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HONDURAS / ¡CAMBIOS YA! MÁS INDIGENCIA Y CRIMEN MUEVEN NUEVA CARAVANA

HONDURAS / ¡CAMBIOS YA! MÁS INDIGENCIA Y CRIMEN MUEVEN NUEVA CARAVANA

Sólo quieren empleo para subsistir y ayudar a sus seres queridos que dejan en terrible pobreza en Honduras, otras familias se fueron completas en la nutrida caravana que salió anteayer de San Pedro Sula y que este día ha llegado a la frontera, donde, a la desgracia que cargan, se suma el acoso militar – policial de Honduras y Guatemala exigiendo para avanzar pasaporte y prueba Covid negativa. Un grupo buscó salida por las montañas, otro ya pasó al país vecino.

El gobierno Hernández ha sido incapaz de gobernar para el bienestar de la mayoría de hondureños, sobran los indicadores sociales y económicos que demuestran la debacle nacional, y seguir en el cargo sólo profundiza cada día aún más el fuerte deterioro de la población hondureña y, en general, de las finanzas públicas y privadas del país.

 

Redacción Central / Honduras

 

Tegucigalpa. Honduras está quedando sin sueños y sin población en edad de trabajar. Antes de 2009, era un promedio diario de 500 compatriotas que desde distintos puntos del país salían hacia Estados Unidos; ahora, después de doce años, la migración se va en éxodos, se marchan familias completas, juntos caminan cientos y miles de connacionales un camino peligroso hacia el norte del continente. Los síntomas de la gravedad social son obvios, y los caminantes repiten y repiten, desean paz y empleo para ayudar a sus seres amados.

 

Anteayer, miércoles, salió a las 7:00 de la noche desde San Pedro Sula una nueva caravana, la declaración común es que son damnificados de los huracanes ETA e IOTA, que no han tenido apoyo del gobierno de Juan Hernández y perciben que durante años tampoco lo hizo, así que mejor tomaron la decisión de salir en busca de lo que sienten que en el país jamás tendrán, una oportunidad para trabajar y levantarse de las desgracias económicas en que los sumió la pandemia Covid-19 y luego los remató el impacto destructivo de los ciclones.

 

Un hombre mayor, de nombre José, lamentó dejar el país, le duele dejar a su familia literalmente en la calle, perdió lo poco que tenía tras el paso de los huracanes, aquí no deja nada material, resiente, y adelante tampoco tiene nada, sólo la esperanza que hallará algo que lo ayude para rescatar a sus hijos y su señora de la miseria en que ahora quedan luego de su partida. 

 

Este día un fuerte grupo de la caravana llegó a la frontera en Ocotepeque, pero desde ayer han encontrado trabas en el muro policial montado por el Gobierno hondureño, les están solicitando pasaportes y prueba de Covid-19 negativa, ante eso la reacción de los compatriotas que han perdido todos sus bienes ha sido de indignación, varias personas tomaron la decisión de saltar a las montañas para evadir el cerco policial montado a tono con la política de gobierno de obstruir el paso de los éxodos para complacer a EEUU luego de declararse “país seguro” a petición de la mentalidad anti inmigración del régimen de Trump.

 

Las caravanas hondureñas son vigiladas por los gobiernos desde que se anuncia que están en formación, así se informaba desde Guatemala el pasado miércoles cuando empezaban a agruparse los damnificados del Valle de Sula, “a esta hora del 9 de diciembre las fronteras de Corinto y Agua Caliente no registran movimiento de personas provenientes de Honduras”.

 

Pero según Migración, había unas 200 personas en San Pedro Sula y se esperaba que a las 5 horas de mañana del 10 diciembre salieran hacia Guatemala. El Instituto Guatemalteco de Migración (IGM), reportó que mantiene monitoreos con sus pares hondureños para coordinar el ingreso de los migrantes. Al final, el éxodo de unos 400 compatriotas partió a las 7:00 de la noche del 9 de diciembre.

 

Apenas el 5 de octubre anterior se produjo la primera caravana de alrededor de 4,000 hondureños, ante lo cual el Ejecutivo dispuso de un estado de Prevención para detener y repatriar a los migrantes.

 

La caravana generó tensión entre Guatemala y Honduras, así como con Acnur, organismo de la ONU para refugiados, al que la administración de Alejandro Giammattei pidió retirar a sus oficiales de la frontera porque estaban “entorpeciendo” las acciones del estado de Prevención.

 

Al respecto de la nueva migración, el director del Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos (CIPRODEH), Carlos Leiva, que la población migra porque no hay solución en el país, no hay políticas sociales desde hace una década.

 

El defensor de derechos humanos explicó que en el marco de este gobierno se promueve el empoderamiento de los militares, y la pandemia se ha aprovechado para ese propósito, en tanto, la población sin vivienda y sin trabajo, nuestros compatriotas están en albergues sin alimento y sin ropa; la corrupción se impone sobre los intereses de la sociedad.

 

Llevamos un registro de violaciones de derechos a mujeres, a campesinos, continuó, pero también nos preocupa el desaparecimiento de personas que son delitos de lesa humanidad.

 

Y enfatizó. “Este gobierno está caracterizado por ser un narcoestado y autocracia, por eso el empobrecimiento es una tendencia, por eso hemos pedido que se deje de entregar dinero a este gobierno que, de seguir, vamos a un verdadero desastre”.

 

Una mujer que vivía en la colonia Planeta de San Pedro Sula, dijo llorando antes de partir con la nueva caravana: “He luchado tanto tiempo en este país, he trabajado duramente para darle algo a mis tres hijos, con la pandemia perdí todo, he estado durmiendo en la calle con mis tres hijos y qué puedo esperar aquí, qué me puedo quedar haciendo aquí. La verdad que aquí no tenemos nada, si no es por nosotros nadie hace nada, he quedado en cero de vuelta con la tormenta perdí todo, perdí la casita que había hecho”.

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