La selección mexicana ha vencido a Sudáfrica en el inicio de “United 2026”, un Mundial marcado por controversias más graves que las documentadas en Catar 2022: visas negadas, prohibición para aficionados de Irán, amenazas con deportaciones de Estados Unidos; en suelo azteca, empresarios locales han denunciado ser aislados y, entre tanta tela que cortar, FIFA se lava las manos.
Por calendarios y proyectos del presidente del máximo órgano del fútbol mundial, Gianni Infantino –cuya mirada está puesta en el torneo de 2034–, EE.UU. jamás iba a ser castigado por acciones bélicas en Venezuela e Irán; desde el otro lado de “la cancha”, Rusia no juega competencias FIFA desde 2022 por sus acciones contra Ucrania.
Los EE.UU. han llevado sus milicias al mundo desde 1909 (en 26 ocasiones), el primer Mundial de Fútbol se organizó en 1930 y desde entonces los norteamericanos han podido participar en el gran torneo, sus ausencias han sido exclusivamente por fracasos deportivos; en diciembre 2025 Infantino entregó a su amigo Donald Trump un “premio de la paz”, algo que ni siquiera recibió Nelson Mandela en 2010.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. El 13 de junio de 2018, el 68.° Congreso de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), un día antes de que iniciara el Mundial de Rusia 2018, decidió que la gran fiesta del “deporte rey” en 2026, sería celebrada en conjunto: México, Canadá y Estados Unidos.
Esto coincidió con dos puntos clave, la presidencia de EE.UU. –que alberga la mayoría de partidos, incluida la gran final– estaba en el primer mandato de Donald Trump y, a su vez, la FIFA ya liderada por Gianni Infantino (desde 2015). Ambos con una estrecha relación de amistad que, precisamente en diciembre 2025, llegó a un punto insólito, el mandatario estadounidense recibió el “Premio FIFA de la Paz” –solo semanas después bombardeó Venezuela e Irán y ya arrastraba una guerra interna contra migrantes–, un reconocimiento que ni siquiera se entregó al legendario Nelson Mandela cuando Sudáfrica organizó el Mundial de 2010. Pero a meses de la “gran fiesta”, corrió la sangre.
PLAN “OCULTO”
A marzo 2026 –dos meses del inicio del campeonato–, las intenciones geopolíticas de Trump se convirtieron en un escenario “apocalíptico”, mientras que Infantino evadió cualquier responsabilidad que le juegue en contra a sus “ambiciones” deportivas –y que sigue a la defensiva aun hoy–.


El italiano que manda sobre el gran regente del deporte, para apaciguar las condenas a EE.UU. por sus bombardeos a diestra y siniestra, y el intento de crisis sobre Cuba –entre otros puntos–, ha retomado la discusión que la sanción a Rusia –vetado desde hace cuatro años de mundiales y torneos UEFA de clubes y selecciones–, debe levantarse, aunque no ha tenido el apoyo de Europa que recientemente ratificó la expulsión de los rusos.
Pero lejos de ser un mensaje de unidad o “superación” a conflictos, para evadir los cuestionamientos por la “doble cara” de FIFA, en el escenario de EE.UU., la motivación de Infantino lleva nombre: “Arabia Saudita 2034”.- Y, es que, Rusia es uno de los principales socios comerciales del país anfitrión del Mundial 2034.
“BORRAR” CATAR
Ambas naciones mantienen estrecha relación y, de hecho, en diciembre pasado el ministro de Industria y Comercio, Antón Alijánov, destacó que el volumen de comercio proyectó una superación de los 4,000 millones de dólares estadounidenses y que el Kremlim apoya la estrategia saudita “Visión 2030” que busca reducir la dependencia económica al sector petrolero y gasífero.
“Rusia es un proveedor confiable de materias primas y minerales, productos metalúrgicos y maquinaria, así como productos agrícolas, pero el potencial de nuestras economías es mucho mayor”, agregó.
Para comprender esta relación, es necesario evaluar que tanto Infantino como Arabia Saudita, quieren evitar a toda costa la organización del Mundial con el antecedente de Catar 2022, cuya gala fue “manchada” por escándalos de sobornos para apoyar su candidatura y que repercutió en la dimisión de Joseph Blatter, antecesor de Infantino como presidente de FIFA.
COPA ARREGLADA
Infantino “amarró” la candidatura de Arabia Saudita para 2034, no necesitó sobornos, aunque sí acciones controversiales. En primera instancia es necesario conocer que una confederación que alberga el Mundial, debe esperar ocho años –dos ediciones del torneo– para volver a ofertar una candidatura.


En ese sentido, Rusia 2018 inhabilitó a Europa para 2022 y 2026, “United” 2026 elimina la oportunidad para 2030 y 2034, y por otro lado, el Mundial 2030 –que conmemora los 100 años de la Copa– tendrá partidos en Argentina, Paraguay, Uruguay, Marruecos, España y Portugal, con ello, inhabilita a tres confederaciones: Conmebol (Sudamérica), UEFA (Europa) y CAF (África), para 2034 y 2038.
¿Qué evadió este mecanismo?, simple: una votación de las sedes, es decir, Infantino cedió terreno para que el centenario del Mundial fuera en tres continentes para impedir que Arabia Saudita fuera sometida a votación a sabiendas que, por lo complejo de Catar, no lograría ganar.
CAMINO SAUDITA
Para 2034 quedaron habilitadas dos confederaciones: Oceanía y Asia, el candidato fuerte y con la estructura base era Australia, quien desde hace años muestra interés en albergar la Copa y que, con el objetivo de mejorar su nivel, en 2006 se mudó de confederación para enfrentarse a selecciones asiáticas.
Para evitarlo a toda costa, Infantino cambió el proceso de selección para sede mundialista, pues generalmente la votación se realiza ocho años antes, es decir, era en este 2026 que la FIFA debió reunirse y votar por el anfitrión 2034; no obstante, en 2023 el “mandamás” del fútbol emitió un comunicado de prensa –a once años y no ocho– donde abrió las solicitudes oficiales con solo 20 días de plazo.
En menos de 48 horas, el 9 de octubre de 2023, Arabia Saudita entregó oficialmente su solicitud siendo la única en escritorio. El 11 de diciembre de 2024, el Congreso de FIFA cerró el “capricho” de Infantino, el Mundial volverá a un país árabe en 2034.
¡SE JUEGA!
¿Qué relación existe entre el Mundial 2034 y las agresiones bélicas de EE.UU.?, para responderlo basta con un análisis simple, una cancelación del torneo en Norteamérica era imposible porque llevaría a un quiebre de la planificación y, por ende, un fracaso de gestión que impediría a Infantino ser reelecto en el cargo, pues en 2027 la FIFA nuevamente va a elecciones.
Infantino lleva once años en el cargo, busca repetir o superar el legado de Blatter quien estuvo 17 años hasta su dimisión por el escándalo de Catar y el “FIFAGATE”. Además que, con una hipotética cancelación 2026, no era descartable que se retiraran candidaturas de 2030 o el propio 2034.


Ahora bien, desde el primer torneo (Uruguay 1930), solo han sido canceladas las ediciones de 1942 y 1946 a causa de la Segunda Guerra Mundial, en el escenario actual era sumamente difícil que EE.UU. –y en general 2026– fuera cancelado o que el país de Trump fuera sancionado como Rusia. Principalmente porque para que eso pasara, la comunidad internacional debe tomar iniciativa.
“United 2026”, arrancó hoy con el encuentro entre México y Sudáfrica en el Estadio Azteca con imposición de los locales por dos tantos a cero; las controversias a días de que rodara el balón no estuvieron ausentes, sobre todo por la negación de visas a periodistas, fanáticos, arbitraje y la persecución a Irán que solo podrá entrar a EE.UU. a jugar sus partidos e inmediatamente abandonar el país, entre muchos otros casos.
INTOCABLES
Las sanciones a Rusia –en aspectos geopolíticos y deportivos– trascendieron porque hubo presiones desde EE.UU., Unión Europea, Japón, Canadá, Reino Unido y Australia.
Esa misma alianza, precisamente, es la principal aliada a EE.UU. y entre otros factores, destaca el tener el podio como “mayor economía mundial” –aunque afronta una crisis sin precedente en la historia y adeuda a China unos 38 billones de dólares– y ser el país líder de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Lo cierto es que EE.UU. nunca ha sido castigado con expulsión de un torneo FIFA a pesar que desde 1903 ha ejecutado operaciones bélicas o desatado guerras en el mundo.


En el escenario más reciente, Trump ya venía presionando a Irán desde que en junio 2025 –y durante doce días– respondiera agresiones bélicas de Israel.
El 22 de junio de ese año EE.UU. bombardeó tres sitios nucleares iraníes y, en el ámbito deportivo, hubo repercusión contra ese país que había logrado su clasificación el 25 de marzo tras un empate con Uzbekistán.
IRÁN, VÍCTIMA
Durante la ceremonia del sorteo –y premiación de la paz a Trump– la delegación iraní no estuvo presente porque desde meses atrás el Gobierno estadounidense negó visas a directivos y cuerpo técnico, incluyendo al delantero Mehdi Taremi, considerado actualmente como el mejor jugador del país.
A esto se sumó la “Operación Furia Épica” que bombardeó el país islámico el pasado 28 de febrero y que logró la muerte de cientos de civiles, entre ellos, el ayatolá Alí Jamenei quien gobernó esa nación entre 1987 y 1989.
El nuevo ataque repercute en que la selección iraní desistiera de asistir al Mundial donde comparte el Grupo G con Bélgica, Egipto y Nueva Zelandia, cuyos encuentros se disputan en Los Ángeles, Seattle y Vancouver (Canadá).
LEA AQUÍ, EL LIBERTADOR EDICIÓN MENSUAL

Deja un Comentario