

Redacción Central / EL LIBERTADOR
Choluteca, sur de Honduras. “Con profundo respeto y una gran esperanza acudo nuevamente ante ustedes para informarles de un hecho que me ha dejado muy preocupada y con mucho temor aunque no sorprendida en virtud de que a dos meses del vil asesinato de nuestro compañero y amigo, presidente del sindicato del Centro Regional del Litoral Pacífico (CURLP), adscrito a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y defensor de Derechos Humanos y Laborales, Héctor Martínez Motiño, su crimen está en la más completa impunidad, y los hechos que lo antecedieron se vuelven a repetir en otros docentes del CURL y como no se castigó al responsable no tendría sentido acudir a las autoridades correspondientes mucho menos a las universitarias”, dice la carta enviada por la periodista y docente universitaria, Elizabeth Zúniga.
Y relata: Sucede que el día miércoles 12 de Agosto del año en curso al terminar como de costumbre mi jornada laboral, después de marcar mi salida como todos los días, nos subimos a mi vehículo dos compañeras y yo para trasladarnos a nuestras viviendas y cuando inició a circular el automóvil empezó a emitir un sonido completamente extraño ajeno al mismo, tanto que me llamo la atención porque era muy ruidoso, de hecho tome mi grabadora para capturar ese ruido mientras rodaba para que lo escuchara mi esposo.
Pese a las condiciones del vehículo lo use el resto de la semana (Jueves 13 y viernes 14 pasados) para ir a trabajar a la Universidad, ya que es imposible que nos den un permiso y faltar a mis labores, debido al hostigamiento laboral que padece el personal docente y de servicio en esta institución. Este vehículo es el que uso para ir al CURLP y pasa casi todo el día estacionado en el parqueo del centro que por cierto ahora cuenta con vigilancia privada y es precisamente cuando están pasando estos hechos.
Para el anterior viernes 14 de agosto, cuando salíamos de nuestras labores diarias en el CURLP, le comenté a mi compañera Hilda lo extraño que me parecía ese ruido que se escuchaba más intenso y la forma rara con que se balanceaba el carro y le dije que lo llevaría al mecánico al día siguiente.
Efectivamente el carro fue revisado el sábado 15 por el mecánico Walter Castillo, persona de mucho conocimiento en su trabajo y de gran credibilidad en su oficio, revisó el carro y reportó que el mismo tenía tres (3) tuercas de la llanta delantera izquierda flojas por lo que debíamos tener mucho cuidado, ya que ello podría provocar un accidente fatal para mí y mis acompañantes.
Cabe destacar que es la tercera vez que pasa esta situación en el CURLP, la primera ocasión sucedió el año pasado contra el licenciado Héctor Motiño ahora muerto, evento del cual ustedes conocen en detalle, así como la DGIC y la fiscalía de Choluteca, el CONADEH y los medios de comunicación porque mi compañero lo denunció oportunamente. El segundo vehículo que resultó afectado es el de un compañero de la jornada de la noche (quien no denuncia por temor) y ahora en la misma semana aparece mi carro.
Soy madre de tres hijos menores e igualmente responsable de mi mamá por lo que temo por mi vida considerando tan delicado antecedente por lo que quiero dejar constancia del mismo ante ustedes, concluye la carta que ayer envió Msc. Elizabeth Zúniga, a la organización hondureña defensora de Derechos Humanos “Ciudadanía Participativa” (ACI-PARTICIPA).
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