Detroit y Dallas.


“Por más de 30 años, Spirit Airlines ha desempeñado un papel pionero al hacer que los viajes sean más accesibles y al unir a las personas, al tiempo que impulsaba la asequibilidad en toda la industria”, manifestó en un comunicado el director ejecutivo Dave Davis.
El anuncio se produce después de dos declaraciones de quiebra en el mismo número de años que permitieron que la empresa reembolsara a sus acreedores. A eso le siguió, en los últimos meses, una última y frenética carrera para ahorrar dinero recortando rutas, arrancando concesiones a los sindicatos y buscando un posible acuerdo de financiación con el Gobierno de Donald Trump que, de haber prosperado, podría haberle dado un salvavidas.
Pero al final, el aumento en los precios del combustible para aviones, desencadenados por la guerra con Irán, drenaron el efectivo del negocio a un ritmo cada vez más acelerado, obligándola a tirar la toalla.


“Esto es tremendamente decepcionante y no es el resultado que ninguno de nosotros quería”, señaló Davis.
La aerolínea comenzó como Charter One Airlines, que operaba tours vacacionales a principios de la década de 1980, y luego obtuvo popularidad y ganancias dos décadas después con tarifas “desagregadas” sin lujos que permitían que los viajeros prescindieran de servicios básicos, como manejo de equipaje, selección de asiento, incluso la impresión de boletos, o pagaran un extra.
Orgullosamente ahorrativa hasta el último centavo —y exasperante para muchos pasajeros—, Spirit estuvo dirigida durante años por el célebremente frugal Ben Baldanza, quien pedía sus hamburguesas sin nada, se molestaba por pagar de más por pepinillos que no quería y volaba en los mismos asientos estrechos que sus clientes. No se disculpaba por cobrarles por todo, y sostenía que el problema no era que Spirit fuera barata, sino que los pasajeros veían por primera vez una factura desglosada, y no les gustaba.
Pese a todas las quejas, el modelo de Spirit se volvió tan influyente que aerolíneas gigantes, con más décadas de trayectoria operativa y destinos globales, se vieron obligadas a seguirle el paso recortando precios e introduciendo tarifas “económicas básicas”.
En su último día de operaciones, Spirit había transportado de forma segura a más de 50,000 pasajeros, indicó un portavoz de la empresa. La aerolínea también trabajaba para llevar de regreso a casa a más de 1,300 miembros de tripulación.


Unos 17.000 empleados, algunos con más de 25 años en la aerolínea, se enteraron el viernes de que habían perdido su trabajo; muchos lo supieron por informes de prensa, señaló el portavoz.
Y, sobre este tema, ha habido reacción en el Kremlim, el enviado especial de la Presidencia rusa y director general del Fondo Ruso de Inversión Directa, Kiril Dmítriev, señaló que Spirit Airlines, se ha convertido en “la primera víctima” de la actual crisis energética debido al conflicto en Oriente Medio.
“Spirit Airlines colapsó: la primera aerolínea víctima de la histórica crisis energética, ya que los precios del combustible de aviación pasaron de 2.50 a cuatro dólares por galón”, escribió este domingo en X.
Dmítriev reaccionó de esta manera a la entrevista de Eric Nuttall, socio y gestor sénior de cartera de Ninepoint Partners, con Bloomberg TV. Durante el diálogo, Nuttall afirmó que el mundo ya está viviendo la mayor crisis energética jamás vista, pero no todos los países lo entienden.


“El mundo avanza a tientas hacia la mayor crisis energética de la historia, y solo ahora algunas personas inteligentes están empezando a darse cuenta”, agregó Dmítriev.
Spirit Airlines comenzó operaciones en Honduras en 2007 con vuelos directos entre San Pedro Sula y Fort Lauderdale (Florida); en 2021 comenzó a operar desde el Aeropuerto Internacional Palmerola (Comayagua), marcando su expansión en el país.
Con su quiebra Honduras activó un “protocolo especial” para que la Agencia de Aeronáutica Civil e InterAirports –empresa concesionaria responsable de la administración, operación y modernización de aeropuertos internacionales del país–, se gestione soluciones a pasajeros afectados, se evite la saturación en terminales y, finalmente, se canalice la información oficial al respecto a fin de ejecutar reembolsos y otros procedimientos administrativos con usuarios y agencias de viaje.

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