SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO, UN HONDUREÑO CHIQUITO Y REGALOS ¡AVIÓN, TIERRA Y PATRIA!

Bombos y trompetas celebran la promesa cumplida del presidente, vender el lujoso jet que trajo el malnacido, comprado con dinero ajeno, suyo y mío, y los amigos de la prensa rosa nos mandan a aplaudir; al otro extremo las ZEDE expandiéndose, la muerte cabalgando como mal chiste, volvemos a cotizar frijoles extranjeros –aun no llega el barco etíope–, el pueblo vive entre la demencia y la apatía, como sistema de defensa o resultado de 500 años.

Desde la fundación, Hibueras estuvo condenada a vivir amarrada a imperios por la dócil conveniencia de unos malos hijos que nacieron en buena cuna, han trascendido al tiempo –no con gloria– porque diseñaron una sociedad de pensamiento chiquito, siempre sumisa y de rodillas al cardenal, al empresario y al extranjero; no es solo el avión vendido, es la Patria entera a precio de chatarra.

Oíme Kilvett, muchacho lépero, vos que sos muy correcto, contanos ¿Quién trajo ese jet? ¿Cómo? ¿Por qué y Para qué?, aquí tenemos aún la exclusiva, y hablando de complejos chiquitos y de propiedad intelectual, ¿nunca le darán el crédito a esta Sala de Redacción?, otra expresión más de esa pequeñez humana, ética y profesional y no solo hablamos de otros medios, saludos Gaby.

Reflexión
EL LIBERTADOR
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Tegucigalpa. ¡Última hora! ¡Última hora! Dice la maquillada periodista frente a una vivienda de arquitectura media. El hondureño, acostumbrando al escándalo rápido corre ¿Será un “encostalado”? ¿Un nuevo derrumbe? ¿Un funcionario se robó otra vez algún fondo que era para los niños necesitados? ¡Nooo! Es nuestra nueva telenovela de romance, dos muchachos marginales superados por sus “talentos” ahora convertidos en vedettes de la farándula para las masas pobres; no nos muestran a María Elena Bottazzi, destacada científica, nominada al Premio Nobel o Alex Mauricio Cubas, Joven aracnólogo que recientemente ha descubierto varias especies de escorpiones, mucho menos a Emin Onessy Banegas Méndez que obtuvo el Premio Único del Salón Nacional de Arte. No, para el hondureño todo debe ser marginal, vulgar y miserable, no como casualidad, sino como causa que produce brutos y brutas amantes de música grupera, reguetón y narconovelas.

¡Esto es de desprecio al pueblo hondureño! Las autoridades que han gobernado la capi-tal y los gobiernos centrales jamás han construido en Tegucigalpa o en el país siquiera una de estas fuentes donde ellos se van a tomar fotos con amigos y familias cuando via-jan a Houston, en la gráfica el ejemplo del “Hermann Park”.

¡El espectáculo debe continuar! (aunque te estén matando), del otro lado de la ciudad casi simultáneo un joven es atacado a balazos desde una motocicleta, está muriendo y, en lugar de recibir los primeros auxilios de los presentes o una llamada rápida a emergencias, el público activó el protocolo moderno estándar: sacar el celular, enfocar bien y grabar en HD, el muchacho literalmente pedía ayuda mientras la multitud a su alrededor se aseguraba de capturar su último aliento para conseguir interacciones en redes sociales, una vida por un “like”, por esos minutos de fama que pedía Andy Warhol; el papá de la víctima salió a denunciar la falta de empatía y de humanidad de los testigos, dijo que pudo salvarse su hijo si alguien hubiera actuado como ser humano y no como camarógrafos aficionados a la nota roja y a las redes sociales.

A diferencia de los grandes parques del mundo, Honduras pasó a conformarce con las plazitas «Vida Mejor», siempre cerradas y construidas en zonas de ingreso «exclusivo».

Como péndulo oscila la mentalidad del hondureño, entre la demencia y la apatía absoluta, esto no es magia, es la construcción de años de quienes manejan el poder político y empresarial en esta angostura de América. Todos estos actos pasaban inadvertidos mientras el gobierno anuncia la gran noticia ¡Promesa cumplida! ¡Se va el avión! Lo que no se dice es el Estado de Honduras (o sea, su lomo y el mío, ya doblado de tanta carga) sufrió una pérdida financiera directa de 9.7 millones de dólares (aproximadamente 240 millones de lempiras) al vender el jet presidencial. Sin mencionar todos los costos adicionales que ya se habían incurrido con ese controversial avión, el hangar blindado que se le construyó como casita de casi 500,000 dólares, el personal capacitado en el extranjero para que lo manejara y el otro del mantenimiento y otros detallitos bien carísimos, ¿y qué más?, otra vez estamos como en casa pobre, todo se vende barato cuando son bienes nacionales, la tierra, la Patria y más.

Comparación entre la carretera Interestatal 10, la «Katy Freeway» de Houston (izq.) y la Carretera Panamericana en el sector de «Las Manos», frontera con Nicaragua.

No nos engañemos, el avión nunca fue un avión, es el país entero, empaquetado en fuselaje y turbinas, vendido a precio de “gallo muerto” en pelea de arrabal botado, como chatarra, por encargo de gente que jamás ha viajado en clase turista, es la metáfora perfecta de cómo se gobierna este territorio desde que dejamos de ser oficialmente una “república bananera” para ser, con más elegancia, república de maletines, Estado bisagra de “ZEDES” y corruptocracia. Antonio Gramsci decía que la hegemonía no se sostiene solo con la fuerza, sino con la cultura, con los símbolos, con los que la gente cree que se indentifica, aquí, generación tras generación, nos han enseñado con paciencia de sacerdote o pastor que lo grande no es para nosotros, las carreteras son parábola de baches con dos carriles angostos donde debería haber autopistas, como si el país mismo tuviera prohibido estirarse, no hay teatros nacionales dignos de ese nombre, el ultimo construido fue hace más de 100 años, no hay parques que no terminen convertidos en lote baldío o en eterno “próximamente”, los alcaldes y presidentes corren en grandes parques en el extranjero, pero aquí no se les ocurre siquiera uno en medio de la ciudad. Todo lo público es chiquito, provisional, a medio hacer, mientras lo privado es siempre grande, siempre terminado, siempre reluciente… Bueno, a veces, muy pocas veces. No dígamos los hospitales, bueno, bueno, ninguna Casa de Gobierno de Honduras ha sido más opulenta que la embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa.

Mientras el Gobierno celebró la venta del jet presidencial adquirido con fondos del pueblo, anunció en paralelo la importación de frijoles.

Es pedagogía chicos y chicas, desde que William Walker se paseó por estas tierras como si fueran suyas, y desde que la United Fruit Company decidió que Honduras era más rentable como finca que como nación, alguien allá arriba entendió que un pueblo que no espera nada grande, no exige nada grande, los pensamientos determinan las acciones, un pueblo acostumbrado al puente angosto no pregunta por el puente ancho, un hondureño que creció viendo escuelas de lámina, color verde débil menta (busque la profundidad de eso) y calles de tierra no se extraña de un aeropuerto que parece terminal de buses o que pague por quemarse el pico bajo el sol pidiendo una visa que seguro le negarán, así es la pequeñez, cultivada durante cinco siglos, se volvió “normal”, eso es Gramsci puro, dominar no reprimiendo el deseo, sino reduciéndolo hasta que quepa en una hamaca sucia y polvosa. A cualquier penco se le ocurre cambiar el color de una bandera o cualquiera dice que para qué un mega laboratorio si nuestros amigos del banco nos traen en un 2×3 las medicinas… Aunque bueno, reportan médicos que no hay ¡Ja!

Investigación exclusiva de EL LIBERTADOR.

Mientras tanto, practican otra estética, en Miami las casas sí tienen jardín amplio, albercas o piscinas con lujoso diseño infinito que se funden con la vista al mar, en lugar del típico rectángulo, optan por conceptos personalizados con Jacuzzis en altura o integrados al ras con bordes desbordantes (spillover spas). Diseño premium que aumentan de manera significativa el tamaño total de la estructura acuática, con áreas de plataformas poco profundas donde colocar camastros dentro del agua y tomar el sol. Aaahhh, y para el hondureño y el pueblo, eso no existe ni una fuente pública chiquita en la capital, je,je,je, en sus proyectos de gobierno no hay nada de eso lujos, pero no sean envidiosos ¡Oren y rueguen pecadores, también gozarán bendiciones! Cómo dijo el cardenal Rodriguez: “Pobres siempre habrá” ¿Vá cardenal? Solo estos ateos comunistas no entienden que para que haya pocos ricos tiene que haber muchos pobres.

Comparación entre la Casa Presidencial de Honduras (izq) y la nueva embajada de EE.UU. en Tegucigalpa.

Y bien, los viajes sí son en primera clase, los hijos sí estudian en la Honduras de allá, ellos si corren a 113 kilómetros por hora (límite de velocidad en la pequeña Cuba) en carreteras de cuatro carriles, lo grande, lo bueno, lo moderno, existe, solo que se administra en otro país, con otro pasaporte emocional. Nuestra tierra pródiga para ellos, es la maquila, el lugar donde se produce a bajo costo la materia prima —nuestra paciencia, nuestra mano de obra, nuestros impuestos, nuestra sangre migrante— para exportarla como ganancia hacia otra parte. Somos el taller; ellos son la marca. Y los que nos quedamos, no diremos la palabra… ya la saben.

Imagen de Marco Aurelio Soto, el presidente que dimitió en 1883 por causas médicas que «atendió» en París; regresó para una nueva aspiración presidencial y tras perder, regresó a la «ciudad del amor» a pasar sus últimos días disfrutando la fortuna que amasó antes, durante y después de gobernar. Elaborada por «Honduras Para el Mundo».

Nos enseñaron a ser una sociedad de espectáculo, somos los payasos, reímos llorando como el Joker, nos enseñan a celebrar la pequeñez, a brindar el dolor, a desconfiar de cualquier proyecto ambicioso, a creer que un parque digno es extravagancia, una universidad de excelencia es utopía y una ciudad moderna constituye un capricho. Nos mandan a siempre estar de rodillas, frente a un santo, un político, empresario o un extranjero en el peor de los casos, que está bien vivir empobrecidos, que después de esta vida tendremos una mejor, entonces el hondureño se hunde en alcohol, drogas, apuestas, prostitución, “la granja” de Orwell pero mucho más dañada y enferma, donde los cerdos corrompidos destruyeron el maizal y solo ellos se hartan más allá de la saciedad. Y un comentario, podrán decir que el autor satirizó a la URSS por su inconformidad con Stalin, pero sin querer terminó retratando Honduras, el intento de un país, igualmente hoy se puede retratar cualquier sociedad mala como la nuestra.

La buena noticia, si queda alguna, es que los símbolos también se pueden reeducar, nos enseñan el camino que debemos recorrer como sociedad, lo que alguna vez tendremos que aprender y corregir con la misma paciencia que nos empequeñecieron, entonces vamos a reclamar nuestra grandeza que también nos oculta el sistema educativo, vamos a mandar a la basura hospitales que caben en foto de campaña, escuelas con techo plástico y bandera falsa, tendremos un país que no se venda a mitad de precio porque, sencillamente, ese día, dejaremos de estar en oferta, ese día en que el hondureño piense como Morazán será el primer bien nacional que dejará de estar en venta. ¡Avanti!

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