EE.UU. e Israel atacaron Jarg, la joya petrolera iraní, con más de 50 impactos. En respuesta, Irán atacó el corazón industrial de Arabia Saudí, particularmente en Al-Jubail, en lo que medios describen como la mayor ofensiva desde el inicio de las hostilidades.
Agencias / EL LIBERTADOR
Irán lanzó un ataque masivo contra instalaciones petroquímicas en Arabia Saudita, en respuesta a los bombardeos ejecutados horas antes por Estados Unidos e Israel contra la isla iraní de Jarg, núcleo estratégico de su industria petrolera.
Según reportes atribuidos a medios estadounidenses como Fox News y The Wall Street Journal, fuerzas de EE.UU., con apoyo israelí, atacaron durante la noche decenas de objetivos militares en la isla de Jarg, incluyendo búnkeres, radares y depósitos de municiones.
La ofensiva habría superado los 50 impactos, en un movimiento que coincide con el ultimátum del presidente Donald Trump sobre el control del estrecho de Ormuz, quien afirmó que, de no ceder Irán en la apertura del paso estratégico, desataría el “infierno” sobre la República Islámica.
La isla de Jarg no es un objetivo menor: concentra cerca del 90 por ciento de las exportaciones de crudo iraní, lo que la convierte en un punto neurálgico para la economía del país persa y en una pieza clave del tablero energético global.
Horas después, y en lo que fuentes iraníes describen como la mayor ofensiva desde el inicio de las hostilidades, misiles impactaron el corazón industrial saudí, particularmente en Al-Jubail, donde operan instalaciones de la Corporación de Industrias Básicas (SABIC), así como en complejos estratégicos en Yeddah.
Los incendios en las plantas petroquímicas continúan activos, mientras reportes preliminares indican fugas masivas y daños sin precedentes en la infraestructura energética del reino. Las autoridades saudíes, en un giro significativo, habrían retirado comunicados iniciales que afirmaban haber contenido el ataque mediante sus sistemas de defensa aérea.
Aunque no hay cifras oficiales consolidadas, las pérdidas económicas proyectadas serían históricas para Arabia Saudita, evidenciando la magnitud del golpe y el riesgo de una disrupción prolongada en los mercados energéticos globales.
La secuencia de ataques revela un patrón claro: el golpe a Jarg —la “joya petrolera” iraní— no solo buscaba debilitar la capacidad exportadora de Teherán, sino que detonó una respuesta directa contra uno de los pilares industriales del bloque aliado a Washington.

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