ASFURA “OBEDECE” POSTURA DE EE.UU. CONTRA BRIGADAS MÉDICAS CUBANAS

La presión de EE.UU. contra Cuba no solo se ha limitado a la intensificación del bloqueo que ha orillado a esa nación a una crisis humanitaria; también se ha reflejado en su cacería contra las brigadas médicas cubanas, siendo Honduras el último país en alinearse con esta postura.

Las brigadas médicas han conformado una de las formas de ingreso para Cuba ante el bloqueo de EE.UU., quien presiona a sus socios para cortar con estos convenios, lo que ha generado que 130 médicos dejen de dar servicio a los hondureños, entre ellos, asistencia oftalmológica.

Redacción Central / EL LIBERTADOR

Tegucigalpa. El gobierno de Nasry Asfura oficializó el retiro de las brigadas médicas cubanas que operaban en el país, alineándose en la agenda bilateral y agresiones impusada por los Estados Unidos contra Cuba, la cual se ha endurecido en las últimas semanas y que está siendo objeto de críticas al considerarse que podría iniciar una crisis humanitaria.

Las autoridades hondureñas justificaron la medida señalando que el modelo de contratación de profesionales enviados por Cuba responde a condiciones que Estados Unidos señala como esclavitud laboral, además de que el convenio no estuvo regulado por el Colegio Médico de Honduras (CMH).

Según Bloomberg, casi 130 médicos y enfermeras cubanos abandonarán el país después de que expiró su contrato de dos años, informó Agence France-Presse, citando fuentes oficiales. En respuesta, la Secretaría de Salud (Sesal) informó que las clínicas, que han atendido unas 100 mil consultas y, entre ellas, cientos de cirugías cuyos costos en el sector privado podrían rondar arriba de los 50 mil lempiras.

En respuesta, la titular de la Sesal durante el gobierno de Xiomara Castro (2022-2026), Carla Paredes, sostuvo que esta medida es compleja debido a la falta de recursos médicos en esta área, explicando que anualmente solo se especializan en promedio tres galenos y la mayoría prefiere el sector privado.

EE.UU. contra brigadas médicas cubanas

Nasry Asfura ganó las elecciones presidenciales en Honduras de forma polémica, con denuncias de fraude y un sistema de transmisión de datos que presentaba múltiples fallos. A lo anterior se sumó la injerencia de Donald Trump, quien, además de manifestar su total respaldo al conservador hondureño, desde que llegó a la Casa Blanca ha mantenido una política hostil contra Cuba.

Una de las formas de presión a la Isla ha sido la presión de EE.UU. a sus socios para que cancelen los programas médicos, que son una de las principales fuentes de ingreso para el gobierno de Cuba. Según Bloomberg, había casi 24,000 profesionales de la salud trabajando en 56 países en 2023, con datos del Ministerio de Relaciones Exteriores del país caribeño.

Las brigadas generaron US$6,300 millones en ingresos para el gobierno en 2018 y US$3,900 millones en 2020, algunos en forma de petróleo venezolano, reportó AFP el año pasado, mencionando cifras del gobierno.

A nivel regional, países como Bahamas, Granada, Antigua y Barbuda, y Guyana han adoptado medidas que van desde la suspensión de nuevas contrataciones hasta la revisión de condiciones laborales. En el caso de Guatemala, el gobierno anunció el cierre progresivo de su acuerdo con la misión médica cubana.

En contraste, aunque la mayoría de los países han optado por una sumisión total a los intereses de EE.UU., naciones como Jamaica se han rehusado a despedir las delegaciones cubanas. «Seamos claros, los médicos cubanos en Jamaica nos han sido increíblemente útiles. Nos aseguramos de que sean tratados dentro de nuestras leyes laborales y que reciban beneficios como cualquier otro trabajador», afirmó el primer ministro jamaicano, Andrew Holness, ante la presión del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio.

Un modelo diferente

Las brigadas médicas cubanas operan desde 1960 en más de 56 países, con alrededor de 24 mil colaboradores entre médicos, estomatólogos, enfermeros, técnicos sanitarios y oftalmólogos, según informes del Ministerio de Salud Pública de Cuba. Esto como parte de la estrategia diplomática impulsada por Fidel Castro tras la revolución que instaló un modelo político alejado de los intereses de Washington.

Uno de los programas más emblemáticos es la Operación Milagro, una iniciativa enfocada en la atención de patologías oculares que, de acuerdo con datos oficiales, ha beneficiado a más de tres millones de personas en distintos países.

«Aunque cada persona y cada pueblo tienen derecho a una vida sana y a disfrutar el privilegio de una existencia prolongada y útil, las sociedades más ricas y desarrolladas, dominadas por el afán de lucro y el consumismo, han convertido los servicios médicos en vulgar mercancía, inaccesibles para los sectores más pobres de la población», sostuvo Fidel Castro durante un discurso el 19 de septiembre de 2005.

Las brigadas médicas han sido, en contraste con la postura estadounidense, ampliamente elogiadas en el mundo. Analistas señalan que la diferencia entre la brigada médica cubana y el sistema de cooperación médica promovido por Estados Unidos no se limita a lo público y lo privado, sino que responde a modelos políticos, económicos e ideológicos distintos.

Por un lado, la Brigada Médica Cubana es organizada por el Estado a través del Ministerio de Salud y forma parte de una política pública internacional conocida como «diplomacia médica», consolidada tras la Revolución encabezada por Castro.

El sistema de salud cubano se estructuró como un servicio estatal y gratuito, y la exportación de profesionales se convirtió en un instrumento de cooperación internacional y una fuente de ingreso en divisas para el gobierno de la isla.

En contraste, el modelo sanitario de Estados Unidos es mayoritariamente privado, aunque combina programas públicos como Medicare y Medicaid.

Cuando ese país brinda asistencia médica internacional, suele hacerlo mediante agencias gubernamentales, así como organizaciones no gubernamentales e instituciones privadas, en coherencia con un sistema económico donde la prestación de servicios de salud está ampliamente en manos del sector privado.

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