El alza del petróleo presiona los combustibles en Honduras. Ante este escenario, el exgerente de la ENEE, Erick Tejada, plantea que no solo el Estado debe ceder ingresos, empresarios del sector también deberían reducir ganancias para aliviar el golpe al consumidor.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. El exgerente de la ENEE, Erick Tejada, cuestionó que el debate sobre el alza de combustibles se limite a reducir impuestos, sin tocar las ganancias de grandes empresarios del rubro que participan en la importación y venta de carburantes.
El señalamiento ocurre en un contexto internacional marcado por tensiones en Medio Oriente, donde amenazas de ataques a infraestructura energética han elevado el precio del petróleo, que en los últimos días ha oscilado entre 109 y 112 dólares por barril.
Ese incremento impacta directamente a Honduras, un país que depende de la importación de combustibles. Cuando el crudo sube, también lo hacen los costos internos, trasladándose al precio final que pagan consumidores en cada estación de servicio.
Sin embargo, Tejada advierte que el precio no depende únicamente del valor internacional del petróleo. También incluye impuestos estatales y márgenes de ganancia de la cadena comercial, elementos que influyen significativamente en el costo por galón.
“El Aporte para la Atención a Programas Sociales y Conservación del Patrimonio Vial (ACPV) recauda entre 10 mil y 13 mil millones de lempiras al año… ¿por qué solo se habla de reducir impuestos y no de reducir márgenes?”, cuestionó, sugiriendo que el ajuste debería ser compartido y no recaer únicamente en el Estado.
El exfuncionario plantea que, si el gobierno decide aliviar la carga fiscal de forma temporal, también debería evaluarse una reducción en las ganancias del sector privado, como medida para mitigar el impacto sin sacrificar completamente los ingresos públicos.
Además, advirtió que el encarecimiento del combustible tiene efectos en cadena: aumenta el costo del transporte, encarece alimentos, fertilizantes y producción agrícola, y presiona la inflación, afectando directamente el poder adquisitivo de la población.
Finalmente, Tejada criticó la falta de una estrategia clara ante la crisis, señalando que la respuesta ha sido reactiva. “Hoy, más que nunca, queda claro que nunca hubo un plan”, concluyó, cuestionando la capacidad del gobierno para enfrentar el escenario actual.

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