La actual Ley de Empleo por Hora que promueve el bipartidismo revive un modelo cuestionado por precarizar derechos laborales, reducir garantías sociales y profundizar la inestabilidad económica.
El dirigente social, Daniel Durón, manifestó que la Confederación de Trabajadores está en contra de esta medida, ya que “no se puede afectar el ingreso” de la clase obrera.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. El regreso de la Ley de Empleo por Hora ha generado debates por su naturaleza, que muchos califican como una forma de explotación laboral. Este mecanismo se implementó durante el gobierno nacionalista de Juan Orlando Hernández (2014-2022) como una forma de crear trabajos “dignos”, con resultados contrarios en la práctica.
A pesar del antecedente, nacionalistas y liberales en el Congreso Nacional promueven su regreso y ayer, 25 de febrero, se llevó a cabo una reunión con dirigentes laborales. Sin embargo, el secretario de la Confederación General de Trabajadores (CGT), Daniel Girón, enfatizó: “No es un proceso de socialización para nosotros, no estamos de acuerdo con la propuesta que actualmente se tiene en el Congreso”.
El dirigente aclaró que nadie podría objetar la creación de fuentes de empleo, especialmente para la población juvenil; sin embargo, alertó sobre el grave riesgo que la propuesta legislativa representa para la estabilidad del Código del Trabajo y la propia Constitución de la República.
“No se puede afectar el ingreso de los trabajadores”, manifestó Girón. Y añadió que un empleo digno genera a los trabajadores ingreso sostenible para tres cosas: “Para que no genere mayor precariedad, para que no se incremente la informalidad y para no producir más migración en el país”.
Cabe señalar que, contrario a los objetivos esperados, esta iniciativa no logró una reducción significativa en los niveles de desempleo. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), al cierre del gobierno de Hernández la tasa de desempleo se ubicó en un 8.6 por ciento.
En contraste, al finalizar la administración de la presidenta Xiomara Castro (2022-2026), el desempleo se redujo a un 6.14 por ciento. Esta cifra, además, situó a Honduras al nivel promedio de desempleo en América Latina que, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), es del 6.1 por ciento.
Sin embargo, Girón reconoció que aún existe una deuda social enorme con la clase trabajadora hondureña: “Reconstruyamos esa enorme deuda social que se tiene con la mayor población. El 78 por ciento de los trabajadores asalariados de este país ganan menos de 10 mil lempiras mensuales y están en la precariedad laboral”.
También mencionó que el promedio de un joven en ingresos de trabajo es de cinco mil lempiras mensuales, lo que, según Girón, apenas le alcanza para cubrir poco menos del 35 por ciento de requerimientos básicos.
“Un 80 por ciento de los hondureños está en calamidad doméstica, y por eso se va para los Estados Unidos. Allá se van a 20 dólares la hora, mala comparación con esta propuesta en Honduras. 20 dólares la hora y poder trabajar hasta tres, es decir, 60 dólares al día, y aquí se gana veinte dólares pero a la semana”, criticó.
Por otro lado, el diputado del Partido Liberal, Alberto Cruz, dijo en la conferencia que hay una necesidad de empleo en Honduras: “Coincidimos en que existe un problema social, por lo cual entre gobierno, Congreso Nacional y centrales obreras debemos construir una herramienta que sea lo suficientemente robusta para poder atender esos flagelos”.
Según se explicó, la relevancia de promover no solo espacios de socialización, sino también instancias formales de consulta que permitan, desde un enfoque tripartito, edificar acuerdos compartidos.

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